CULTURA

Willy Toledo: “En las próximas elecciones nos vamos a tener que comer a Vox y la culpa es de la izquierda”

Mientras espera su juicio por ofensas a los sentimientos religiosos por "cagarse en Dios", el actor madrileño presentará en Tenerife la película 'El Rey'

Foto de Fran Pallero

El madrileño Willy Toledo está de visita en Tenerife. Y no es algo fuera de lo común pues su familia paterna es tinerfeña. Con un padre granadillero y un abuelo de Charco del Pino, el actor es asiduo a la brisa de El Médano. Mientras espera su juicio por ofensas a los sentimientos religiosos por “cagarse en Dios”, el actor presentará hoy a las 20.30 horas en los Multicines Tenerife la película El Rey en un evento organizado por el Aula de Cine de la Universidad de La Laguna.

Con guion de Alberto San Juan y con Luis Bermejo interpretando a Juan Carlos I, El Rey es una historia donde los fantasmas de Franco, Felipe González o Adolfo Suárez, entre otros, visitan al monarca para hacerle reflexionar sobre su intervención en la Transición o el golpe de Estado. Tras la proyección de la película habrá una charla coloquio con el público.

– ¿El Rey sería algo así como quitarle la careta a Juan Carlos I y a la Transición?

“Existe una política de silencio absoluto sobre lo que ha supuesto en la historia de este país y sobre todo en la Transición. Se ha tendido un manto de silencio y nos han contado siempre, creo que se sigue haciendo en las escuelas, que el rey trajo la democracia cuando hay decenas de publicaciones que desmienten esa versión, en las que se habla de que el rey no solo sabía lo que estaba sucediendo sino que participó activamente en la organización del golpe de Estado del 23F. Esto también lo hemos conocido hace poco en una entrevista que se le hizo a Adolfo Suárez a finales de los años 80 en la que dijo, off the record, que se habían planteado convocar un referéndum sobre monarquía o república, pero que con los datos y encuestas que ellos manejaban, tenían claro que iban a perder, con lo cual decidieron no hacerlo. De alguna manera había que legitimar a la monarquía y al rey Juan Carlos, porque era el heredero directo de Franco, y se inventaron la patraña del golpe de Estado. Al rey le salió muy bien la jugada y quedó como el salvador de la democracia, el que paró el 23F y nos trajo esta democracia tan maravillosa que tenemos hoy en día. La obra de teatro El Rey parte de la obsesión de Alberto San Juan y yo, como creadores teatreros y cineastas, de comprometernos con el tiempo histórico que nos ha tocado vivir y poner nuestra pasión y oficio, que es la interpretación y la dirección, al servicio de este momento actual y de alguna manera no desconectar jamás el teatro de la calle. Porque para nosotros no es distinto el teatro de la calle. Igual que el cine y la calle. No deberían serlo. El Rey nace de nuestra obsesión de explicarnos el por qué estamos en la situación que estamos a día de hoy, 2019, y eso pasa inevitablemente por hacer una reflexión de lo que supuso la Transición, o la “Transacción”, como yo la llamo, una vez muerto el dictador. De ahí surge la obra de teatro El Rey. Y hacer la película surge porque el teatro es efímero. Haces una función y se acabó. Pero el cine queda para siempre. Necesitábamos ampliar el espectro de espectadores”.

– ¿Por qué en España cuesta tanto tener una opinión crítica con la Transición?

