
Sorprendidos y extrañados. Así se quedaron los herederos de Juan Hernández Bautista, ante la aparición de una familia que asegura ser propietaria de 28.000 metros cuadrados de la finca en la que se encuentra ubicada la Cueva de Bencomo, en La Orotava, y que la semana pasada se reunió con el alcalde, Francisco Linares, para intentar llegar a un acuerdo sobre la compra de los terrenos.
El mandatario no reveló más detalles acerca de la identidad de los nuevos dueños pero en cualquier caso no se trata de los herederos de Juan Hernández Bautista, quienes no descartan acudir a la justicia para demostrar quienes son los verdaderos dueños, asegura su portavoz, Norberto Hernández Lorenzo.
Fue su abuelo quien en 1929 adquirió el solar en el que se sitúa el Bien de Interés Cultural (BIC) y en 1941 se lo traspasó a sus nueve hijos, Susana, Leoncio, Filadelfa, Juana, María Inés, Rosalía, Lucio, Juan y Candelaria, y éstos a su vez a los suyos. Actualmente son 22 herederos que ayer se “vieron obligados” a presentar por registro de entrada en el Ayuntamiento un escrito dirigido a la Alcaldía “para poner en conocimiento “algo que ya se sabe y es que nuestra familia es la legítima propietaria de la finca según las escrituras de compraventa de su abuelo y de herencia”, afirma Hernández Lorenzo.
“No tenemos ni idea quienes pueden ser, porque a todos los herederos nos pareció increíble enterarnos de que había otros dueños, cuando llevamos toda la vida elevando escritos al Cabildo de Tenerife para que quiten las cabras”, sostiene. Una lucha que iniciaron su padre y su abuelo para sacar al cabrero del lugar y que éste no se deteriorara por los excrementos de los animales. “Y ahora aparece una gente, que nunca ha hecho nada y que dice ser propietaria de la finca pero sin presentar ninguna documentación oficial. Sinceramente no se entiende”, manifiesta.
La familia de Juan Hernández Bautista espera que después de presentar el escrito, desde la Alcaldía se pongan en contacto con ellos, dado que además, anteriores mandatarios como Isaac Valencia, han ido a visitar el BIC. “Nos parece muy extraño que no sepan quienes son los propietarios. Esperamos que en el escrito les quede claro, ya que se les trasladó que yo había sido designado como interlocutor de la familia”, apunta Hernández, quien, al igual que sus familiares, confía en que el alcalde los cite con el fin de poder aportar la documentación correspondiente que prueba que se trata de 64.804 y no 28.000 metros cuadrados de los que son sus legítimos dueños, como demuestran las escrituras.




