
La llegada del asfalto servirá para luchar contra el abandono de uno de los caseríos más pintorescos de Guía de Isora, Las Fuentes, el que en su día fue el granero de buena parte del suroeste de la Isla.
Las obras que está realizando la empresa Tragsa consisten en la mejora y pavimentación de la pista de acceso al caserío y se espera que antes del verano esté culminada.
Por lo pronto, para satisfacción del medio centenar de regantes de Las Fuentes, Tragsa ha comunicado que este sábado y domingo, excepcionalmente se va a permitir el acceso a vehículos ligeros y solo a aquellos que tengan propiedades (fincas o casas) en la zona, dado que recientemente se ha colocado la segunda capa de hormigón y todavía, está en proceso de fraguarse, por lo que se ha dispuesto una capa de plástico que lo envuelve para que los vehículos puedan circular sobre ella con la debida precaución, se informa desde Los Manantiales de Las Fuentes, la perseverante asociación que lleva años luchando contra el olvido de un caserío a más de mil metros de altitud.
El Cabildo invierte un millón de euros, con encomienda a la empresa Tragsa, en la pavimentación y mejora de la pista de acceso al caserío, que beneficiará a unas diez hectáreas de cultivo, principalmente dedicadas a la viña y la papa, ubicadas en uno de los enclaves más representativos y mejor conservados de las medianías del Sur.
Desde la asociación de Los Manantiales de Las Fuentes se muestran satisfechos de los trabajos que se vienen realizando y sobre todo la construcción de un gran muro de hormigón en la curva del barranco Los Morales, uno de los mayores peligros que representaba la vía de acceso que hasta ahora siempre había sido de tierra.
El abandono
La crisis de la agricultura de secano, la dificultad de las comunicaciones y la lejanía han logrado que Las Fuentes esté hoy prácticamente deshabitado, aunque cuenta con 33 casas censadas. La emigración primero y el atractivo del turismo como generador de trabajo después, hicieron que a partir de la década de los setenta, cuando aún vivían allí casi un centenar de vecinos, que Las Fuentes quedará abandonada. Sin embargo, quedan vestigios importantes de las muy originales y complejas técnicas agrícolas que supieron crear los fuenteros, como la construcción de nateros -diminutos bancales cuyo fin es aprovechar las aguas de la lluvia- o las huertas de jable, piedra volcánica que regula la humedad del suelo y permite que las cosechas progresen en las situaciones más adversas, como lo saben bien el centenar de socios de Los Manantiales de Las Fuentes.




