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Hambre de Orishas

El trío cubano regresa más fuerte que nunca tras diez años con su disco 'Gourmet'
Orishas

Cuando Orishas decidió separarse dolió. No solo a sus seguidores. No solo a la música urbana cubana. No solo al panorama musical latino. Les dolió a ellos, a Yotuel Romero, Hiram Ruzzo Riverí y Roldán González. “Yo no sabía que iba a doler tanto”, cuenta Roldán, pero una vez tomada la decisión cada cual inició su propio camino.

Tuvieron que pasar ocho años para que Yotuel encontrara “la llave” que trajera a Orishas de vuelta aunque, como ellos dicen, nunca se fue. Y el proceso fue, en parte, sencillo: una búsqueda de un grupo urbano cubano que dio como resultado ellos mismos. “Después de armar mi propio sello discográfico, un día le dije al presidente de Sony que quería ir a Cuba a grabar talento cubano. Encontrar algún grupo de rap que tenga tradición cubana”, explica Yotuel, “y el me miraba así, de medio lado, y me dice “¿Y te vas a ir a La Habana a buscarlo? ¿A buscar un grupo de música urbana que fusione la música tradicional? ¿Eso no es Orishas?”. Y es que a veces es difícil verse a sí mismo. Ese fue el click y ese fue el empuje para que llamara de inmediato a Ruzzo y a Roldán. “A veces es la vida la que tiene su propio plan por más que uno quiera imponer el suyo propio. La vida es la que dice cuándo suceden las cosas y aquí estamos”.

“Yo tenía una mezcla de placer y de duda. Nosotros cuando nos separamos estuvimos prácticamente ocho años sin llamarnos ni siquiera. Y cuando recibí la llamada de Yotuel no lo creía. Estaba durmiendo una siesta en París cuando mi hermana me dijo que estaba Yotuel al teléfono. Pensé que era un chiste y cuando él me dijo “¿estás listo?”, le tuve que decir que llamara en diez minutos y darme una ducha para despejarme, porque no me lo creía”, relata Roldán. De hecho, la separación iba a durar un año o dos, pero después de ocho ya pensaba que la historia de Orishas había terminado definitivamente. “En un momento dado yo ya me había dicho que fue una linda historia. No es que pasara la página pero cada cual había cogido ya su camino”. Pero estaba equivocado. 15 días después de esa llamada los tres estaban en Cuba grabando el tema Isla Bella. Así de fácil.

La historia la cuentan en el Hotel Atlántida de Santa Cruz de Tenerife, donde recalaron los tres a principios de mes para hacer promoción en Canarias. Se les siente relajados, disfrutando del regreso y con una ilusión desbordante por su nuevo trabajo, Gourmet, publicado justo diez años después del último LP, Cosita buena (2008). “Teníamos hambre de Orishas”, cuentan. Al grupo le hacía falta reposar después de 10 años de éxitos desde que, allá por 1999 publicaran A lo cubano. “Era una tarea pendiente. Necesitábamos ese tiempo”, afirma Ruzzo, el más callado de los tres. Tiempo para “encontrar los ingredientes y el sazón, pero se extrañaba” a Orishas.

La vuelta ha sido espectacular. Son pocos los grupos y artistas pueden volver tras casi una década en barbecho y que el público no los haya olvidado. “Hay proyectos que tú no puedes matarlos, porque son auténticos. Lo puedes tapar con lo que tú quieras, ahogarlo, enterrarlo, pero siguen ahí, latentes. Y yo pienso que Orishas es ese caso”, explica Roldán. El fenómeno es curioso. En los conciertos de su actual gira El regreso de los dioses te puedes encontrar con jóvenes de 18 años que apenas ni habían nacido cuando salió A lo cubano y eso solo tiene una explicación para ellos: sus padres les han transmitido su música. “Eso quiere decir que hay respeto por nuestra música. Que marcó y dejamos una huella imborrable y es importante saberlo. Nosotros nos fuimos de Orishas pero Orishas se quedó esos ocho años”, prosigue Yotuel. “Orishas es un tatuaje en el corazón de nuestro público”, añade Roldán. “Dejamos una plaza libre durante ocho años en el mundo musical y nadie lo cogió. Tuvimos que regresar. No quiero que la gente piense que somos arrogantes hasta el punto de creernos que hacemos lo mejor. No es así. Simplemente somos Orishas y somos originales, y no hay nadie que haga lo mismo en el mercado”.

UN MENÚ CON CLASE

Orishas regresa con uno de sus mejores discos: Gourmet. Un título que no eligieron ellos, sino que les perseguía y les encontró. “Nunca nos dimos cuenta. Pero mira, gourmet es una palabra francesa, y nosotros comenzamos nuestra carrera musical en París. Y allí teníamos tremenda hambre muchacha”. Los comienzos nunca son bonitos o fáciles. Cantaban donde podían, en el metro, en la calle, buscándose la vida y pasando hambre en muchas ocasiones. “Y además siempre que estamos componiendo decimos que estamos cocinando una canción. Siempre hablábamos en términos culinarios de la música de Orishas”, dice Yotuel. “No nos habíamos dado cuenta pero en realidad llevábamos haciendo música gourmet toda nuestra vida”, prosigue Roldán. Porque cuando se meten en el estudio son “cuidadosos con la música que hacemos y entregamos”. Como un buen plato. “Lo que queremos decir con esto es que este disco es nuestro empeño de darle al público algo bonito y original, y no caer en el mismo cliché de siempre. Lo que queremos es que el público entienda que esto llevó dedicación, tiempo y creatividad. Que no nos tomamos a la ligera este disco por respeto a ellos mismos, a nuestro público”, recalca Roldán.

