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Santa Cruz prohibirá la actividad de los aparcacoches en sus calles

La nueva ordenanza municipal de tráfico, que está completando su trámite administrativo, prevé multas de 200 euros para las personas que actúen como ‘gorrillas’ en los aparcamientos
Cabo LLanos ya recibe diariamente a unos 3.000 usuarios y 900 trabajadores de los juzgados capitalinos, ahora dispersos. DA
Cabo LLanos ya recibe diariamente a unos 3.000 usuarios y 900 trabajadores de los juzgados capitalinos, ahora dispersos. DA
Cabo LLanos es una de las zonas en las que más aparcacoches puede verse. DA

“Quería poner de manifiesto la situación que se vive en los descampados de Santa Cruz de Tenerife debido a los llamados gorrillas. Estuve como turista este mes de junio y uno de estos personajes me insultó por no darle el dinero que a él le parecía correcto. Al regresar al coche, pasadas unas horas, me di cuenta de que me faltaba un embellecedor y había un pequeño golpe. Me lo hayan hecho ellos o no, es inaceptable que el Ayuntamiento no haga nada al respecto”. Este el mensaje de un indignado visitante que se dirigió a DIARIO DE AVISOS para expresar su amarga queja sobre una situación que se ha normalizado en muchos de los solares de Santa Cruz. Este ciudadano añade que se dirigió a la Policía Nacional a denunciar, y donde, “lejos de ayudarme, solo me decían que ellos no me obligan a pagar y que no se sabe si me han hecho ellos el daño”. No le dejaron denunciar, asegura. “Que regulen esas zonas, las pongan de pago si es necesario o, por lo menos, echen de allí a estas personas que amenazan, molestan y hacen daños a los coches, vestidas con su chaleco como si fueran del Ayuntamiento”, concluye este visitante su alegato.

DIARIO DE AVISOS se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Santa Cruz para conocer la situación de estas personas y si hay alguna intención de regular esta actividad. Según explicó la primera teniente de alcalde y concejal de Seguridad y Movilidad, Zaida González, la nueva ordenanza de tráfico recoge la regulación de estos aparcacoches, concretamente prohibiendo su actividad y multándolos con 200 euros. Santa Cruz se convertirá así en uno de los pocos municipios de Canarias que regule de manera expresa esta actividad.

González explicó que el control de esta actividad es muy complejo, entre otras cosas porque, “estamos hablando de personas que buscan dinero con el aparcamiento de los vehículos y que, teóricamente, no tienen ingresos económicos de carácter fijo a través de los cuales se les pueda imponer una sanción”. “Independientemente de eso -continuó la primera teniente de alcalde- en la ordenanza que ya está finalizada y que ahora comienza el procedimiento interno dentro del Ayuntamiento para poder llevarla a Pleno, a su aprobación inicial, sí que está prohibida la realización de actividades de aparcacoches y va a estar sancionada con una multa cuyo importe es de 200 euros”. González invitó a los ciudadanos que se encuentren “coaccionados o amenazados o que sufran un daño en el vehículo” a que denuncien. “Es la única manera que tienen de salir de esta situación, con la correspondiente denuncia”.

La actividad desarrollada por estas personas ha llevado a que, incluso, se pueda encontrar en la plataforma Change.org, una petición para acabar con esta práctica en un punto concreto de la ciudad, en los alrededores del edificio El Cabo. Fue abierta hace ocho meses y cuenta con más de 200 firmas.

Los afectados

DIARIO DE AVISOS ha querido conoce las primeras impresiones de los principales afectado por esta prohibición. Aunque han preferido no indentificarse, sí que han defendido que ellos no tienen nada que ver con las acusaciones de extorsión o daños a los vehículos. Este es el caso de José Luis, quien cree que “se han vuelto locos”. “Si estoy aquí pidiendo limosna como creen que voy a poder pagar 200 euros de multa”, expresa con sorpresa y añade que “lo que tienen que hacer es impulsar las ayudas, apoyarnos para que podamos estar trabajando en lugares más positivos. No entiendo que me prohíban y me pongan una multa por hacer algo en el que no estoy haciendo daño a nadie”.

José Antonio es otro de estos gorrillas que explica que se intenta ganar la vida honradamente, “qué es lo que quieren, que vaya a lo más fácil, a robar”, se pregunta. “La gente que tiene que buscarse su sustento y el de su familia. Este es un trabajo que nadie quiere, y yo no me niego a trabajar en otro lado, pero no encuentro, y cuando he trabajado no me han renovado”.

Baben Su también ejerce como aparcacoches y cuenta que llegó en patera a la Islas. Tras salir del Centro de Internamiento de Extranjeros (CEI) de Hoya Fría se las arregla como puede acudiendo al albergue para comer y asearse o dormir. “Si pudiera conseguir un trabajo seguro que dejaría de estar en la calle, pero no encuentro, y los papeles no me permiten trabajar por ahora”. “Con este dinero que me dan vivo como puedo aquí y envío dinero a mi familia en Guinea-Conakry”, añade.

Por último, Víctor explica que lleva seis años como aparcacoches y que no ha tenido problemas hasta ahora. “Al igual que hay gente que ya me conoce y acepto cada vez que quieren darme algo, tampoco puedo obligar a nadie a que me de dinero si no quiere” argumenta.

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