Valle de Güímar

La Guardia Civil investiga empresa por empresa los vertidos del Polígono de Güímar

Se mantiene la falta de limpieza en el suelo municipal de Arafo y prosiguen los vertidos de aguas residuales después de los nueve meses que dio de plazo el juez para buscar una solución a la depuración

Vertidos de aguas residuales esta mañana, que no son nuevos, que van al mar / NORCHI

“Si no mantienen ni la limpieza de aceras y jardines, imagínense si van a mantener el saneamiento en el Polígono”, así resumía un pequeño empresario afincado en suelo de Arafo dentro del Polígono Industrial Valle de Güímar desde hace seis años, casi los mismos desde que los tres ayuntamientos (Candelaria, Arafo y Güímar) tenían que hacerse cargo del mismo.

Mientras Güímar, y en menor medida Candelaria, tratan de mantener adecentadas las zonas comunes, Arafo sigue sin ejercer ninguna acción, más allá de alguna poda de palmera que da para la avenida principal del Polígono, pues se puede observar maleza que impide el tránsito por las aceras y muchísima basura acumulada en los jardines abandonados, impropio de una zona que fue rehabilitada con nueve millones de euros y entregada a los ayuntamientos en julio de 2013, sin que desde esa fecha hayan sido capaces de ponerse de acuerdo, junto con el Cabildo y empresarios, para poner en funcionamiento la Entidad Urbanística de Conservación, pese a los acuerdos adoptados hasta en dos ocasiones.

A esa misma falta de mantenimiento, que se observa a primera vista, se suma el saneamiento y la depuración de las aguas, inexistente para un lugar que alberga a más de 200 empresas y casi tres mil trabajadores diarios realizando su vida laboral en el Polígono.

La basura y la maleza, presentes en las teóricas aceras del Polígono, en la parte de Arafo / NORCHI


Sin emisario autorizado y a dos años vistas de que el Polígono pueda contar con su propia estación depuradora de aguas residuales e industriales (Edari), todo vertido al mar, sea residual o no, es ilegal, como lo recordó el Juzgado de lo Contencioso Administrativo Número 4 de Santa Cruz de Tenerife, que pasado los nueve meses que dio de plazo a los tres ayuntamientos para realizar un censo de vertidos y lograr la autorización del emisario. Dado que el trabajo no fue culminado, el juez envió a la Guardia Civil a realizar un registro empresa por empresa para saber cómo, dónde y qué vierten a la red de alcantarillado, para evitar la drástica medida de cerrar el Polígono y que paguen justos por pecadores. Pendiente de esa investigación, y a la espera de que confrontar las analíticas realizadas por los ayuntamientos, el juez determinará en breve una resolución que pasará, casi con total seguridad, paralizar la actividad en aquellas empresas contaminantes, o al menos exigirles una estación de pretratamiento individual, a la espera de que el emisario pueda estar legalizado.

Mientras tanto, como pudimos comprobar ayer en un barranquillo que delimita Arafo de Güímar, casi donde empieza la raya azul, las aguas fecales e industriales, con un pestilente olor, siguen camino del mar, reducto aún de la porquería de un Polígono sin Ley.