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Hernández: “La negatividad es el otro dióxido de carbono que contamina la atmósfera”

Es uno de los grandes referentes en el mundo de la Psicología y la Pedagogía Terapéutica. Sus investigaciones han traspasado fronteras y han significado valiosas aportaciones al estudio del comportamiento de la mente humana

FOTO FRAN PALLERO

Es uno de los grandes referentes en el mundo de la Psicología y la Pedagogía Terapéutica. Sus investigaciones han traspasado fronteras y han significado valiosas aportaciones al estudio del comportamiento de la mente humana. Además de su pionera teoría sobre los moldes mentales, plasmada en un libro utilizado por Amenábar en su película Mar adentro, ha sido autor de tests psicológicos innovadores, como el Tamai, Tamadul o Moldes. Después de publicar una veintena de libros, Pedro Hernández-Guanir (San Juan de la Rambla, 1941), catedrático de Psicología y doctor en Pedagogía, acaba de sacar a la luz su nueva obra, Reprográmate (editorial Paidós, Barcelona), en la que ofrece a sus lectores las claves y herramientas necesarias para corregir actitudes nocivas, controlar las emociones y mejorar, en definitiva, la mirada sobre la vida.

-¿Por qué es diferente este libro?

“Pretende ser de ayuda, pero a través de un enfoque distinto a la hora de abordar los problemas. No es normal que en un libro de psicología se planteen los moldes mentales, los núcleos implicativos sensibles, se hable de la serpiente, del numen o se aporten instrumentos completos como la Técnica del Bombeo Terapéutico (TBT). Es decir, no solo hay teoría, también hay medios de ayuda”.

-¿Cuál es la receta mágica para reprogramarse?

“La forma de enfocar la vida, de sentir las heridas, de saber reaccionar…, todo eso se da en la mente implícita, que es lo que siempre se ha llamado la parte inconsciente y muchas veces irracional. Es ingenuo pensar que problemas de tipo inconsciente e irracional se resuelvan de forma consciente o racional. Hay que emplear herramientas para llegar a ese otro mundo más oculto. La TBT es el procedimiento que utilizamos para que aflore el yo más profundo”.

-¿Cómo se aplica esta técnica?

“Consiste en jugar con la tensión y la distensión en tres niveles: el imaginativo, que es el más importante, el respiratorio y el activo con todo el cuerpo. Primero hay una fase de
afrontamiento para vivir el problema, antes de convertirlo en un símbolo para que entre en el mundo del inconsciente, donde se descifra un lenguaje metafórico. Ahí aparece la serpiente, que representa las tensiones internas que llevan al autosabotaje”.

-¿Ese mundo inconsciente es como un gran basurero donde va a parar lo peor de la mente?

“Muchas veces se entiende así, pero es un mundo bastante inteligente, muy distinto al de las leyes lógicas y con un lenguaje diferente, propio de niños de 4 o 5 años. Las grandes visiones de creadores, científicos y poetas se han producido en sueños, lo que indica que los problemas que no se resuelven de forma consciente encuentran su solución mientras dormimos. En nuestra mente hay múltiples ordenadores que están en procesamiento permanente”.

-Usted sostiene que todos llevamos una fuerza interior, aunque muchas veces está por descubrir, pero también convivimos con fuerzas autodestructivas y de autosabotaje, que en su libro identifica con la serpiente. ¿Cómo se manifiestan?

“Lo que llamamos serpiente no es más que una construcción en el afán de avanzar, de superarnos, de exigirnos y de ser autocríticos. Esa actitud es como un espinazo que conlleva una descarga de descontrol y de rabia. Hablamos de estructuras biológicas y psicológicas que debemos evitar que caigan contra nosotros mismos porque nos crearía más castigo y más hundimiento. Necesitamos una referencia externa, objetiva, donde poder descargar”.

-Ese potencial, muchas veces dormido, que llevamos dentro, y que usted llama en su obra numen, ¿cómo se despierta?

“Es algo que se construye desde el amor, la ilusión, los sueños… Los niños fabrican historias fantasiosas y metas ideales que les hace sentirse seres mágicos. Ese elemento es un potencial aprendido que luego puede ser desarrollado como numen. Eso, a su vez, está asociado a elementos psicobiológicos. Hay zonas del cerebro muy relacionadas con la creatividad y la espiritualidad”.

-¿Qué consecuencias puede acarrear un trauma y, sobre todo, cómo se puede desactivar?

“Ni siquiera hace falta que sea un trauma. Cualquier situación tensa sucesiva genera una rozadura hasta crear una llaga, que puede ser un complejo físico, la falta de cariño o un problema con un familiar. Se van creando teorías, emociones, fobias y rechazos implícitos en torno a ese suceso, de tal manera que a la mínima generan escozor, es decir, irritan, produciéndose un estado de alteración máxima a causa de una hipersensibilidad. Esa situación se ataca con la TBT”.

-En el libro se refiere también a las “máscaras de la felicidad”, personas que ocultan su verdadero estado de ánimo a través de un semblante que contradice sus sentimientos.

“Todos vamos detrás de la felicidad, pero solemos errar en la forma de plantear su búsqueda. Hay formas provocadas por moldes mentales inadecuados que distorsionan la forma de afrontar la realidad. Es el caso de personas que son como flores de pascua: sonrientes, amables, entusiastas, pero detrás de esa actitud van acumulando problemas, penas y tensiones hasta que llega un momento en que la flor, repentinamente, se marchita. Es un ejemplo de máscara porque es una felicidad engañosa”.

