
Basilio tiene 90 años. Desde que era niño siempre vio el cardón que está enfrente de su casa igual de grande, de frondoso, de majestuoso. Por eso, cuando algún curioso llega hasta El Chorrillo, donde vive, para observar de cerca este ejemplar que tiene un perímetro de 35,2 metros, se asegura de que nadie va a dañarlo. Así lo cuenta el catedrático de Botánica Wolfredo Wildpret, autor junto a Victoria Eugenia Martín, bióloga de la Universidad de La Laguna, del recientemente presentado catálogo de árboles singulares de Santa Cruz. Para Wildpret, Basilio debería ser el ejemplo a seguir para todos: amor por la naturaleza, respeto, cuidado. El mismo que pide para otros árboles a los que la presión del hombre está afectando seriamente como los ficus de la plaza de San Francisco o los laureles de india de la plaza del Príncipe. En total, Martín y Wildpret, han catalogado 70 ejemplares, de 60 especies distintas, que se localizan por todo el municipio.
Puede que 70 árboles entre los casi 50.000 que tiene censados Santa Cruz no parezcan muchos. Sin embargo, se trata de los ejemplares más singulares que posee la capital, una ciudad que, defienden tanto desde el Ayuntamiento como desde otras instituciones, es de las que mayor y más diversa masa arbórea del país disfruta. Son 1,5 kilómetros cuadrados de zonas verdes que, unidas a la gran riqueza del Parque Rural de Anaga, Reserva de la Biosfera, convierten a Santa Cruz de Tenerife en un municipio realmente singular en lo vegetal.
“Cuando el ser humano haya acabado con el último árbol, cuando los plásticos dominen el mar y se haya pescado el último pez, entonces se darán cuenta que el dinero no es comestible”. Esta reflexión de Wildpret en la presentación del catálogo resume la escasa importancia que se le da a la naturaleza en general y a la riqueza botánica de Santa Cruz en particular. Un tesoro vegetal que se extiende desde el Suroeste hasta Anaga, pudiendo encontrar en casi todos sus rincones alguna de las joyas de la corona, que una futura ordenanza se encargará de proteger.
Ejemplares muchos de ellos centenarios como los de la plaza del Príncipe que fueron plantados en 1864 y que en la actualidad miden 20 metros de altura, lo que los convierte en los más alto del entorno urbano junto con el eucalipto del parque La Granja. En 1914, los ficus de la de San Francisco ya estaban plantados. En 1926, la palmera del García Sanabria ya lucía su alto porte cuando aún no se vislumbraba lo que hoy es uno de los rincones verdes más exquisitos de la ciudad. Árboles todos ellos que el catálogo recoge en fichas, en las que los describe e incluso, recomienda actuaciones, algunas de manera urgente como la de los ficus de San Francisco, para los que aconseja vallarlos y eliminar el césped artificial que los rodea.
Las especies más numerosas catalogadas por Wildpret y Martín son los Ficus machrophilla (higuera australiana), hasta siete ejemplares se localizan en Santa Cruz, a los que se suman otros siete del drago canario. En total, el catálogo recoge 46 géneros y 24 familias botánicas, entre las que sobresalen las fabáceas, la bignoniáceas y las malvacéas.

El ejemplar seleccionado a mayor altitud es el viñátigo de Monte Aguirre (745 metros sobre el nivel del mar) y los que se encuentran a menor cota son los laureles de india de la plaza de la Iglesia (4 metros sobre el nivel del mar).
En cuanto a la distribución espacial abarcada queda delimitada al norte por el drago de Benijo y al sur por el ya mencionado cardón de El Chorrillo. De los ejemplares seleccionados, 42 se encuentran en el Distrito Centro-Ifara, 27 en Salud-La Salle, 13 Anaga y 2 en el Suroeste. El ejemplar silvestre de mayor altura en envergadura es el Ocotea foetens (til) de Monte Aguirre con 25 metros. Otro de los más altos, 20 metros, es el ejemplar silvestre Picconia excelsa (palo blanco) situado en Monte Aguirre. Los ejemplares más pequeños (entre 2 y 4,5 metros de alto) y de menor perímetro (inferior a 1 metro) son la Coccothrinax borhidiana (Palmera guano) y el Ficus sycomorus sakalavarum (Sicomoro) del Palmetum. Se da la circunstancia de que la palmera guano es una especie en riesgo crítico de extinción procedente de Cuba, y el único lugar del mundo en el que se encuentra fuera de la isla caribeña es en Tenerife.

Dentro de estas singularidades también está el el podocarpus Macrophyllus maki (pino budista) de la calle Suárez Guerra y el Terminalia mantaly (almendro de Madagascar) del parque García Sanabria. Este último ya ha sido despojado de las luces y farolillos que se le habían colocado y que ambos investigadores denunciaron en la presentación del catálogo que era todo un atentado contra un ser vivo.
Los de mayor perímetro son el ya mencionado euphorbia canariensis (cardón canario) de El Chorrillo, con 35,2 metros; la Ficus macrophylla (higuera de australia) de la plaza San Francisco, con 14,27 metros en su base; el Ocotea foetens (til) de Monte Aguirre, con 12 metros en la base y 10 en el tronco; el Eucalyptus camaldulensis (eucalipto) del parque de La Granja, con 9,2 metros en la base y 10,25 metros en el tronco, y la Persea indica (viñátigo) de Monte Aguirre, con 9,2 metros de base y 9,5 metros en el tronco.