“No es que cueste, es que se niegan. El poder se niega a contar lo que sucedió porque tienen las manos manchadas de sangre, con lo cual es lógico y normal. Y entre otras cosas porque cuando muere el dictador aquí no se purga ni a un juez, ni a un fiscal, ni a un militar, ni a un político ni a nadie. Fraga fue ministro del Interior y de Información con Franco y fue enterrado con honores de Estado en este país. Estuvo en el poder en Galicia durante más de 20 años y fue la mano derecha de Franco en muchos aspectos. Cuando muere el dictador lo único que hay son cambios de nomenclatura: el Tribunal del Orden Público, que era el político y el que se dedicaba a perseguir a la disidencia y a los homosexuales, pasó a llamarse Audiencia Nacional, pero conservaron los mismos jueces, fiscales, calabozos y comisaría, donde yo he tenido el honor de estar hasta en tres ocasiones. Y así fue todo. La Brigada Político Social, que era la Policía Política, pasó a llamarse Brigada de Información, con los mismos comisarios, policías torturadores y asesinos. Los medios de comunicación igual. Nos vendieron que El País era el periódico de la democracia, pero no nos contaron que lo fundó Manuel Fraga Iribarne. Él fue uno de los impulsores, porque sabía que este nuevo periodo histórico y político necesitaba un medio de comunicación que de alguna manera avalase la llegada de la democracia. Tampoco nos han contado que Juan Luis Cebrián, que fue el primer director de El País y delegado de Prisa durante decenios, fue el primer director de informativos de Radio Televisión Española con Franco vivo. Y que su padre era el director del diario Arriba, órgano oficial de La Falange Española de las JONS. Estos eran los demócratas que fundaron la democracia española”.

– Los que tenían poder durante el franquismo continuaron instalados en él…

“Sí, ninguno de ellos perdió. No ha habido un solo juicio en este país. Ni uno solo a un militar, a un político, a un periodista, a nadie. Y luego hablan de los países del tercer mundo y las repúblicas bananeras… En Guatemala, Chile, Argentina y Brasil ha habido procesos de memoria, justicia y reparación. Y dictadores como el argentino Videla murió en la cárcel. Aquí no ha habido ni un solo juicio. ¿Por qué? Porque si tenemos que empezar a hacer juicios caen los que están en el poder, sus padres, sus madres, sus abuelos y sus abuelas con total seguridad. El poder no ha cambiado de manos”.

– Antes de filmar El Rey tuvieron que llevar el guion a un abogado. En pleno siglo XXI.

“Es una muestra clara de que no vivimos en una democracia. Tenemos que rodearnos de abogados para pensarnos muy bien lo que vamos a decir, aunque sea verdad. Si ofende al poder te puedes encontrar con un proceso judicial en tu contra y pasarte unos años en la cárcel. Sí, tuvimos que llevarlo a un abogado y por eso al final de la película tuvimos que poner “Esto es una película de ficción basada en hechos reales”. Porque es verdad que todos los hechos que se cuentan en la película están documentados y sucedieron. Obviamente la dramaturgia de la obra de teatro que luego se ha trasladado al cine exigió que escribiéramos diálogos y nos los inventáramos, pero sabíamos qué es lo que había sucedido en esas reuniones. Por ejemplo, hay una en la que Juan Carlos I convoca a Adolfo Suárez, justo en el momento en el que le están presionando para que dimita de la presidencia de España pero él no quería. Y en un momento dado de esa reunión, lo contó el propio Suárez, el rey se va y lo deja solo con cuatro o cinco militares que le exigen que renuncie al cargo. El pregunta si existe alguna razón para hacerlo y uno de los militares saca una pistola, la pone encima de la mesa y le dice: “¿Le parece a usted suficiente?”. Como vimos, le pareció más que suficiente y dimitió. Todas estas escenas existieron, pero evidentemente ese diálogo entre el militar, al que interpreto yo, y Suárez, que lo hace Alberto San Juan, es inventado. Pero sabemos que le obligaron a dimitir y que un militar le puso una pistola encima de la mesa. Todas estas cosas, que son reales y fueron contadas por sus protagonistas, nos podrían haber traído algún problema y acabar con los pies en la cárcel”.

– ¿Cuál es la intención de la película? ¿Qué querían despertar en el público?