-Rara es la semana en la que, lamentablemente, no conozcamos algún caso de violencia machista con resultado de muerte. ¿Qué pasa por la cabeza de alguien capaz de una atrocidad así?

“Los agresores de género responden a un perfil propio de personas autodestructivas, autoexigentes e insatisfechas consigo mismas y con lo más próximo, que lo considera suyo. Si se le añade un sentimiento de victimismo, es muy posible que sea capaz de lo peor, al entender que su vida no tiene sentido. En estos casos entran muchos componentes, sobre todo la obsesión compulsiva unida a la paranoia. Es muy difícil atajarlo si solo se atienden aspectos relacionados con manifestaciones externas”.

-¿Sin proyecto no hay vida, como titula el último capítulo?

“La vida es un plan de acción y lo importante en el ser humano es que se proponga unas metas, porque estas generan un proyecto y es lo que le da sentido a la vida. Si ese proyecto de amistad, de amor o de ocio falla, falla toda la vida y se abre una puerta a la depresión. Es vital tener proyecto, pero sin crear una serpiente que nos esclavice. Ahí está la trampa”.

-Usted es el autor de una investigación pionera en el mundo que permitió descubrir la existencia de una treintena de moldes mentales que permiten enfocar o desenfocar la realidad. ¿Cuáles son los más comunes?

“Hay un bloque de negatividad muy extendido que genera miedo, culpa y ansiedad a través de la anticipación de peligros, que se detecta en frases como “y si pasa esto”, y otro muy frecuente que es el de evaluación selectiva negativa, que refleja la expresión “sí, pero” y que significa que hay un punto en cada cosa que hacemos que nos produce insatisfacción. Hay personas que no tienen un momento en paz porque siempre hay un pero que actúa como una grieta que impide asimilar que las cosas fluyan. El otro bloque significativo es el de la discordancia, que es no saberse casar con la vida, o bien porque anticipamos cosas fantásticas fuera de la realidad, o porque echamos en falta lo que no tenemos o lo que creemos que deberíamos tener, o porque las cosas tienen que ser como decimos que tienen que ser”.

-¿Cuáles son los primeros pasos con un paciente que llega a su consulta con un cuadro depresivo?

“Lo mejor es el descanso y buscar elementos positivos, aunque, inicialmente, no le vayan a satisfacer. Utilizamos técnicas para visualizar toda la tensión, que convertimos inicialmente en humo rojo para transformarlo después en serpiente y poder atacarla hasta destruirla. Una vez aniquilada, a través de ejercicios con la boca, los brazos y la respiración, nos sumergimos en el fondo del mar y ahí accedemos a una esfera no solo de purgación sino de liberación, con una nueva simbología, donde la persona acaba saliendo a la superficie con el numen. Es un potencial de ayuda para salir adelante basado en una técnica que busca reconvertir lo negativo en positivo. El cambio es impresionante”.

-¿Cómo afecta socialmente ese aire que respiramos cada vez más contaminado por la negatividad que difunden redes sociales y medios de comunicación?

“Las insatisfacciones personales son muy grandes y se proyectan hacia el exterior. Cuando no tenemos una serpiente interior, necesitamos un enemigo fuera. Está demostrada la relación entre las personas que se autocastigan y las que castigan. Y hay un estrecho vínculo entre los medios de comunicación, donde mandan las malas noticias, las redes y la sociedad. Es verdad que respiramos una atmósfera contaminada. Aunque solo se mida el dióxido de carbono que emiten los coches y las fábricas, no somos conscientes de la atmósfera tóxica que creamos con ese otro dióxido de carbono que sacamos con la negatividad psicológica de todos”.

Una herramienta para cambiar estados de ánimo

A lo largo de sus 375 páginas, Reprográmate (editorial Paidós) muestra el camino para modificar estados de ánimo y emociones. La obra, ya a la venta en librerías y en formato electrónico, recoge la esencia de más de medio siglo de estudios del autor sobre el comportamiento de la mente humana y ofrece recursos teóricos e instrumentos prácticos para acabar con las inseguridades, obsesiones, insatisfacciones permanentes y molestias corporales.

“La canariedad atraviesa ahora una situación de anemia”, dice el autor del ‘Natura’

Más de 40 años han pasado desde que Pedro Hernández-Guanir publicara el libro más vendido en la historia del Archipiélago, Natura y Cultura de las Islas Canarias, una radiografía sin precedentes de las Islas que arrojó las primera luces para el gran público sobre la Canarias prehispánica y que incluía estudios inéditos sobre la psicología del canario. Después llegaría GEVIC, la primera gran enciclopedia virtual de las Islas Canarias. Hoy, cuando se le pregunta por la canariedad, admite que se encuentra en una situación de “anemia”. A pesar de los nuevos tiempos y del efecto de la globalización, sostiene que la identidad debe plasmarse en los elementos económicos, laborales y culturales de nuestro día a día, “sin ser excluyentes”, matiza.
“Me preocupa que de cada 10 trabajos que se crean en Canarias, siete son para extranjeros. Es la peor colonización, y en ningún caso significa ser xenófobo, porque afecta a gente que es de fuera y que vive aquí. Nadie habla de soberanía laboral, económica, educativa y cultural, sin que tenga que mezclarse necesariamente con ninguna opción política”. En esa tarea de defender las señas de identidad se acuerda de su amigo Pedro Molina, presidente de los ganaderos tinerfeños, ya desaparecido. Hernández-Guanir, a sus 76 años, sigue investigando, creando, difundiendo, con las inquietudes de un universitario y con la mente, esa que tanto ha estudiado, puesta siempre en su tierra, que todavía le debe el Premio Canarias.