
Tal y como se esperaba, el grupo de gobierno Socialista recibió ayer duras criticas de la oposición por su empecinamiento, durante cuatro años, en mantener el expediente de la piscina cubierta de Candelaria que en repetidas ocasiones fue denunciado por sus manifiestas irregularidades.
El Gobierno local llevaba ayer al pleno la resolución de la mesa de contratación de dejar desierto el concurso, tras la anulación de un juez de la adjudicación a la UTE Centro Deportivo Candelaria y la posterior descalificación de la otra empresa participante, Syocsa Inarsa, al considerar el comité técnico que no cumplía con los pliegos técnicos y administrativos, básicamente por proyectar dos vasos en lugar de los tres que se exigían. Curiosamente este comité técnico estaba compuesto por cinco personas de las cuáles tres no habían estado cuando se puntuó a Syocsa y no fue descalificada a tenor de lo conocido ahora.
Precisamente este hecho, el que el proyecto de Syocsa fuera puntuado en 2015, aunque por detrás de la UTE, fue esgrimido por el concejal de Urbanismo, Fernando Alduán para pronosticar que “seguramente la empresa recurrirá, y ojalá no lo haga porque será lo mejor para el municipio, pero hasta entonces tenemos que esperar para replantearnos un proyecto que creíamos necesario y seguimos creyendo necesario”.
Partido Popular, Sí se Puede y Vecinos por Candelaria -Coalición Canaria volvió a estar ausente, ninguno de sus cinco concejales- aprovecharon la ocasión para recordar que desde 2015 advirtieron de las irregularidades del expediente, y coincidieron en señalar en calificar de “propaganda electoral” un macroproyecto que vendió la alcaldesa a los ciudadanos “a los que engañó”, dijo José Fernando Gómez, mientras Mayca Coello (SSP) solicitaba a Mari Brito que se disculpara con los ciudadanos, algo que no ocurrió, ni por parte de la alcaldesa, que vendió la piscina como su gran objetivo en este mandato, ni con el edil de Urbanismo, Fernando Alduán, quien afirmó que “tengo pleno conocimiento que no hemos engañado a nadie”, insistiendo que “si antes atendimos a los técnicos que nos dijeron que el proyecto no incumplía el PGO, ahora tenemos que atender la decisión técnica de dejar desierto el concurso”.
La moción fue aprobada por unanimidad de los presentes y Candelaria pone, cuatro años después punto y seguido a su piscina cubierta.
Otra vez la RPT
También hubo un largo debate sobre la moción presentada por Sí se puede para elaborar antes de diciembre la Relación de Puesto de Trabajo (RPT), tras ser anulada en 2010. Aquí también la oposición puso de manifiesto la “penosa situación laboral” de los trabajadores municipales, e incluso se llegó a decir que “los gobiernos socialistas han preferido tener a personal laboral, más manejable, que a funcionarios de carrera”, en palabras de Mayca Coello.
Al final la moción fue aprobada por unanimidad, con el anuncio de que estará antes de final de año y se elaborará entre el personal del Ayuntamiento y también una empresa externa.
Escudo franquista
También Sí se puede sacó adelante una moción para retirar de la Casa Cuartel de la Guardia Civil el escudo franquista, aunque con la abstención del PP, que dijo “estamos aquí para hablar del futuro no para remover el pasado”. El edil socialista Paco Pinto recordó que en 2008 ya se pidió a la Delegación del Gobierno que se quitara ese escudo, pero que había que esperar, el mismo año que se le retiró el título de Hijo Adoptivo de Candelaria a Francisco Franco, concedido el 17 de diciembre de 1936.

Seguirá la foto de Gumersindo García
La moción de Vecinos por Candelaria para quitar la fotografía del exalcalde Gumersindo García (2001-2015) del salón de plenos, porque “mancilla el nombre de los otros alcaldes”, al estar condenado por prevaricación – “no por corrupción”, según Paco Pinto-, solo recibió el apoyo de Sí se puede, con el voto en contra del PSOE y la abstención del Partido Popular.