“El compromiso que hemos adquirido con nuestro tiempo histórico incluye la necesidad de socializar cierta información que nosotros manejamos. De entregarla, que es lo que deberían hacer en este país pero aquí los papeles no se desclasifican. Jamás. Hasta los EEUU, esa democracia absolutamente imperfecta, desclasifica todos sus papeles al cabo de 20 ó 30 años. En los años 90 se empezaron a escribir libros sobre la Transición porque los investigadores se fueron a EEUU a leer documentos desclasificados. Por ejemplo, el libro Soberanos e intervenidos de Joan E. Garcés, que se fue a investigar el golpe de Estado en Chile y se encontró con información sobre España. Ese libro al final fue sobre la injerencia norteamericana en Chile y en España. En Chile sobre el golpe del 73 y aquí mediante el pilotaje en la Transición, que lo hizo la CIA y la Socialdemocracia alemana y la banca alemana. Garcés encontró información en EEUU que aquí no leeremos jamás porque no se desclasifica nada. Nuestra obligación, como debería hacer la prensa, es difundir esa información, no ocultarla. Porque eso es una prueba clara para saber si vivimos en un sistema democrático o no. Si no tenemos una prensa libre e independiente es imposible que tengamos una democracia. Lo medios tenéis mucha responsabilidad en todo esto”.

Foto de Fran Pallero

– Hablando de medios de comunicación, en la obra hay una escena de una entrevista con preguntas bastante comprometedoras que nunca se le hicieron a Juan Carlos I.

“Hay una escena basada en la entrevista que le hizo Jesús Hermida a Juan Carlos. Aquello no fue una entrevista, fue un masaje terapéutico. Nosotros en la película lo que hacemos es que aparece el personaje de Hermida y le dice al rey que le va a hacer una entrevista que nunca existió. Y son preguntas que Hermida o cualquier otro periodista le tendría que haber hecho. Por ejemplo, sobre las comisiones. Si es verdad o no que por cada barril de petróleo saudí que el Estado español compraba, el rey se llevaba 100 pesetas de comisión. Estamos hablando de decenas de miles de millones de barriles. La revista Forbes publicó hace seis o siete años que el rey Juan Carlos tiene una fortuna de 1.700 millones de dólares. Si se hacen las cuentas del salario anual que tenía el rey, no da ni para 200 millones. ¿De dónde ha sacado ese dinero?”

– En una entrevista usted dijo que, a pesar de lo que pudiera parecer por estar usted implicado en la obra y la película, se da una visión del rey muy humana.

“Sí y hemos tenido muchas críticas por ello. Yo las comparto en gran medida. Pero estamos hablando de un ser humano y además uno muy particular, porque a Juan Carlos con cinco o seis año lo mandan a Suiza a un internado de las élites europeas. Durante todos esos años no va a visitarle prácticamente nadie, nunca. Luego de allí, con 10 años, lo meten en El Pardo con Franco, Millán Astray, Alfonso Armada y con un tutor que le pusieron del Opus Dei. En fin, hay que sobrevivir a eso también. Estamos hablando de un ser humano que cuando era niño fue absolutamente abusado, en el sentido de deshumanizarlo porque es un monarca. La familia Borbón siempre ha sido así. Juan Carlos traicionó a don Juan, porque le saltó la línea sucesoria y Felipe hizo lo propio. Porque los reyes reinan hasta que se mueren. Y Juan Carlos no se quería ir pero su hijo no tuvo ningún problema para traicionarlo. Valentín Álvarez, uno de los directores de la película, dice que el único no humano que sale en la película es Franco, y que él cree que cuando Ridley Scott diseñó a Alien estaba pensando en Franco. Pero todos los demás personajes son seres humanos. Hasta Juan Carlos, pero creo que nos hemos pasado. Porque el concepto de la película es que una noche al rey se le aparecen todos sus fantasmas y empieza a recordar su vida. Y yo dudo de que Juan Carlos esté haciendo cualquier tipo de reflexión del dolor y daño que ha causado, sobre los miles de millones que ha robado, sobre las traiciones al pueblo saharaui, por ejemplo. Pero bueno, conceptualmente era lo que Alberto necesitaba para contar la historia”.

