CASO GRÚAS - LA LAGUNA

Suspenden por una amenaza de bomba la declaración de un testigo clave en la denuncia sobre el presidente Clavijo

El desalojo de los juzgados laguneros interrumpió el testimonio prestado por el jurista Francisco Villar e impidió el de su colega Francisco Clavijo; ambos han sido nuevamente citados para el 14 de febrero

Llegada de los miembros de la Policía Nacional a los juzgados laguneros minutos antes de proceder a su desalojo por el aviso de bomba. Fran Pallero
Llegada de los miembros de la Policía Nacional a los juzgados laguneros minutos antes de proceder a su desalojo por el aviso de bomba. Fran Pallero

Un falso aviso de bomba obligó ayer a interrumpir la declaración que prestaba como testigo del caso Grúas Francisco Villar, un jurista contratado por el Ayuntamiento de La Laguna para “contrarrestar” (según aseguró un técnico municipal en sede judicial) el informe de la Intervención Municipal que puso reparos de legalidad a un anticipo de 120.000 euros (concedido finalmente como préstamo) a la empresa concesionaria de dicho servicio.

Dicha declaración fue finalmente aplazada, al igual que la de su colega y coautor del referido informe, Francisco Clavijo, para el próximo 14 de febrero, por parte de la titular del Juzgado de Instrucción Número 2 de la Ciudad de los Adelantados, que investiga judicialmente este caso.

Cabe recordar que tanto Villar como Clavijo, ambos catedráticos de la Universidad de La Laguna, fueron contratados por la Corporación local cuando era alcalde Fernando Clavijo, hoy presidente del Gobierno de Canarias, mientras que su sucesor al frente del Ayuntamiento, José Alberto Díaz, era el concejal de Seguridad. Ambos políticos de Coalición Canaria han sido denunciados por esta causa.

Mientras que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (que entiende en el caso de Clavijo, al estar aforado) ha solicitado al juzgado lagunero una exposición motivada para decidir si, finalmente, imputa o no al mandatario autonómico, la jueza lagunera no ha decidido aún si hace lo propio con José Alberto Díaz.

Respecto al falso aviso de bomba, fuentes policiales detallaron ayer a DIARIO DE AVISOS que se produjo a través de una llamada telefónica al 012 efectuada minutos después de las once de la mañana, que a su vez lo trasladó al Cecoes 1-1-2 y de ahí a la Policía Nacional. Dicha llamada fue grabada y ahora es investigada por los especialistas asignados al caso.

La primera medida preventiva adoptada tras el aviso fue cerrar los accesos a los juzgados, para, tras llegar a los mismos varios miembros de la Policía Nacional, procederse a su desalojo, dada la imposibilidad de registrarlos por completo antes de la hora prevista para la supuesta deflagración, las doce del mediodía. De ahí el motivo de que se evacuara en La Laguna, pero no en Santa Cruz, donde sí hubo plazo suficiente (hasta las dos de la tarde) para comprobar si había algún paquete sospechoso en las instalaciones.

Sobre los efectos jurídicos de este delito en el caso Grúas, en principio se pretendió continuar con la declaración de Francisco Villar a partir de las doce y media de la mañana, pero finalmente se aplazó hasta el próximo día 14, jornada en la que también acudirá Francisco Clavijo. Fuentes jurídicas consultadas por este periódico sostienen que lo manifestado ayer por Villar ya es parte de su declaración, al prestarse bajo juramento y dar fe de sus palabras, como es preceptivo, la letrada de la Administración de Justicia.

Lo que no podrá garantizarse es que Villar no intercambie impresiones con su colega Francisco Clavijo, si bien los efectos de una hipotética conversación entre ambos testigos quedarían limitados, al ya haber prestado ambos declaración en la comisión municipal que investigó el caso Grúas y, obviamente, por constar el informe que elaboraron para el Ayuntamiento lagunero.