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Benito Maceira: “La pobreza es el principal factor que alimenta la obesidad en Canarias, junto a la comida procesada y la vida sedentaria”

La función de comer es mantenernos con vida, pero lo que ocurre es que estamos comiendo basura. El 70% de nuestra alimentación es procesada, y se llama así a la que es manipulada con el objeto de hacerla más vistosa y gustosa, duradera y más barata
Benito Maceira. | Sergio Méndez

Benito Maceira, nefrólogo y promotor de salud, lleva muchos años predicando en el desierto. El reconocido médico hace un detallado análisis de las causas que sitúan a Canarias a la cabeza en enfermos obesos, diabéticos, renales y de mortandad por infartos e hipertensión. Pone el dedo en la llaga sobre la verdadera causa: la pobreza, y señala que estas enfermedades crónicas no transmisibles, tienen un claro gradiente social (mayor prevalencia a medida que se desciende en la escala socioeconómica).

-¿No es una contradicción decir que comer mata?
“Al revés, lo que pasa es que no tiene los efectos de tomar un veneno instantáneamente, pero alimentarse durante muchos años, por ejemplo, con las comidas procesadas está científicamente demostrado que generan enfermedades y efectos perjudiciales para la salud. La función de comer es mantenernos con vida, pero lo que ocurre es que estamos comiendo basura. El 70% de nuestra alimentación es comida procesada, y se llama así a la comida que es manipulada con el objeto de hacerla más vistosa y gustosa, más duradera y, sobre todo, más barata”.

-¿Es tan perniciosa?
“Para mí es el factor más importante que explica la epidemia de obesidad y de las enfermedades cardiovasculares que están asolando el mundo. Esa comida es el núcleo del problema. Ya no nos alimentamos con comida fresca sino con lo que se llama producto industrial de consumo (PIC) y, lo más grave, es que las administraciones están colaborando con su inactitud y pasividad, pues saben que está envenenando a la sociedad y miran para otro lado, pues son esclavos del estamento financiero-bancario-empresarial que es el que manda. Esta comida contiene grandes cantidades de nutrientes críticos y la industria alimentaria aumenta una barbaridad, por eso envenena, enferma y mata. Tiene importantes cantidades de azúcar, sal y grasas saturadas (insalubres), que consumidas crónicamente hacen que aumente la obesidad, la diabetes, la hipertensión y, esos son los factores principales para que después aparezcan los infartos, los ictus, las insuficiencias renales y las enfermedades cardiovasculares, primera causa de mortalidad mundial. Las comidas procesadas causan el 21% de las muertes evitables y no hay manera de ponerle coto por la connivencia de los políticos”.

-¿Le preocupa desconocer los niveles de azúcar, sal, edulcorantes y los productos químicos?
“Sí, por que el etiquetado de alimentos es como una factura de la luz, no hay quien lo entienda. Está hecha con mala fe para ocultar la verdadera composición de los alimentos: sustituyen glucosa por jarabe de maíz, enmascaran el azúcar diciendo fructosa y otras veces juegan con la cantidad pues te dan el dato de la ración infantil. De esta manera confunden al usuario, además de ofrecer una propaganda engañosa”.

Benito Maceira. | Sergio Méndez

“Se nos aparecería la Virgen sí se implanta el etiquetado de colores”

Benito Maceira ha defendido un etiquetado correcto de los alimentos para que el consumidor pueda conocer si es sano o no el producto que compra. Hace unas semanas, la ministra de Sanidad informó de la propuesta del Gobierno por implantar el etiquetado de cinco colores a alimentos y bebidas para facilitar al ciudadano información sobre la calidad nutricional del producto. Maceira recordó que Inglaterra fue pionera del famoso semáforo nutricional, que consiste en que al lado de cada componente crítico hay un círculo con diferentes colores (verde, ámbar y rojo). “Desde hace unos 15 años el Parlamento Europeo ha intentado crear un etiquetado de colores claro, de tal manera que el usuario sepa qué calidad tiene ese producto y qué cantidad de calorías, sal, grasas y azúcares contiene y, por tanto muestre si es sano o no. Esto que parece sencillo no se ha podido implantar porque los lobbies de la industria lo han impedido. Creo que es una declaración de intenciones, ojalá que no sea demagógica. A los consumidores se nos aparecería la Virgen sí se llegará a implantar finalmente”.