– ¿Han recibido alguna crítica o persecución San Juan, Luis Bermejo (quien interpreta a Juan Carlos I) o usted por esta película?

“Pues muy poquito. En realidad cuando hicimos la obra si tuvimos un par de amenazas en algunos pueblos. En Levante hubo gente que llamó al “boicot a la obra de teatro de Willy Toledo”. No por la obra sino porque estaba yo. Gente que no había pisado un teatro en su puñetera vida. Pero poco más, extrañamente. Porque según está el patio… Yo creo que están ya aburridos de mí (risas)”

– Bueno, tiene ahí el juicio por ofensas religiosas…

“Sí. Estoy pendiente de fecha pero por fin vamos a ir a juicio. El juez ha considerado que mi actitud es realmente criminal y debe recibir un castigo duro. Hay dos frases que considera delictivas que son: “Me cago en Dios y en todo lo que se menea” y “Me cago en Dios y me sobra mierda para cagarme en el dogma de fe de la virginidad y la santidad de la Virgen María”. Todo esto venía a raíz de una defensa que hice de unas compañeras de Sevilla que están siendo juzgadas a su vez por sacar un coño de cartón piedra el 1 de mayo, el “Santo Coño Insumiso contra el Paro y la Precariedad”. Fueron denunciadas por la Asociación Española de Abogados Cristianos, que de cristianos tienen lo que yo de beata, sinceramente. Porque yo creo que un cristiano lo que debería hacer es perdonar, no perseguir. Pero no son cristianos, son fascistas. Esta gente hace 40 ó 50 años a mí me hubiera fusilado en la tapia de un cementerio, pero como ahora no pueden pues me ponen una demanda. A mí y a tantos otros. Entonces, a raíz de que habían demandado a estas compañeras de Sevilla, yo escribí una cosa en mi Facebook defendiéndolas. Y como la juez dijo que el delito fue hacer escarnio del dogma de fe de la Santísima Trinidad y la virginidad de la Virgen María, es decir, hacer mofa, no podemos hacer mofa tampoco, pues me denunciaron y ya está. Y ahora, parece increíble pero va a haber un juicio en este país a un ciudadano por blasfemar. Este delito estuvo hasta el año 93 en el Código Penal. El PSOE, cuando hace la reforma, en vez de quitarlo le cambiaron el nombre por ofensas a los sentimientos religiosos. Pero el delito sigue ahí y es exactamente el mismo que el que puso don Francisco Franco Bahamonte en su Código Penal. No se ha modificado una coma, solo le han cambiado el nombre. Total, que estamos pendientes de ese juicio y en noviembre juzgarán a las compañeras de Sevilla, que llevan tres años esperando. Eso es parte de la técnica también. El ir alargando los procesos para putearte todo lo que puedan y más. En mi caso como mucho me van a poner una multa económica que ya veremos si pago o no pago. Se supone que si no la pagas vas a la cárcel. Si yo tengo que ir a la cárcel por blasfemar, iré a la cárcel por blasfemar. Y el mundo entero verá a un señor en la cárcel por eso. Igual que hay gente en prisión por un tuit, por cantar, por chistes de Carrero Blanco que era un asesino fascista. ¿Cuántos chistes se cuentan de Hitler y Himmler en Alemania? Aquí se contaban chiste de Franco. Tip y Coll contaron un chiste sobre Carrero Blanco en el 88 ú 89 y nos partimos de la risa. Esto es una muestra de la involución que estamos sufriendo en este país. Ya tenemos a los franquistas declarados del brazo en alto en el gobierno de Andalucía. Los hemos tenido toda la vida porque el PP es el fascismo de Vox. No olvidemos que el señor Abascal fue del PP hasta hace cinco o seis años”.

– ¿Cómo explica ese crecimiento tan potente del fascismo en España, cuando después del 15M parecía que la ciudadanía había dado un golpe encima de la mesa contra la precariedad, las políticas capitalistas y la derecha de este país?

