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“Los recortes han matado a muchos españoles, han sido brutales en sanidad”

La presidenta del Defensor del Paciente, Carmen Flores, envió esta semana una carta al fiscal jefe de Canarias en la que le solicitó que abriera una investigación acerca de los datos de las listas de espera anunciadas recientemente por la Consejería de Sanidad del Gobierno regional
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Carmen Flores, presidenta de la asociación Defensor del Paciente.
Carmen Flores, presidenta de la asociación Defensor del Paciente.

La presidenta del Defensor del Paciente, Carmen Flores, envió esta semana una carta al fiscal jefe de Canarias, Vicente Garrido, en la que le solicitó que abriera una investigación acerca de los datos de las listas de espera anunciadas recientemente por la Consejería de Sanidad del Gobierno regional. Flores entiende que dar cita a algún paciente para el año 2021 es un delito contra su salud y pone en peligro su vida, calificando la situación de “indecencia política e inutilidad de gestión continuada”. Esta peluquera (Madrid, 1948) vivió una cadena de negligencias que llevó a su hijo Miguel Ángel a la tetraplejia y su posterior fallecimiento a los 40 años, y la impulsaron a crear en 1997 la asociación El Defensor del Paciente, con miles de socios y una actitud combativa contra los errores sanitarios.

-¿Que le parece la situación de la sanidad en Canarias?

“Con más de 27.000 canarios en listas de espera, todavía hay cosas que no las entiendo, como darle a una persona una consulta para el 2021, lo que significa que la estás poniendo en peligro, porque cuando se pide una consulta para ese paciente, es que se presupone que algo tiene, y ese algo de aquí al 2021, o fallece, o el agravamiento de su salud será brutal. Los canarios tienen una paciencia digna de elogio, pero esto no es de recibo. Si a mí me dan una cita para el año 2021, me voy directa a los juzgados a denunciar, pues están jugando con mi salud y con mi vida. Por lo tanto, esto es una indecencia política y una inutilidad de gestión continuada. No tienen ni la agilidad ni los deseos de poner los medios para que los canarios tengan una sanidad decente”.

-Canarias está a la cola de una sanidad española que tampoco está boyante, ¿no cree?
“Es verdad, el bajón que ha experimentado la sanidad española es bestial, pero es que en Canarias hay que sumar una cantidad de incoherencias y situaciones que llaman la atención por lo brutales que son para la vida y la salud de sus ciudadanos. No entendemos que el consejero, José Manuel Baltar, no se haya marchado por vergüenza política, o que el presidente regional, Fernando Clavijo, no haya dicho ¡hasta aquí llegamos! o, al menos, haya cambiando al consejero”.

-¿Los recortes en sanidad han sido la causa de la mayoría de los males en España?
“Sí, los recortes han matado a muchos españoles, fueron muy brutales en el tema de sanidad. Hay pacientes que no pueden ni pagarse los medicamentos. Es vergonzoso que nos llame gente llorando diciendo que no tienen ni para el copago. El acceso a los medicamentos para los más humildes es una utopía. Hay ancianos que tienen que decidir entre comer o medicarse. Gente con pocos recursos, familias con sus miembros en paro, con algún enfermo, les llevan a situaciones dramáticas. Las ayudas a discapacitados tienen unos recortes brutales. Hace 20 años la sanidad estaba mejor que ahora”.

-Las listas de espera no son un caso aislado de las Islas, pero hay algunas regiones mejores que otras.
“Desgraciadamente, estamos denunciando sistemáticamente las listas de espera en toda España. Hace poco remití una carta a la Fiscalía General del Estado instándoles a que tomaran alguna medida, por el mismo motivo que al fiscal de Canarias, pues consideramos que es un delito y no puede estar pasando esto en toda España. Si tienes una prueba diagnóstica, no puedes estar esperando tres o cuatro meses, además luego la lista de espera de especialidad, después volver a una lista de espera hasta que te vea el anestesista, una sinrazón. Un paciente diagnosticado grave puede pasar como mínimo más de un año sin que pase por un quirófano. Diría que la situación es algo mejor en el País Vasco y Navarra, pero también hay que mirar la cantidad de ciudadanos que hay en esas dos regiones y los medios que se les transfiere desde Madrid para gestionar”.

-¿Sabe cuántos pacientes fallecieron en 2017 por no recibir el tratamiento adecuado?
“Ojalá tuviéramos el dato, pero sí podemos afirmar que la lista de espera hace mucho daño. Si una persona es diagnosticada de cáncer, todo ese tiempo que ha perdido en la demora hace que no tenga ese tratamiento adecuado en fase inicial para seguir luchando contra la enfermedad, y si no fallece, el tratamiento será más costoso y menos efectivo. También hay patologías que no son de muerte, pero si muy llamativas, como la traumatología, pues hay gente que está trabajando y el estar en espera no solo les limita su vida diaria y familiar, sino que incluso le puede hacer perder el trabajo”.

-¿Cuantas denuncias han recibido por estos retrasos en la atención sanitaria?
“En estos 20 años, más de 200.000 personas han acudido a nosotros, algunas tras mucho peregrinar reclamando justicia. De listas de espera hay muchísimas diarias, es una constante, y, desafortunadamente, también nos llegan negligencias médicas, el trato a los enfermos psiquiátricos, la residencias de mayores y los cuidados paliativos. Las relacionadas con las conductas omisivas por parte de los médicos y especialistas que provocan la pérdida de tiempo y de oportunidad terapéutica, es decir, no practicar una prueba diagnóstica o aplicar un tratamiento que priva al paciente de salvar su vida o sanar o mejorar antes. En este sentido, chocamos con el corporativismo existente entre la clase médica a la hora de reconocer sus errores”.

