Entrevista a Diego Vega La Roche, ingeniero de minas y vicepresidente de Fepeco

Diego Vega La Roche: “Si alguien quiere extraer áridos de Güímar, por ley deben darle la licencia”

"Güímar tiene aún una gran reserva de grava y ahora no hay control del picoteo ni de la calidad del árido”

Diego Vega La Roche, ingeniero de Minas, expresidente de CajaCanarias y exvicepresidente del Cabildo con el PSOE, es actualmente vicepresidente de Fepeco. Es el redactor del plan de rehabilitación que ha presentado Antonio Plasencia para regenerar una de las canteras clausuradas en los barrancos de Güímar, en donde él considera que se debería seguir extrayendo áridos, porque “el suelo sigue siendo minero y no parece que vayan a cambiar su catalogación”.

-¿Usted ve viable una hidroeléctrica en los barrancos de Güímar, como se propone?
“Es viable, la cuestión es hacer números. Se puede hacer una planta similar a la de El Hierro, elevando aguas depuradas que van por el tubo negro de Balten con energía eólica al embalse, y esas aguas se pueden convertir también en potable. O la otra posibilidad es hacerlo con agua desalada, porque lo de las escorrentías es una vez cada 400 años”.

-¿Y qué me dice de la balsa que usted propone para rehabilitar la cantera de Plasencia?
“Cuando hice el proyecto para Antonio Plasencia, aunque el motivo del mismo era la restauración de la cantera, hice una separata en donde presentaba una planta similar a la de El Hierro. Ahora, a lo que está ocurriendo en Güímar le podemos añadir 2.000 proyectos más, como aquel que presentó Mimiland Park. Con sinceridad, yo no veo que se puedan hacer hoteles en aquellas oquedades, aunque se puede hacer con tratamiento de los taludes. Ese proyecto de la balsa no ha sido descartado, la Consejería de Industria es la que tiene la competencia para decidir, no el Cabildo”.

-¿Pero caben proyectos turísticos en los barrancos?
“Hoy no se puede hacer nada en Güímar, porque esos terrenos están calificados como rústicos de protección minera, de restauración o de explotación, y eso no se ha cambiado, y me parece que no hay intención de hacerlo. Frente a eso, tú hoy puedes pedir una cantera, si bien las autoridades prevaricando no te darían la licencia. ¿Por qué fueron precintadas las canteras en 2005? Fueron precintadas porque no tenían licencia municipal, aunque esa licencia municipal se pidió, pero nunca se otorgó por parte del Ayuntamiento, algo que iba en contra del PIOT de 2002, en el que se recogen varios ámbitos de establecimientos extractivos, concretamente, en la cuenca del Valle de Güímar, con millones de gravas. Desde 2005, los empresarios no han hecho nada, pero tampoco las administraciones públicas, porque en el PIOT se hablaba de redactar planes parciales y Güímar paralizó ese plan. Previamente, en 1997, la Consejería de Industria aprobó un plan territorial parcial de restauración de Güímar que todavía está vigente, pero sigue en una gaveta. Además, en 1999, los areneros pagaron 150 millones de pesetas por un acuerdo con el Cabildo, Candelaria y Güímar, que permitía seguir extrayendo y restaurando. Luego, en 2005, a raíz de una denuncia de unos particulares, se clausuraron las canteras”.

-¿Entonces, por qué cree usted que se ha condenado a los cuatro areneros?
“Hay que leerse la sentencia. No se entiende que obliguen a uno, particularmente, a participar en un plan que va a restaurar los barrancos si solo ha tocado su propiedad. En el proceso se presentaron dos peritajes y se calculó en doscientos y pico millones de euros el material necesario para rellenar los huecos. La sentencia no habla para nada de dinero, porque es un coste indefinido, y es discutible el aval que exige el juez. Y ademas, si sacamos áridos para rellenar esos huecos, estaríamos dejando otros”.

-¿Es partidario de seguir sacando árido de Güímar?
“Yo soy partidario de cumplir la ley. Mientras exista esa reserva de áridos en Güímar se debe seguir extrayendo, porque nos enfrentamos en la Isla a un gran problema, que es el picoteo de piedritas que no son áridos, y que no llevan el marcador CE, y en eso las autoridades no están haciendo nada. Estamos en una sociedad hipócrita donde la legislación no se cumple. Si no nos gusta la legislación, cambiémosla.”