Granadilla de Abona

“Hay que plantearse seriamente mantener todo el año la alerta por incendios forestales”

El incendio forestal que se declaró en la noche del domingo pasado en una zona próxima al Paisaje Lunar (Granadilla de Abona) ha abierto un debate sobre la conveniencia de dotar de más medios permanentes de extinción a la Isla

Ha sido el suceso que ha mantenido en vilo esta semana a Tenerife. El incendio forestal que se declaró en la noche del domingo pasado en una zona próxima al Paisaje Lunar (Granadilla de Abona), y que se propagó en los siguientes tres días por los montes de este municipio, ha abierto un debate sobre la conveniencia de dotar de más medios permanentes de extinción a la Isla, más allá de la campaña de verano. El siniestro, que afectó a un perímetro de 380 hectáreas y cuya causa apunta a una negligencia humana, ha activado las alarmas, al producirse a comienzos de primavera y con unas condiciones de humedad en cumbres y medianías propias del invierno. El alcalde de Granadilla, José Domingo Regalado (CC), que estuvo las primeras 48 horas sin dormir, le ha visto las orejas al lobo y exige una reflexión seria para reforzar las defensas contra el fuego.

-Después de más de 72 horas de intensa lucha por tierra y aire contra el fuego, el incendio que afectó a la masa forestal de su municipio se dio por controlado. ¿Llegó a temer que afectara a núcleos habitados?
“Aunque el incendio se declaró en la cumbre y a muchos kilómetros de distancia de lugares poblados, siempre piensas que el fuego pueda afectar a zonas habitadas. Es verdad que, desde el principio, estaba prácticamente descartado, pero esa inquietud siempre la tienes en la cabeza. Ojalá que no tengamos que vivir más estos momentos, que han sido difíciles y preocupantes”.

-¿Cómo transcurrieron los primeros instantes, desde que se recibió la alerta de un conato en las cumbres de Granadilla después del aviso de un senderista?
“Al principio no estaba muy claro a qué municipio afectaba. Los primeros comunicantes desde la autopista nos decían que podía ser Vilaflor, Arico o Granadilla, aunque la zona que ardía era el entorno del Paisaje Lunar. Fuimos rápidamente hacia Vilaflor, que era el acceso más directo al fuego, y allí asistimos al despliegue del Cecopin (Centro de Coordinación del Operativo Insular contra Incendios Forestales), coordinado por el Cabildo, y aportamos los medios municipales, con la Policía Local cortando accesos y hasta llevando bocadillos y agua a las brigadas forestales”.

-¿Temió en algún momento, ante las dificultades para llegar al frente de fuego por el gran desnivel del monte, que el incendio se propagara a otros municipios?
“El problema siempre fue el viento, sobre todo el domingo y el lunes por la noche, pero también la orografía, con pendientes de hasta el 40%, que obligó a los efectivos terrestres a caminar, cargando picos y guatacas, más de dos horas para acceder al fuego y desplegando mangueras de 800 metros. A eso hay que sumarle que no estamos en la temporada de verano y nos cogió por sorpresa. Pero, por encima de todo, hay que valorar la profesionalidad de las brigadas forestales del Cabildo, de la UME y de las tripulaciones de los helicópteros”.

-¿Qué cree que hubiera ocurrido si este mismo incendio se produce en plena temporada de verano, con unas condiciones meteorológicas mucho más adversas?
“La reflexión que toca ahora es si deberíamos mantener el dispositivo contraincendios del verano todo el año, tanto en medios humanos como técnicos, terrestres y aéreos, porque el monte, que diariamente visitan cientos de personas en la Isla, puede arder en cualquier momento, como se ha demostrado. Una negligencia o un descuido pueden ocasionar un incendio. Después de las intensas lluvias de febrero teníamos el 70% de humedad y aun así las llamas se propagaron. Creo que debemos plantearnos seriamente, dado el nivel de masa forestal de la Isla y su orografía, estar de forma permanente en alerta con un dispositivo amplio, aportando lo que haga falta para poderlo mantener”.

