
El Cabildo de Tenerife presentó ayer el nuevo centro de Tenerife Espacio de las Artes (TEA) en el lagunero convento de Santa Catalina de Siena, tal y como ya adelantó DIARIO DE AVISOS. Un espacio en el que “lo contemporáneo y lo sacro se dan lo mano”, enfatizó ayer el director insular de Cultura y Educación, José Luis Rivero, durante la presentación del espacio, junto con el presidente del Cabildo, Carlos Alonso; el alcalde de La Laguna, José Alberto Díaz; la subpriora del monasterio de Santa Catalina de Siena, sor María Cleofé, y los comisarios Israel Pérez y María Requena.
Rivero explicó que este nuevo centro es “un espacio autónomo de trabajo creado por TEA”, repartido entre las dos plantas del noviciado del convento, y que se inaugura, oficialmente hoy a las 20.00 horas, con dos exposiciones: Místico Jardín (en la sala de arte sacro de la planta baja y comisariada por Carlos Rodríguez Morales) y Tiempo, gestos y ficciones (en la planta alta y comisariada por Pérez y Requena).
Así, en la planta alta se sucederán las exposiciones temporales de arte contemporáneo, mientras que la baja cuenta con dos salas permanentes, una dedicada a la Siervita, con cuadros y objetos personales suyos, y otra a la orden dominica del convento, y hay una tercera con exposiciones temporales de arte sacro.
La Siervita, que es como se conocía a sor María de Jesús de León, es un personaje muy importante del convento, cuyo cuerpo incorrupto descansa en este monasterio y se puede visitar cada 15 de febrero.
Gratis para residentes
Este nuevo espacio expositivo estará abierto de martes a domingo, en horario de 11.00 a 18.00 horas, y su entrada será gratuita para los residentes canarios y de tres euros para los demás visitantes, según explicaron ayer durante la presentación.
Carlos Alonso destacó la “clara voluntad” del Cabildo en apostar por la restauración del patrimonio “pero con un fin y buscando una descentralización de la cultura”. “Queremos seguir contribuyendo con la cultura de La Laguna, que en los últimos años ha vuelto a florecer”, enfatizó.
Por su parte, el alcalde agradeció al Cabildo y las hermanas del convento la recuperación y cesión de este espacio a la ciudadanía, que “habla del pasado, del presente y del futuro”. Mientras, sor María Cleofé añadió que este centro TEA será un lugar “donde nuestra historia conventual y la historia de nuestros días se darán la mano”.
La rehabilitación del noviciado del convento se culminó hace justamente un año y supuso la restauración de elementos originales como techumbres, un horno, o la celda-capilla de la Siervita, entre otros, y la eliminación de añadidos carentes de valor.
Exposiciones inaugurales
La primera propuesta de este centro TEA en la planta alta del convento, en el que se programarán diferentes exposiciones de arte contemporáneo, lleva por título Tiempo, gestos y ficciones y está comisariada por Pérez y Requena. Integrada por una veintena obras (fotografías, instalaciones, pinturas, esculturas y vídeos), la mayoría de ellas pertenecientes a la Colección TEA y a la Colección Ordóñez-Falcón de Fotografía (COFF) que se haya depositada en TEA, esta muestra se enriquece con dos piezas del Museo de Bellas Artes de Tenerife, con otras tres piezas propiedad del Monasterio Santa Catalina de Siena (un relicario, un telar y baúles), con obra de Eva Teppe (procedente de la colección de la empresa alemana SWR Media Services) y con dos obras nuevas de Diego Vites creadas ex profeso para esta propuesta.
La muestra reúne en este espacio el arte de Carmela García, Tacita Dean, Jaroslav Fabinger, Lorna Simpson, Ana Mendieta, Bernard Plossu, Graciela Iturbide, Jorge González, Samuel Beckett, Eva Teppe, Diego Vites, Fernando Pérez y Pedro Garhel.
