La Laguna

¿Dónde reposan los restos de Fernando Guanarteme?

Descartada la lagunera ermita de San Cristóbal, se abren ahora otras tres posibilidades: la iglesia de Santiago Apóstol, en el Realejo Alto, y las de la Concepción de La Laguna y de Santa Cruz

Escultura en honor a Fernando Guanarteme, del ya fallecido escultor Juan Borges, en     Gáldar. L. Sáenz
Escultura en honor a Fernando Guanarteme, del ya fallecido escultor Juan Borges, en Gáldar. L. Sáenz

La investigación documental que durante la segunda mitad del pasado año trató de encontrar alguna pista fehaciente sobre si los restos del aristócrata guanche Fernando Guanarteme, o de Agáldar, pudieran reposar en la ermita de San Cristóbal de La Laguna, tal y como recogía la tradición histórica, concluyó el pasado diciembre sin ninguna prueba documental que lo confirme. Al contrario, el informe elaborado por un equipo de investigadores, dirigido por el arqueólogo Jorge Onrubia, en mandato del Parlamento de Canarias, que en mayo de 2017 aprobó una proposición no de ley para localizar su paradero, prácticamente da por descartada esta posibilidad.

El único dato seguro es que el considerado último rey aborigen de Gran Canaria murió en Tenerife, pero ¿dónde descansan sus restos? El estudio apunta a tres posibles localizaciones: la iglesia de Santiago Apóstol del Realejo Alto y las primitivas iglesias parroquiales de Nuestra Señora de la Concepción en La Laguna y en Santa Cruz de Tenerife.
Fernando Guanarteme era un miembro destacado de los linajes aristocráticos de Gran Canaria y se consideró el último rey indígena de la isla. Guanarteme lideró, en un primer momento, el enfrentamiento con los castellanos y, posteriormente, el pacto y la integración de los indígenas. Lo llevaron a la Península, donde fue bautizado como don Fernando Guanarteme, y a su regreso colabora, de ahí esa idea de que era un traidor, con los castellanos en la sumisión de la isla, ayudándoles a someter los últimos focos de resistencia.

“Hay que expresar con contundencia que el único hecho que estamos en condiciones de dejar sentado, de manera incontrovertible, es que la muerte de nuestro personaje se produce en la isla de Tenerife”, recoge el informe de los investigadores. “Nuestro conocimiento de las circunstancias que rodearon su fallecimiento se mueve, hoy por hoy, en la esfera de la incertidumbre descorazonadora -continúa el texto-. […] Poco más podemos hacer que especular, a partir de un abanico de hipótesis suficientemente argumentadas, sobre el momento en que exhaló su último aliento y el lugar exacto donde recibieron sepultura sus restos mortales”.
En este sentido, Jorge Onrubia apunta que “sabemos que cuando muere está preparando un viaje a la Corte y que muere a consecuencia de los trabajos y sufrimientos de la conquista, según los testigos”, por lo que “nosotros barajamos la posibilidad de una muerte muy temprana, casi al final de la conquista o muy poquito después”.
En cuanto a ese viaje que don Fernando estaba preparando, sugiere que es el que, “nada más acabar la conquista, hace Fernández de Lugo con algunos conquistadores y con siete menceyes a Soria, para presentárselos a los Reyes Católicos. Pues es muy probable, es una hipótesis, que el viaje que estaba preparando Fernando Guanarteme fuera ese, que él fuera a acompañarlos, ya que juega un papel muy importante en la conquista, intermediando con los menceyes porque él habla una lengua muy parecida a la de Tenerife”. “Entonces, nos parece muy probable que en esa comitiva inicialmente fuera don Fernando, y muere y por eso no va. Y hablamos de un viaje que tiene lugar a finales de mayo de 1496, nada más acabar la conquista”, concluye.

Así pues, lo más probable, según recoge el informe, es que don Fernando Guanarteme falleciera a lo largo de 1496, aunque “tampoco se puede descartar una ampliación de esa horquilla hasta bien avanzado el año siguiente”, lo que “nos impide favorecer, con el suficiente poder de discriminación, unos escenarios cementeriales en detrimento de otros a la hora de intentar desvelar la ubicación de su sepultura”.

En esa fecha, en 1496, “la ermita de San Cristóbal no existía”, destaca Onrubia, lo que elimina esta hipótesis, y, además, “no hay ninguna documentación” que corrobore esa propuesta. “La única fuente que dice explícitamente que estuvo allí es Marín de Cubas (médico de Telde del siglo XVII), que es un dato dos siglos posterior a la muerte de don Fernando. Entonces, no hay ninguna certeza”, apunta.

¿Qué otras posibles ubicaciones hay para sus restos? “No nos olvidemos de que Guanarteme es un conquistador, un aristócrata, y será enterrado en un espacio sagrado con cierta relevancia, lo que pasa es que en aquella época había oratorios, pequeñas capillas construidas rápido en los campamentos, justo en el momento de la Conquista. Pues seguramente estuvo en una de esas pequeñas capillas y allí murió”, explica Onrubia. A este respecto, tres son las posibles ubicaciones que se barajan: la iglesia de Santiago Apóstol del Realejo Alto y las primitivas iglesias parroquiales de Nuestra Señora de la Concepción en La Laguna y en Santa Cruz de Tenerife.

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Torre de la iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife. DA

En cuanto a la del Realejo Alto, “consta documentalmente la vinculación de este templo, y de este término, con los nativos canarios que acompañan en la empresa conquistadora a don Fernando Guanarteme. Y es muy probable que estos no abandonaran la comarca desde la instalación del último campamento militar […]. En este escenario, y de haberse producido en este lugar y momento la muerte del guanarteme de Gáldar, resulta lógico pensar que fue enterrado en la mencionada iglesia de Santiago”, recoge el informe de los investigadores.

Por otra parte, “también resulta sugestiva, y verosímil, la hipótesis de un enterramiento en la primitiva iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna. En pie probablemente desde 1496, hay constancia documental de que en ella se enterraron los despojos de los conquistadores y de los primeros pobladores de la villa […]. Todo apunta a pensar que, tras la finalización de las obras del nuevo templo, se produjo la exhumación y traslado de una parte de los restos para depositarlos en un osario acondicionado en la postrera, luego profundamente transformada para devenir en el templo que hoy conocemos”. Suerte que podrían haber corrido los restos de don Fernando de haberse enterrado en esta iglesia.

Y la tercera opción es “la ermita que hubiera en el campamento de Santa Cruz, que probablemente esté en el mismo lugar donde luego se alzó la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, pero no es seguro”, apunta Jorge Onrubia.

“Entre el recuerdo y el olvido, don Fernando Guanarteme sigue enterrado entre nosotros. Es aquí, en el cementerio de nuestras propias memorias, donde realmente está su tumba. Y donde continuará mientras su controvertido recuerdo siga vivo”, concluye el informe.