Gourmet es, por tanto, la mezcla perfecta de dos de los mayores placeres que existen en la vida: la música y la comida. Dos placeres vitales. No solo han tenido cuidado en cocinar las canciones que contiene el disco, con cocineros de renombre colaborando en los platos como Chucho Valdés, Franco de Vita, Beatriz Luengo o Lila Downs, también lo han emplatado muy bien. Cada tema tiene asociado una receta cubana en la carátula. Son estos pequeños detalles los que dejan ver que Orishas no querían volver con cualquier cosa, subirse al barco del movimiento latino urbano que tanto triunfa ahora. Entre otras cosas, porque Orishas fue precisamente uno de los pilares de este boom. “Somos los cimientos de la música latina urbana actual, junto a Daddy Yankee, Tego Calderón. Pilares fundamentales para este movimiento que ahora está reventando el mundo. Yo siempre digo que si no hubiese existido no habría un Havanna de Camila Cabello. Orishas a veces tiene un problema y es que yo creo que estamos adelantados a nuestra época. A lo cubano salió en el 99 y te das cuenta de que hoy por hoy cantamos las mismas canciones que cantábamos hace 20 años y la reacción del público es la misma. Orishas es atemporal. Yo creo que esto es la magia de este grupo”.

El regaeton, el trap y en general los ritmos urbanos y latinos se están llevando en los últimos años las mayores críticas por su contenido. Sus letras. Algunos artistas son muy criticados por sus letras machistas y de cosificación a la mujer. Otro cantar es que se considere un género musicalmente inferior. Para Orishas el mayor problema que tiene este género en estos momentos no es tanto el ritmo, sino las letras. “Cuanto más popular se vuelve más carencias tiene”, afirma Yotuel. La explicación que dan es que hay algunos artistas que van a lo fácil. “Es una pena que haya artistas que tienen la posibilidad de mandar un mensaje global y lo que te escriban sean balazos. La música tiene su doctrina, como hicieron Pablo Milanés, los Rolling Stones o Silvio Rodríguez. Tú educas a una generación con lo que estás haciendo. No es lo mismo decirle a una mujer “yo quiero ser el sastre de tu amor, yo quiero hacértelo a la medida””, entona Roldán, “que decir “muevete, si te cojo te parto en dos”. Vamos al mismo objetivo pero con clase, educación y respeto. Sobre todo con respeto. ¿Cómo puedes tratar a una mujer así?”, se pregunta, aunque los tres son claros en que no se puede encasillar al movimiento urbano en uno que trata mal a la mujer. “Cuando se hacen letras vacías es porque tienes vacía el alma. Orishas el alma la tiene llena de respeto a la mujer, añoranza por nuestra tierra y respeto por su música”, afirma Yotuel. “Si lo que quieres es hacer bailar a la gente, se puede hacer con estilo. Lo demostró Rubén Blades, Van Van (grupo cubano que mencionan mucho a lo largo de la entrevista) y también Calle 13 con su Atrévete”.

ISLEÑOS Y TRADICIÓN

Cuba se ha abierto al mundo en los últimos años tras la muerte de Fidel Castro. Ha cambiado mucho dice Yotuel, pero todavía no se ha visto todo lo que puede ofrecer. “El recurso con el que cuenta Cuba es su propio diamante, y todavía tiene que pulirlo y darse a conocer al mundo de manera natural, pero toma su tiempo. Es un país que tiene además demasiado talento en un espacio tan pequeño”. Volver a la isla para grabar parte de su último disco (también trabajaron en Brasil y Madrid) fue una bendición pero también les aclaró que han vuelto en el momento preciso con su fusión de música urbana y tradición cubana. “Cuba siempre ha estado orgullosa de tener una música increíble, pero ahora la música contemporánea cubana deja mucho que desear, sobre todo la urbana. Está degenerando y los jóvenes se están olvidando de sus raíces”, dicwe con rabia Yotuel. “Yo creo, de hecho, que nuestra misión es representar esa música urbana, darle valor, darle grandeza y prestigio, pero sin olvidarnos de la tradición. En este disco rescatamos desde un bolero, un mambo, guaguancó, un bembé, chachacha….un punto guajiro mezclado con trap”.

Los orishas sin duda están orgullosos de sus raíces, algo que, dicen, forma parte de la idiosincracia de cualquier isleño. Ya seas de Japón, Hawái o Canarias. “Hay un factor que no sé explicarte para seamos tan parecidos. Pero lo que sí te puede decir es que el isleño es muy de su tierra. Tal vez porque políticamente nos maltratan desde el continente”, reflexiona Yotuel. “El isleño siempre siente que tiene que luchar más por lo suyo”.

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