-¿Cuál es la señal que indica que la sociedad está cayendo en esta epidemia de muerte por enfermedades cardiovasculares?
“Se empieza por la obesidad que es la patología que está detrás de todo y la locomotora que mueve los vagones de la diabetes, la hipertensión, el colesterol, la insuficiencia renal y de todas los enfermedades de tipo cardiovasculares. Canarias es una región en la que la obesidad campa a sus anchas, y ya he dicho que deberíamos llamarnos Islas Michelín, porque tenemos el porcentaje de obesidad mayor del mundo, y se corrobora con la presencia tremenda de diabéticos, hipertensos y afectados por enfermedades cardiovasculares. La incidencia de la diabetes es escandalosa, tenemos el triple de complicaciones y de muertes que la media nacional y necesitamos solucionarlo urgentemente. La diabetes, que es una enfermedad silenciosa, viene aparejada a muchísimas consecuencias y cuando se complica afecta a los ojos (ceguera), la boca (pérdida dental), el corazón (infartos), el riñón (insuficiencia renal), órganos sexuales (impotencia en el varón) y debido al déficit de riego sanguíneo (amputaciones) y causa de neuropatías (nervios, ansiedad, parálisis, etc.), es decir, hace añicos a un enfermo, le va desmoronando lentamente y le hace sufrir terriblemente”.

-Sabemos lo que genera el sobrepeso, pero ¿qué alimenta a esa obesidad en las Islas?
“Hay un factor primordial qué es la pobreza. Entre 1988 y 1989 estudié a los enfermos diabéticos con complicaciones en el riñón, que sabemos que no es aislada, pues la diabetes se extiende por los demás órganos del cuerpo del paciente. A las tres semanas ya me di cuenta de lo que pasaba pues todos los enfermos tenían en la misma tipología. Eran gente nuestra, pobre, ignorante o muy poca cultura nutricional, que comía fatal y estaba resignada”.

Benito Maceira. | Sergio Méndez

-¿Qué originó el cambio tan drástico en nuestra sociedad a partir de los años 60 y 70?
“Fue la llegada del turismo de masas a partir de 1960. Observando una fototeca de mil diapositivas, comprobé que no habían gordos en las clases bajas ni medias de las Islas, salvo algún acomodado. El mundo hay una relación directa entre desarrollo industrial y capitalista y la aparición de la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles comparadas con las anteriores etapas que eran enfermedades derivadas de la falta de nutrición y carenciales o enfermedades infecciosas. Antes del turismo los canarios comían escaso pero sano, y su llegada hizo que muchos comenzaran a trabajar en el hotel pasando a tener unos sueldos fijos, pero bajos. Así empezó a haber cierta abundancia y arrancó la obesidad. Antes habían 600.000 canarios que vivían de la agricultura de subsistencia y casi todo el mundo cultivaba en su fisco de tierra sus papas, verduras, tenía sus gallinas o sus cabras. El turismo generó una necesidad alimentaria que se trajo de fuera, al gusto de los visitantes. La tiendita pasó a tener cada vez más productos y, cuando el excampesino buscaba lo que antes consumía fresco y natural, se dio cuenta que no podía pagarlo, por lo que tuvo que pasar a la comida procesada, enormemente hipercalórica, concebida para saciar pero con un valor nutricional muy malo. Así comenzó a engordar, ayudado por el cambio de los hábitos de trabajo, lo que generó un exceso de calorías que no se consumían”.

-Hay un factor que se le reveló en ese estudio: su estrecha relación con la pobreza…
“La comida procesada, la vida sedentaria y la falta de ejercicio y el gradiente social son las tres causas fundamentales del empeoramiento de la salud. A mayor descenso de la escala social va aumentando la presencia de enfermedades. En muchas ocasiones, la mejor manera de medir la esperanza de vida de una población es comprobar el código postal porque, dependiendo de donde resida, va a vivir los años que marcan las condiciones de ese entorno. Hay una clarísima ley del silencio que no interesa explicitar que la pobreza es su causa, porque es políticamente incorrecto y va contra el pensamiento y los intereses de los poderosos”.

-¿Esto no se explica en la Facultad de Medicina?
“No. Es llamativo y llama la atención que en la Facultad de Medicina no se hable de la condición social del enfermo como una causa importante de las enfermedades. En medicina preventiva no tiene lugar pese a lo importante que es. Yo me di cuenta tras muchos años de práctica hospitalaria, me limitaba a tratar al enfermo cuando llegaba hecho mierda a la consulta y no me cuestionaba su condición social. Fue revelador percatarnos de las causas iniciales para incidir en hacer una medicina preventiva, no una medicina de inmediatez”.

-Si la sanidad pública sabe el problema y por dónde se van los recursos económicos, ¿por qué no toma medidas de prevención y facilita la compra de comida sana?
“Estos poderes manejan todo y es muy difícil que permitan realizar un trabajo de prevención a la sociedad porque sería ir contra su propio negocio. Si nos preguntamos por qué el político tiene una actitud tan poco empática con la ciudadanía a la que administra y no toma medidas urgentes es, sin duda, porque no lo dejan. Probablemente no le interesa al poder que maneja los hilos y solo se podría cambiar a través de la presión ciudadana, que el político vea peligrar el voto. Es la única manera que haga caso y tome medidas para solucionar el problema de salud de su población”.