-¿Las relaciones entre el personal sanitario y los pacientes han empeorado?
“Bastante, y la situación se agrava al conceder a los profesionales sanitarios el rango de autoridad. Estamos en contra de la violencia contra los médicos, pero también creemos que se aumentan los datos. Si hubiera cámaras, constatarían la causa por la cual el paciente ha perdido los nervios. La mayoría de los médicos son muy buenos, pero otros cometen errores y no se responsabilizan cuando cuestan la vida a una persona”.

-Afirman que al enfermo lo maltratan verbalmente.
“Estamos comprobando un trato cada vez más vejatorio por parte de los profesionales sanitarios, los pacientes entran solos en una consulta y no pueden defenderse, pues no tienen testigos que puedan corroborar lo que nos cuentan. Ahora está de moda en Madrid y Andalucía el no dejar pasar a la consulta a un familiar que le acompañe o incluso a una madre con un niño de corta edad”.

-Damos por hecho que van a una consulta médica a buscar la solución a su problema.
“Hay dos clases de pacientes que van más al médico. Por un lado, las personas mayores, que por su avanzada edad tienen miedo a enfermar o morir, y el otro caso, por su patología psicológica, pero el resto no vamos al médico ni a empujones, esperamos a que se nos pase, y tenemos que estar mal para ir. Y menos en la situación en la que está ahora la sanidad pública”.

-¿En general, la mala situación de la sanidad también es un problema del resto de Europa?
“Siempre hemos echado de menos la actuación de los organismos de la Unión Europea, de la que formamos parte y que debería poner orden y concierto en estas situaciones, y aunque ya ha tirado de las orejas a España en alguna ocasión, parece que no ha sido suficiente. Seguro que hay otros países que están peor, pero la sanidad en España es mala, estamos en el octavo lugar por la cola de Europa, cuando no hace tantos años estábamos entre los privilegiados”.

-¿El Ministerio está realizando una dejación de sus funciones al no meter en cintura a las comunidades autónomas?
“Creo que sí. De entrada no estoy de acuerdo en que las comunidades tengan las transferencias con tanto poder, pues el Ministerio no puede ser una figura decorativa para algunas cosas, y cuando pasen todas mire para otro lado. El Ministerio tiene que realizar un control de la calidad de todos los servicios que se están prestando y de cómo se gasta el dinero. Estoy en contra de la gran cantidad de asesores y cargos públicos en todas las áreas sanitarias”.

-Volviendo a Canarias, ¿qué le parece la derivación de pacientes a la sanidad privada?
“Muchos médicos tienen la bata en cinco sitios y deberían tener una dedicación exclusiva. El médico que elija la sanidad pública debe estar en la pública, pero hay algunos profesionales que dicen en su consulta: “Mire que la lista de espera está fatal, pero trabajo en la clínica tal y allí lo operaríamos enseguida”, aunque esté prohibido, ya que se estaría derivando por el propio médico, cuando el paciente no tiene por qué gastarse un céntimo, pues cuando acude a un hospital ya lo tiene pagado. O al revés, va a la consulta privada y le cuelan en la sanidad pública”.

-¿Hacen falta más camas en la sanidad canaria?
“No creo que falten camas, sabemos que están cerradas, pero no hay personal para atender esas plantas. Es absurdo y contradictorio que en Canarias, que es una comunidad fundamentalmente turística, se cierren camas y no se supla al personal que está, por ejemplo, de vacaciones. Si no cerraran esas camas y siguieran trabajando por las tardes o los fines de semana, bajaría la demora a un nivel razonable. Ellos lo saben, pero no tienen voluntad política para hacerlo, pues se pondrían en contra a los médicos y al personal sanitario. ¿Quién le pone el cascabel al gato?, creo que debe ser la ministra de Sanidad”.

-Otro de los asuntos sangrantes en toda España es la atención a los enfermos paliativos.
“Tenemos decenas de casos, y algunos muy terribles. Recientemente estuve hablando con un señor que me dijo: “¿De qué sirven los servicios paliativos si he visto morirse a mi madre en unas condiciones horribles?”. No se cumplen como debieran las atenciones a estos pacientes y si vamos a hablar de las residencias de ancianos, muchos hijos nos cuentan que los tienen dormidos todo el día. Los sedan no se sabe con qué razón, pero lo que están haciendo es acortándoles la vida. Muchas familias están en una tesitura enorme, no tienen recursos o no están capacitadas para atender a sus mayores y prestarles la atención y los cuidados que necesitarían”.

-Creó esta asociación tras vivir durante muchos años las negligencias continuadas con su hijo. ¿Trabajar con el dolor ajeno no la hace recordar su calvario?
“Mi hijo estuvo en lista de espera, tuvo errores de diagnóstico, varias intervenciones por equivocación. Fue un calvario muy largo, muy doloroso, y la verdad es que eso fue lo que me impulsó a trabajar en esta lucha. Recuerdo las veces que me sentí indefensa, que no sabía dónde recurrir y que gritaba a la nada. La gente debe darse cuenta de que tiene que reclamar, porque es la única formula para que mejoren y se solventen las cosas. Cuando conseguimos algo positivo es gratificante, nos da orgullo y ánimos para seguir”.

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