
El Ayuntamiento de Güímar solo aceptará recuperar el terreno cedido al Ejército en Izaña si finalmente este se devuelve en su estado natural, tal y como estaba en 1980, cuando se oficializó la cesión por 50 años para la utilización como base de comunicaciones de Defensa. Esa fue la decisión que la alcaldesa, Carmen Luisa Castro (PP), le trasladó a los representantes militares en una reunión que tuvo lugar hace unos días en el mismo terreno de Izaña, donde también estuvieron presentes representantes de las parcelas colindantes: Medio Ambiente del Cabildo, Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Astrofísico de Canarias y Parque Nacional de Las Cañadas del Teide, ninguno de los cuales, por otra parte, ha mostrado interés por utilizar las instalaciones que tiene allí el Ejército, ni tampoco usar el terreno para otros menesteres, tal y como les propuso Luisa Castro.
Ante esta tesitura, y dado el elevado coste que supone el mantenimiento de las instalaciones que dejaría el Ejército, el Ayuntamiento de Güímar ha solicitado que se devuelva el suelo en su estado natural. Eso significa la destrucción de los barracones para albergar a 21 soldados, el pozo para recoger agua de nieve, una gran torre de comunicaciones, un quitanieves y toda la alambrada que rodea los 209.000 metros cuadrados de extensión que tiene el suelo ocupado por los militares desde 1980, tras la firma de una cesión por 50 años, de los que aún quedan 13 para cumplirse el contrato. No obstante, el acta de revocación de la cesión se firmó el 12 de septiembre en el Ayuntamiento de Güímar por parte de representantes del Ejército y la alcaldesa Carmen Luisa Castro, en un encuentro formal en que el Ejército trasladó la devolución del terreno a la administración local, dado que ya no resulta útil para el cometido al que estaba destinado, que no era otro que el de espacio para telecomunicaciones. “Nos dijeron que todo este sistema se lleva ahora por satélites y que ha quedado obsoleto con las nuevas tecnologías”, comentó entonces la regidora güimarera.
Ante esta devolución de los 209.893 metros cuadrados en los montes que se denominan Tamay, Cabezón y Rincón de Badajoz, anexos al Parque Nacional de Las Cañadas del Teide, Castro afirmó que “el Ayuntamiento no tiene ningún interés en conservar la propiedad de esa superficie, dado los escasos usos que puede tener, y, en todo caso, buscaremos otra cesión, porque tampoco estamos en disposición de mantener las instalaciones que va a dejar allí el Ejército”.
El acta de cesión del terreno al Ministerio de Defensa se firmó el 9 de septiembre de 1980 por parte de Francisco Castro, concejal de Montes en representación del alcalde de Güímar; Pedro Guerra Cabrera y Antonio de la Torre Muñoz, jefe de Propiedades Militares de Tenerife y capitán de Intendencia, y Rafael Álvarez Vicent, teniente coronel interventor, en representación del Ministerio de Defensa, tras el acuerdo plenario del Consistorio güimarero del 2 de junio de 1978.
En el acta de cesión también se recoge que el concesionario será responsable de los daños que pudieran ocasionarse al monte y que la concesión no puede traspasarse a terceras personas en ningún caso sin consentimiento del Ayuntamiento de Güímar.