-¿Entonces apoya la reivindicación de una base permanente de hidroaviones en las Islas?
“Si es necesario, que se instale, igual que, si hace falta, se deben contratar más helicópteros, aunque lo primero es escuchar las demandas de los profesionales respecto a los medios técnicos más eficaces por las condiciones de nuestra geografía. Esa reflexión se debe abrir ya. Tenemos que ir un paso más allá, y eso significa avanzar en las medidas de control y de protección de la población. La temporada de incendios debe ser todo el año o, por lo menos, ampliarla mucho más”.

-¿Está satisfecho de cómo ha funcionado la coordinación entre las administraciones públicas?
“Sí. El incendio afectó a la corona forestal y esa labor ha correspondido al Cabildo. Por parte del Ayuntamiento pusimos todos los medios que estaban a nuestro alcance y una de las tareas prioritarias fue la de informar las 24 horas, porque así lo demandaba la población. En ese sentido, los medios de comunicación hicieron un gran trabajo. También agradezco al gabinete de prensa del Ayuntamiento de Granadilla de Abona su esfuerzo. Su labor a través de la web y las redes sociales nos ha situado entre los primeros 10 municipios de España por el tratamiento informativo que hemos realizado”.

-¿Y no ha habido un cierto descontrol a la hora de fijar el punto para informar sobre la evolución del fuego? Primero en Vilaflor, después en La Laguna, posteriormente en Granadilla, luego en Madre del Agua y finalmente en el Cabildo…
“El incendio empezó en los altos de Granadilla de Abona, pero el acceso más directo era a través de la TF-21, la carretera que nos conecta con Vilaflor, donde en el casino descansaba el operativo, ya que, de hacerlo en Granadilla, los equipos perderían 40 minutos más en ir y volver. Por eso, en un primer momento nos reunimos en el salón de plenos de Vilaflor, porque era el punto más cercano al frente. Cuando se logró controlar y los problemas se trasladaron al este, hacia Arico, donde el fuego llegó a 5,5 kilómetros de Cruz de Tea y a 6 de Las Vegas, nos vinimos al Ayuntamiento de Granadilla, ya que era el punto más próximo. Buscábamos una mayor operatividad. Otras personas de otras administraciones sabrán por qué han comparecido en distintos lugares, pero, sinceramente, no creo que sea lo más importante”.

-¿Qué nos puede decir sobre las causas que provocaron el incendio en la noche del pasado domingo?
“La Guardia Civil ha abierto una investigación desde el primer momento y ha tomado declaración a algunas personas, pero parece claro que ha sido por un factor humano”.

-¿Intencionado o por descuido?
“En el factor humano caben dos posibilidades: de forma consciente o por negligencia. Parece que gana peso la segunda hipótesis, pero hay que ser prudentes”.

-¿Qué lectura positiva extrae de este suceso?
“La solidaridad. Los municipios de la zona, independientemente de los colores políticos, hemos trabajado conjuntamente. En mi caso le aseguro que me hubiera preocupado igual si el incendio hubiera sido en Vilaflor, Arico o en otro punto, de la misma forma que percibí esa actitud en las alcaldesas Agustina Beltrán y Elena Fumero o en los alcaldes de San Miguel y Fasnia, que también me expresaron su preocupación. Pero también hubo vecinos que iban a comprar pan, abrían sus comercios o ponían a nuestra disposición algún camión cuba de su propiedad. De la misma forma hay que destacar la labor de Mercadona e Hiperdino, que colaboraron con alimentos y bebidas, así como algunos hoteles que se ofrecieron. Se ha demostrado que nos une algo más que vivir en un punto concreto de Tenerife. El sentimiento de pertenecer a la comarca de Abona, a la comarca chasnera, se ha visto reforzado”.