-Debemos apostar por la educación y la prevención en los colegios ¿Cómo se puede hacer?
“Acudo a algunos colegios y doy charlas de educación alimentaria. No hay un verdadero interés porque no se estimula a los profesores a través de los currículos, en informar sobre el daño de la obesidad y el sobrepeso. Hay que educar a la juventud en hábitos saludables de alimentación. Una de las cosas buenas que ha creado el Gobierno Canarias es la red de ecocomedores, una acción muy interesante porque los niños se acostumbran al sabor de la comida sana (muchos niños lo desconocer y rechazan su gusto) y también con esta labor pueden sensibilizar e influenciar a los padres para que compren más comida sana. Es difícil porque son más caros y porque al terminar la escolarización se encuentran con un ambiente social obesogénico”.

-En varios colegios e institutos de las Islas hay máquinas expendedoras. ¿Cómo se pueden cambiar los hábitos de la juventud si están a su disposición en los centros?
“En primer lugar deberían estar prohibidas esas máquinas en cualquier centro educativo o regular su contenido. Está claro que las bebidas azucaradas de todo tipo y la bollería son nefastas para la salud, una lata estándar de una conocida bebida de cola tiene 30 gramos de azúcar cuando las necesidades básicas de un adulto son 25 gramos diarios. Y si hablamos de las bebidas energizantes, esconden una barbaridad de azúcar. El caso de la bollería es impresionante la cantidad de grasas hidrogenadas, manteca de cerdo, mantequillas, cacao o aceite de palma, absolutamente nefastas”.

-¿Y si lastramos con impuestos esas bebidas y bollerías?
“En febrero de 2018 el diputado de Podemos, Paco Déniz, presentó una moción en el Parlamento de Canarias para que se modificara el precio de las bebidas azucaradas y la bollería industrial y subirle una cantidad con el objeto de desincentivar su consumo. Lo que en principio parecía una buena idea, incluso aceptada por el Gobierno, duró poco ante la presión del empresariado de alimentación canario”.

-La próxima semana llegará al Parlamento canario la nueva Ley del Deporte, normativa en la que donde no hubo acuerdo fue la esponsorización de bebidas azucaradas y bollería..
“Es normal, son grandes multinacionales que se lavan la cara en publicidad promoviendo el deporte. Incluso las instituciones canarias se pliegan ante ellas. En las Fiestas de Mayo de Santa Cruz, uno de los actos estrella fue el Festival Oreo. No entiendo por qué teniendo un porcentaje tan alto de obesidad infantil se cometa el error de fomentar su consumo”.

-Incentivar determinados productos por el REA tampoco ayuda.
“Lo del REA es un escándalo, pues se están subvencionando productos que están matando a los canarios. Una medida para traer comida a razón de nuestra lejanía están llegando productos insalubres que no tienen sentido. Esas ayudas han condicionado la agricultura local, la han desincentivado y han generado que no tengamos una soberanía alimentaria. La mayoría de la sociedad no está consumiendo esa comida procesada de forma libre, sino porque lo sano es caro”.

-La vorágine consumista en la que están absortos los canarios hace que omitamos la comida sana…
“Hay una relación clara entre el consumismo y la mala alimentación. Sobre todo en Canarias, que somos unos noveleros, nos encantan los chismes electrónicos, los canales de pago, los videojuegos, loterías, el coche en la puerta de casa, las vacaciones en el Sur… Eso hace que, junto a que tengamos los sueldos más bajos, eliminemos el gasto en comer sano. Nos están inculcando que si no tienes todas estas cosas no eres feliz. Los salarios bajos también generan una gran inseguridad de presente y de futuro, y un estrés social grande. Nuestro cuerpo se venga desarrollando la reacción de alerta crónica, pues el día a día está dominado por el binomio frustración-amenaza. Esta alerta genera efectos críticos a largo plazo que se caracterizan por aumento de la adrenalina, aumento de la cortisona, ambos suben la tensión y el azúcar”.

-Un estudio intenta demostrar que nuestro genoma, junto al aislamiento geográfico, nos predispone a padecer enfermedades como la diabetes, alergias, asma. ¿Qué opina sobre este trabajo?
“Es muy interesante pero hay que confirmarlo una y mil veces porque puede ser muy peligroso ofrecer una disculpa magnífica a las autoridades responsables de la Sanidad canaria para explicar las tasas de obesidad en las Islas, quitarle la culpa a la administración, y restar importancia a lo que es clarísimo que su principal causa, la condición de vida de los canarios. La obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares tienen varias características: la primera es que cumplen con la definición de epidemia, y la segunda es que son patologías ambientales, porque si fueran genéticas no podrían progresar de esa manera exponencial. Eso no quiere decir que no pueda haber un porcentaje de culpabilidad en nuestro genoma pero, ni mucho menos, es el factor determinante que explique la obesidad actual”.

-Una investigación concluye que ocho de cada 10 españoles y el 55% de las mujeres tendrán sobrepeso u obesidad en 2030, lo que supondrá un sobrecoste de 3.000 millones de euros en salud…
“Detrás del exceso de peso se esconde un elevado riesgo de sufrir numerosas enfermedades, y en Canarias lo sabemos porque somos desde hace mucho tiempo los conejillos de indias de muchas multinacionales”.

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