circuito del motor de tenerife - el polémico informe del director/asesor

La chapuza del informe Sciacca retrata la calamitosa gestión del Circuito Insular del Motor

El italiano reconoce las dificultades para que un trazado de estas características sea construido en la Isla, además de descalificar a la plataforma ciudadana Queremos un circuito de velocidad en Tenerife
Walter Sciacca visitó diferentes recintos de velocidad europeos, presentándose como director del Circuito Insular del Motor, como parte del trabajo para el diseño y la construcción. DA

Tras haber sido presentado como director del Circuito Insular del Motor (CIM), el italiano Walter Sciacca pasó a ser asesor del Cabildo en lo referente a la gestión de trazados de velocidad, siéndole encargado un informe por valor de 17.990 euros. En ese escrito, Sciacca reconoce lo complicado que será hacer rentable el mismo, pero, pese a ello, apuesta por un circuito “muy técnico”, aunque tendrá un “coste significativo”.

La relación de Walter Sciacca con el CIM es solo un capítulo más del esperpento que supone un proyecto que parece gafado desde su inicio, hace ya varias décadas. La Corporación insular, en la persona de Carlos Alonso, su presidente, ha querido liderarlo en los últimos tiempos, pero, lejos de arrojar luz, lo que ha conseguido es que cada vez parezca más lejana su culminación.

El propio Alonso, en agosto de 2016, dijo de Sciacca que era la persona “ideal” para dirigir el CIM. Precisamente por ello, el italiano fue uno de los encargados de poner la primera piedra del trazado en Atogo. Incluso cuando el Cabildo rescindió el contrato que lo unía a Onda Rossa SL, decidió que Sciacca siguiera con ellos.

Este mismo año el Gobierno insular se desdijo. Indicó, tras una pregunta del Partido Popular, que el otrora director era ahora un mero asesor con el que esperaban avanzar en los pasos acerca de la gestión del circuito, pese a que este no pasaba aún de ser un terreno sin construir en Atogo.

Para impulsarlo, el Cabildo destinó cinco millones de euros dentro de los Presupuestos de 2018, pero dicha cantidad sigue sin ser utilizada en ese objetivo, lo que ha hecho crecer el malestar de los amantes del motor de la Isla.

Lo más sorprendente de todo es que el informe de Walter Sciacca admite, sin titubeos, que el mercado y público local no es suficiente para que el CIM sea rentable. También reconoce que serían necesarios algunos servicios incluidos en el mismo que no aparecen en el proyecto inicial, y ataca tanto a la plataforma Queremos un circuito de velocidad en Tenerife como a los seguidores de las dos y las cuatro ruedas de la Isla, de los que dice que “no tienen ni idea” de las necesidades de un trazado de estas características.

Por si todo ello fuera poco, en este escrito descaradamente transcrito al español con un traductor de los que se encuentran de forma gratuita en Internet, haciendo el documento ininteligible por momentos, Sciacca estima que serían 12 personas las contratadas para el CIM, pese a las promesas de generación de empleo de un trazado que cada día parece esconder una sorpresa (desagradable) más.

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