Arona

El siniestro más grave de un inmueble en la historia de Tenerife

Hace dos años se vino abajo el edificio Julián José, en el centro de Los Cristianos, sepultando bajo los escombros a siete víctimas mortales que fueron rescatadas después de tres días de laboriosos trabajos

El derrumbe se produjo sobre las 9.30 horas del 14 de abril de 2016. F. P.
El derrumbe se produjo sobre las 9.30 horas del 14 de abril de 2016. F. P.

Hace dos años, jueves 14 de abril, a las 9.31 de la mañana, el edificio Julián José, en el número 12 de la calle Amalia Alayón, se colapsó y sepultó la vida de siete personas cuyos cuerpos fueron rescatados después de tres días de laborioso trabajo de bomberos, policías y miembros de la UME, con la fundamental ayuda de las unidades caninas. Ha sido el mayor colapso conocido hasta ahora de un edificio en la Isla y una tragedia que perdurará en la memoria de Los Cristianos.

El inmueble, de cuatro plantas y un ático, con 24 apartamentos, más tres locales en los bajos y un amplio supermercado que regentaba un matrimonio chino (Tajuan y Ping) en el sótano, construido en 1972, se desplomó como un castillo de naipes por causas aún pendientes de esclarecer por la justicia. El suceso acabó con la vida de siete de las 28 personas que residían en él, tras el derrumbe en un solo minuto de tres cuartas partes del edificio.

Aún con el susto en el cuerpo, muchos vecinos de los aledaños del inmueble siniestrado comentaban que “se oyó una fuerte explosión, como si hubieran tirado un camión de vidrio en un contenedor”. Javier Velázquez, que regenta un restaurante colindante al edificio, a escasos siete metros del suceso, relató que oyó “un primer derrumbe” y cuando quiso salir al balcón “sucedió otro, con un gran estruendo, como si se hubiera caído el mundo encima”.

El Ayuntamiento terminó por realojar en hoteles y casas de familiares a 89 personas que residían en cuatro edificios próximos (Bruno, Chicharro, Linares y Porlamar), así como a los familiares de las víctimas venidas de fuera de la Isla, aunque algunos prefirieron permanecer en el Centro Cultural de Los Cristianos, junto al equipo de psicólogos y personas con el rostro desencajado ansiosas por conocer el paradero de algún familiar que moraba en el edificio siniestrado.

La aparición del primer cadáver no se confirmó hasta bien entrada la tarde del jueves, otros tres aparecieron durante el viernes y, finalmente, los tres últimos se rescataron el sábado. Se cerraba así el balance de siete muertes y dos heridos, una inquilina del ático que sufrió la perforación de un pulmón y un italiano propietario de una tienda de Compro Oro en los bajos del edificio, que resultó herido leve al quedarse colgado del hueco del ascensor.

Aun con la aparición del séptimo cadáver, el operativo de seguridad siguió trabajando hasta el domingo, con paciencia y sigilo, para confirmar que entre el amasijo de hormigón y hierro no se encontraba ningún cuerpo, mientras que otros operarios seguían apuntalando el cuarto de edificio que quedó en pie para desescombrar sin riesgo, hasta que casi tres meses después se terminó de tirar el inmueble, de lo que hoy queda un solar amurallado.

Las siete víctimas

Los siete fallecidos en el siniestro fueron Graziella Fagnoli, de 77 años, de nacionalidad italiana; Alessandro Locatelli, de 41 años, también italiano, y Markku Tapinnen, un finlandés de 72 años; Mariflor González González, de 71 años, procedente de Avilés (Asturias); Antonio Jesús García Beltrán, de 55 años, vecino de Los Cristianos; Noemí Ruiz Rodríguez, de 29 años, residente en Los Cristianos, y Hanan Mrabet, de 41 años, marroquí, quien minutos antes había dejado a sus dos hijos en el colegio.