
Sarah Williams, una adolescente australiana de 15 años, jamás olvidará el pasado 22 de octubre cuando disfrutaba de un día de pesca junto a su padre y su hermano en Adelaida, al sur del país. La joven fue atacada por un tiburón blanco de 4,5 metros, lanzándola al agua desde el kayak en el que se encontraba.
Su padre ha declarado a la Australian Broadcasting Corporation que “el escalofriante grito de Sarah es algo que nunca podré describir”. “El tiburón iba a comerse a mi hija”, añadió el progenitor consternado, que remaba en un bote de aluminio con su otro hijo a menos de 30 metros de la menor.
“De pronto el tiburón salió del agua y lanzó hacia arriba el kayak y a mi hija. Cuando me giré lo único que vi fue torso oscuro y el vientre blanco del tiburón saliendo del mar, mientras intentaba atrapar a Sarah antes de que esta volviera subirse a la canoa”, ha declarado el hombre.
El padre ha detallado que, en los pocos segundos que tardó en llegar hasta Sarah con el bote de aluminio, el animal estuvo dando vueltas alrededor del kayak, golpeándolo en varias ocasiones. “Si hubiésemos tardado diez segundos más en rescatar a mi hija, seguro que estaría muerta. Pero pudimos subirla al bote, yo creo que casi deslizándola sobre la espalda del tiburón”, concluye.
A father says his only thought was getting teen daughter out of the water and away from the jaws of a great white that attacked her kayak. pic.twitter.com/fHVUUgoJpE
— 7 News Adelaide (@7NewsAdelaide) 23 de octubre de 2017





