la orotava

La Orotava cierra hoy la XXXIII Feria de Artesanía de Pinolere

Mercedes Casañas, la última tejedora de Sabinosa, y Begoña Quintero, muestran en Pinolere un oficio “que ya la gente joven no quiere”
Begoña y Mercedes, ambas de El Hierro, asisten por primera vez a la Feria de Artesanía de Pinolere para exhibir su trabajo y contribuir a preservar la artesanía del telar. Fran Pallero
Begoña y Mercedes, ambas de El Hierro, asisten por primera vez a la Feria de Artesanía de Pinolere para exhibir su trabajo y contribuir a preservar la artesanía del telar. Fran Pallero
Begoña y Mercedes, ambas de El Hierro, asisten por primera vez a la Feria de Artesanía de Pinolere para exhibir su trabajo y contribuir a preservar la artesanía del telar. Fran Pallero

Mercedes Casañas tiene 87 años y la misma pasión por tejer que el primer día que lo hizo, aunque no recuerda exactamente cuándo fue. Creció viendo a su madre en el telar en una época en la que, además, había muchas tejedoras. “Desde los doce años le pedía que me dejara tejer porque siempre me gustó y así aprendí, de forma autodidacta”, cuenta.

Es de las últimas tejedoras de Sabinosa, un pueblo del municipio de Frontera, en El Hierro, al que este año se le rinde homenaje en la Feria de Artesanía de Pinolere, en La Orotava, por mantener vivas sus tradiciones.

Mercedes es un ejemplo de ello y lo ha demostrado durante los dos días y medio de feria a quienes se acercaban a su stand para admirar su trabajo y comprobar la precisión de sus manos al colocar y torcer los hilos.

Hasta que vivió su marido, la lana era de las ovejas que tenía en el campo. Ahora que él no está, la compra. Pero aún así es necesario acomodarla en el telar y eso es lo que más tiempo lleva. “Tejer es lo de menos”, dice.

Cuando están su hija o su nieta la ayudan, sobre todo si necesita poner muchos cabestrillos. Ninguna de ellas ha querido seguir con este oficio tradicional y contribuir a que no se pierda, y aunque poco a poco está animando a su nieta, “la gente joven no quiere tejer, prefiere tener un móvil en la mano”, dice.

Los estands de Mercedes y Begoña en la feria de Pinolere están juntos. DA
Los estands de Mercedes y Begoña en la feria de Pinolere están juntos. DA

Pero a Mercedes le gusta mucho enseñar, quizás tanto como tejer, y a Begoña Quintero aprender. Esta mujer de 52 años heredó un telar que fue necesario restaurar y pensó que sería bueno saber utilizarlo. En ese momento su “maestra” estaba dando un curso gratuito y se apuntó. Nunca antes había tejido, pero recuerda que una señora de Valverde, doña Claudina, impartía unos cursos cuando ella muy era pequeña para empezar a tejer “y siempre me quedó la espinita”.

Tras seis años tejiendo Begoña se sacó el carné de artesana. “A la gente le va gustando lo que hago, yo me entusiasmo y se puede vender”, apunta.

El trabajo de ambas es cien por cien artesanal, ya que tejer en el telar necesita de mucha preparación de la lana, un requisito fundamental para que el producto final sea de calidad y eso no resulta sencillo ya que la materia prima de El Hierro no es muy buena. “Ello se debe a que las ovejas están preparadas para dar leche, no lana, así que hay que escogerlas cuidadosamente, trasquilarlas y limpiarlas muy bien porque al estar en el campo están muy sucias y llenas de semillas”, explica Begoña.

Un total de 210 artesanos participan este año en la XXXIII edición de la muestra de artesanía villera. F.P.
Un total de 210 artesanos participan este año en la XXXIII edición de la muestra de artesanía villera. F.P.

Una vez dado este primer paso se debe cumplir meticulosamente un proceso que consiste en lavar la lana, dejarla secar, carmenarla (desenredarla), cardarla (peinarla), torcerla y devanarla (enrollar el hilo y hacer una madeja), para luego volverla a lavar. Finalmente, se coloca en el telar, que también es una tarea muy laboriosa, y se empieza a tejer.

No pueden precisar cuánto tiempo tardan en hacer un bolso o una talega, pero sí recalcan que el precio que tienen no se corresponde con todo el trabajo que hay detrás. “Son muchas horas y no vale la pena ni contarlas porque te desmoralizas y no puedes ponerle el precio a una pieza”, sostiene Begoña.

La feria de artesanía de Pinolere, que reúne a 210 artesanos de todas las Islas y de diferentes disciplinas, finaliza hoy. Es la primera vez que asisten; juntas demuestran que la diferencia de edad poco cuenta a la hora de ayudar a mantener vivo el patrimonio de la artesanía del telar.

TE PUEDE INTERESAR