“En mi opinión hay dos hechos fundamentales para este crecimiento: el 15M y las marchas por la dignidad. Aparecimos más de dos millones de personas en Madrid contra la precariedad en el empleo, el paro… Tampoco es que estuviéramos exigiendo la colectivización de los medios de producción, que es lo que deberíamos hacer. Pero en fin, que solo se exigían medidas dignas de subsistencia. Y en ese momento la piedra podría haber caído sobre el tejado de la izquierda o sobre el poder. Podría haberse inclinado toda esa lucha política del 15M y las marchas de la dignidad hacia una emancipación de la clase trabajadora o hacia reforzar más al régimen. Y me temo que fue esto último porque surgió un partido político que dice venir y beber de las fuentes del 15M, que entre otras cosas aborrecía de los partidos políticos y de la política parlamentaria institucional, y que se llama Podemos. Entonces la gran mayoría de la gente que estábamos en la calle se metió en sus casas, porque ya tenían a alguien que les iba a salvar y les iba a sacar las castañas del fuego. Me parece de un analfabetismo político muy peligroso, porque no podemos dejar nuestro destino en manos de nadie. De mí, por favor, no lo dejéis jamás (risas). Menos de mí, porque soy un burgués. Como decía, aquello vació las calles porque es muy jodido estar un mes entero en la Puerta del Sol, en la Plaza Cataluña y donde fuera aquí en Tenerife, durmiendo en la calle, con acoso policial, con desalojos, con porrazos. Pero es que es la única manera. Ha quedado demostrado que cuando entras en las instituciones, las mismas te fagocitan de una manera que al final acabas aceptando las líneas básicas de convivencia de la democracia española, es decir, monarquía, banca privada, privatización de los servicios públicos, etc… y el pueblo se va quedando atrás, atrás y atrás. Y ellos ya están donde querían estar. Dentro de 30 años seguiremos viendo a Pablo Iglesias, a Irene Montero y a los demás en el Parlamento sentaditos. Y dijeron que estarían un período de cuatro años pero ahí están, por los siglos de los siglos. Tampoco creo que la culpa sea suya y tampoco que fuera una estrategia maquiavélica para sacar a la gente de las calles, pero cuando tú eres alguien de izquierdas como Pablo, que es un tipo inteligente, leído y culto, que yo lo conozco desde hace veinte mil años, sabes perfectamente que lo que estás haciendo es llevar a la gente al precipicio”.

– El precipicio parece que llegará en mayo con las elecciones…

“Me temo que sí”

Foto de Fran Pallero

– ¿Cree que la izquierda española está tardando en reaccionar ante el auge de Vox? ¿Cómo debe actuar? Porque no se aprecia un bloque fuerte de la izquierda en España…