Esta exposición parte de la oportunidad que han tenido de trabajar y pasar tiempo dentro del convento con las monjas de clausura, detallaron sus comisarios. “A la espera de encontrar otras formas organizativas de emancipación y liberación, hemos hecho un ejercicio de convivencia y observación que nos ha permitido profundizar en las prácticas cotidianas que suceden detrás de los muros del monasterio. De este espacio de autonomía y autosuficiencia que es, a la vez, un lugar de confinamiento y segregación, subyace una realidad de colectividad y pertenencia que dirige nuestra mirada, casi sin darnos cuenta, hacia un análisis de los modos de hacer, de sus rutinas y rituales”, explicaron.
Lo que sucede “cuando estamos dentro es que la percepción del tiempo y el espacio se deforma. Se amplifican los sonidos a priori imperceptibles y, en los pasillos, resuena el ir y venir sobre los mismos pasos. Comenzamos a sentir las evidencias de una decisión de vida, la de aislarse y confinarse en un marco, como una forma de estar posible. Durante el recorrido por las diferentes estancias, se nos desvela el especial protagonismo que han tenido los talleres y espacios de trabajo en el convento. En todo esto, descubrimos la forma en la que iniciar un diálogo con los procesos de algunos artistas contemporáneos que investigan acerca del tiempo, el trabajo artesanal y la comunidad. Se trata de proponer aproximaciones y reflexiones explorando otras formas de estar y de articular de forma colectiva el espacio, buscando un diálogo horizontal en diferentes tiempos y con múltiples ficciones”, añadieron.
Mientras, la planta baja del convento albergará exposiciones temporales destinadas a poner en valor el patrimonio de la comunidad dominica. En este espacio, el visitante podrá descubrir gran parte de la riqueza artística que se conserva tras los muros de ese monasterio, piezas únicas que no habían sido expuestas antes. Esta primera muestra, Místico jardín, comisariada por Carlos Rodríguez Morales, presenta medio centenar de piezas (pinturas, esculturas, documentos, reliquias, estampas, herramientas, biombo, rosarios, escapularios, cruces, un nacimiento…) que datan entre el S.XVII y el S.XIX y que pertenecen al patrimonio del monasterio. Una talla de madera policromada de Santo Domingo de Guzmán, un óleo de Santa Catalina de Siena, un procesionario de la Orden de Predicadores o un retrato de Sor María de Jesús son algunas de las obras que se podrán ver en esta sala.
Esta exposición aparece estructurada en tres ámbitos. El primero, está dedicado a La orden y el monasterio. En este ámbito se exponen obras vinculadas a la iconografía de la orden: sus principales devociones, encabezadas por el propio santo fundador y la santa titular del monasterio, junto a otros testimonios de la vida en clausura.
El segundo ámbito es el dedicado a la Siervita, como se conocía a sor María de Jesús de León Delgado, que ingresó en este monasterio en 1688 y vivió aquí hasta su muerte el 15 de febrero de 1731. Virtuosa y humilde, optó por profesar como religiosa lega a pesar de que podría haber satisfecho la dote propia de las monjas de coro o de velo negro. Su biografía, incluso antes de entrar en clausura, estuvo marcada por señales maravillosas, penitencias y prodigios. A su fama de santidad colaboró la circunstancia de que su cuerpo fue hallado incorrupto cuando tres años después de haber fallecido se exhumó para depositarlo en el sarcófago en el que permanece en el coro bajo. Se exponen aquí, además de algunas pinturas y esculturas que ilustran sobre la vida de la Siervita, diversas reliquias suyas.
Místico jardín es además el título del tercer ámbito. La imagen del monasterio como un jardín ameno ha tenido éxito y difusión desde antiguo en la literatura religiosa. El claustro se asemeja a un jardín cerrado en el que crecen y florecen las monjas virtuosas y es también un pequeño laberinto que simboliza la búsqueda de la verdad y de la gracia. La exposición temporal Místico jardín parte de esta idea y muestra algunas expresiones de cómo la naturaleza proporciona a la iconografía cristiana un amplio repertorio de escenarios, imágenes y metáforas.