“Porque no existe. Fíjate, yo en Madrid voté por Ahora Madrid con la nariz muy tapada, pero voté porque llevábamos 30 años con el Partido Popular y porque había gente en Ahora Madrid que venía de ciertos círculos en los que yo confiaba. En Ahora Madrid está Podemos, Izquierda Unida, Ganemos Madrid y El Patio Maravillas. De esos cuatro grupos yo conocía a mucha gente de IU y Ganemos, de muchas luchas juntos, y los voté porque pensé que iba a ser mejor que el PP, obviamente. ¿Pero qué han hecho en Madrid? Mira, el PP tenía un proyecto urbanístico junto a Florentino Pérez, de una nueva recalificación urbanística de lo que eran los terrenos del Real Madrid en el norte de la ciudad. Se llamaba Madrid Norte, creo. Durante los veintipico años que estuvieron en el poder no lograron llevarlo a cabo porque se ponían muchas trabas. Pues ha sido llegar Ahora Madrid al ayuntamiento y no solo han firmado el proyecto sino que, según los vecinos de la zona, jamás se les ha consultado para nada qué es lo que se hace con su barrio. Que supuestamente era a lo que venían, a la participación ciudadana. A la gente que estábamos bastante en contra del voto, porque era de alguna manera y a grandes rasgos legitimar el régimen, nos convencieron diciéndonos que había que tomar también las instituciones para construir un hilo conductor entre los movimientos sociales y la calle y las instituciones, para así transformar la sociedad. Y ha sido llegar a esas instituciones y cortar de raíz todo tipo de comunicación con los agentes sociales, los movimientos políticos, las organizaciones de los manteros que están siendo perseguidos, detenidos y robados por el ayuntamiento a través de la policía municipal, que les quitan las cosas… Mira, cuando a ti te convencen de algo contra lo que has luchado toda tu vida y vas y dices: “venga voy a votar, a ver si de una vez sacamos a esta ciudad adelante”, y de repente ves que el tipo al que le han encargado hacer un programa de trabajo conjunto entre los movimientos sociales y los políticos lo que hace es sacar un documento que impide la participación ciudadana… Lo único para lo que nos consultan en Madrid es para hacer un parque, poner un banco, los árboles. Ese proyecto del que te hablaba de Madrid Norte ha salido gracias a la señora Manuela Carmena y Ahora Madrid, y es mucho peor que el que tenía proyectado Florentino Pérez y el PP. Ahora llegan las elecciones y yo no les voy a votar y como yo decenas y decenas de miles de personas. ¿Tendremos a Vox en Madrid? Muy probablemente, porque en Madrid derecha hay la que tú quieras. ¿Ahora Madrid se va a ir a la mierda? Casi con toda seguridad. ¿La culpa es del régimen, de Vox? Por supuesto, pero tenemos que hacer autocrítica desde la izquierda porque si no, nos vamos a la mierda. Definitivamente. Y esta gente no hace ni una micra de autocrítica. Jamás. La culpa es siempre de los demás. Me temo que en las próximas elecciones nos vamos a tener que comer a Vox, a la ultraderecha fascista y orgullosa, y se van a poner la camisa azul que tenían hasta ahora guardada con naftalina, y los vamos a tener en todo el país. Y la culpa, en gran medida, en mi opinión, es de la izquierda”.

– ¿Qué papel tienen ahora mismo la cultura como vehículo para la crítica social y política?

“La cultura para empezar tiene que ser popular y crecer desde el pueblo, desde la base. Esa es la cultura que hay que apoyar. Pero aquí no se ha apoyado jamás esa cultura. Cuando llegó Felipe González al gobierno todos estos cantautores de la izquierda como Ana Belén, Víctor Manuel, Rosa León, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Luis Pastor, eran militantes con carné o simpatizantes del Partido Comunista (PC). A toda esta gente Felipe González los reunió por grupitos y les dijo: “Si dejáis de cantar en las fiestas del PC os damos todos los contratos que quieran en todos los pueblos en los que gobernamos”, que en aquella época era todos los pueblos de España, y les dijo “os vamos a dar una cantidad X”, que yo no voy a decir porque no tengo la prueba y no quiero buscarme un marrón pero esto está demostrado que pasó. Les dieron una cantidad por concierto que triplicaba y en algunos casos cuadruplicaba a los cachés que tenían los grandes artistas del momento. Esta gente dejó de tocar para el PC, se desafilió, y se pasaron al PSOE. Todos menos Luis Pastor, que ahí está comiéndose los mocos, Raimon y un par de ellos más… Todo era así, la cultura de este país ha sido a golpe de cheques. En el cine igual, en la literatura los chicos y chicas de Prisa como Rosa Montero, Javier Marías… En fin, todos estos mediocres, porque son gente mediocre, son los adalides de la cultura española. ¿Por qué? Porque han decidido que eso de que la cultura tiene que comprometerse con el tiempo histórico que nos ha tocado vivir y ser combativa y cuestionar al poder, no lo han tenido en cuenta. Porque a ellos lo único que les ha importado es la chequera. Y ahora son todos multimillonarios. ¿Qué ha pasado con la SGAE? ¿Dónde está el juicio? Porque los detuvieron a todos. Toda esta cultura española es esta gente mientras que la cultura popular se persigue. Aquí no solo persiguen ahora a Dani Mateo o a mí. Llevan décadas. Soziedad Alkoholika casi no puede tocar fuera del País Vasco. A Manu Chao le han prohibido conciertos, a Alberto San Juan con su monólogo también lo han perseguido, Valtonyc está exiliado, Pablo Haze está a punto de entrar en la cárcel… Esa cultura, que te puede gustar más o menos pero eso no es lo importante porque a mí no me gusta Ana Belén pero me la tengo que comer, es a la que se persigue. ¿Por qué? Porque es la que cuestiona el poder. Tenemos una cultura apesebrada totalmente. Por eso a veces la derecha nos llamaba los titiriteros apesebrados y tenía cierta razón. Porque mucha gente progre del cine se lo ha llevado crudo. Pero robando a manos llenas. Sobre todo cuando se cambió de las pesetas al euro. Aquello fue un blanqueo, que te ofrecían unos salarias y tú no te lo podías creer. ¿Cómo estábamos todas las noches cenando en restaurantes de 5 estrellas? ¿Cómo era posible? Pues porque cuando presupuestaban una película decían ¿Cuánto cuesta? ¿Un millón?. Pues ponle medio millón más. Y ese medio millón para la saca. Y cuando llegaba el momento de estrenar la película, calculaban cuánto les iba a costar la promoción, la copia de los carteles, etc y decían “déjalo. Al cajón que ya nos hemos ganado medio millón de euros”. Y así ha funcionado el cine durante muchas años. Y estos son los que siguen ahí. Imanol Arias por ejemplo. ¿Tú te imaginas lo que hubiera pasado si me hubieran pillado a mí robando dinero y llevándomelo a Panamá? ¿Le ha pasado algo a este señor? Ahí sigue, cuando lleva 15 o 20 años llevándoselo a espuertas de Cuéntame. La productora es suya, la que construye los decorados es suya, la empresa de casting también… Estos son los que están ahí y jamás van a caer porque se arrodillan ante el poder. La cultura popular, de calle, de base… Animalario por ejemplo, la compañía de teatro, fue un referente durante años. Y no lo digo porque fuera mía. Animalario en Francia tendría un teatro para desarrollar, investigar, juntarnos con más compañías y generar teatro. Tuvimos que cerrar porque no nos pagaban los ayuntamientos. Como a tanta gente, autónomos… Aquí solo funciona lo constitucional si le lames el culo al poder y estás dispuesto a pisotear al que haga falta por una compensación económica gigantesca…”

– Le iba a preguntar por su futuro profesional en España pero casi que me callo…

“(Risas) Pues mira, 5 años hace que no trabajo en el cine remunerado de este país. He hecho El Rey gratis e Historias de Lavapiés gratis también. Porque hay un veto sobre mi persona. Cuando los directores que quieren trabajar conmigo van a Televisión Española, Antena 3 o Telecinco, que son las tres cadenas que producen cine, les dicen literalmente “quien tú quieras menos Willy”. Ni siquiera dan argumentos. Muchos ni se cortan. La última película que hice cobrando fue con Pedro Almodóvar, Los amantes pasajeros. Claro, Almodóvar junto con probablemente Amenábar son los únicos directores a quienes nadie les va a obligar a decir “este no”. Porque Almodóvar te consigue financiación en 24 horas en Sebastopol. No depende del dinero de esas productoras. Pero aquí sigo. He trabajado en Argentina, me he tenido que exiliar como tanta gente de este país. Sobre todo la gente joven. En esta democracia española a mí me acusan de defender regímenes dictatoriales como Venezuela y Cuba porque persiguen a los disidentes mientras a mí no me dejan trabajar por disidente. Este es el temita español”.