
La Universidad de La Laguna (ULL) distinguió ayer con su Medalla de Oro la labor de Manuel Álvarez de la Rosa, Ángeles Betancor Yanes, José Méndez Pérez, Fernando Rodríguez Junco, Ramón Rojas Hernández, Ángela Sierra González y María Luisa Tejedor Salguero, siete miembros de la comunidad universitaria que representan “la excelencia y la diversidad de este centro”. “Se trata de un grupo de académicos, investigadores y gestores que han dado lo mejor de sí, y han aportado su buen hacer a la Universidad de La Laguna”, afirmó el rector, Antonio Martinón.
Todos “representan la pluralidad de esta casa, con experiencias vitales distintas”, ya que cuatro son docentes e investigadores y, por primera vez, tres son personal de administración y servicios. “Los siete son buenos universitarios y han transferido a la sociedad su saber y hacer”.
La profesora Margarita Ramos fue la encargada de enumerar los méritos de Manuel Álvarez de la Rosa, con una dilatada trayectoria académica en la ULL, iniciada en 1970 y finalizada en 2015 con su designación como profesor honorario, con un “sentido de la trascendencia y la repercusión social de un magisterio brillante” centrado en el Derecho de Trabajo y de la Seguridad Social. Sus vínculos con universidades iberoamericanas, así como con la de Salamanca, donde se encontraba Carlos Palomeque, contribuyeron a crear un consolidado grupo de investigación sobre sus ámbitos de trabajo. Destacó la autoría, junto al profesor Palomeque, de un “manual de referencia para 26 generaciones de juristas”. Álvarez mantuvo una visión de la materia basada “en el método y el sistema”, y concibió el Derecho “como un todo”. Valoró su “ejercicio profesional” de la abogacía y su “inquebrantable voluntad de progresar en el mayor grado de conocimiento”. Destacó su contribución “al dotar al Derecho del Trabajo de categorías orientadas a mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los ciudadanos, la libertad y la conciencia social”.

Álvarez de la Rosa dio las gracias “con emoción y sinceridad”. Recordó sus inicios como estudiante en pleno franquismo, cuando algunos profesores citaban palabras que parecían “exóticas”, como “democracia y constitución”. Recordó su vinculación con Palomeque, gracias a la cual se fraguó un fructífero grupo de investigación, y reiteró que “lo más difícil es saber formular bien la pregunta”.
El profesor Jorge Betancor resumió los méritos de José Manuel Méndez, su profesor con 18 años y, posteriormente, compañero de Análisis Matemático. Valoró “su generosidad” y destacó la “determinación y autoexigencia”.
Méndez Pérez afirmó sentirse “abrumado, emocionado y conmocionado”. Recordó los inicios de los estudios de Matemáticas en 1969, y la influencia de Nácere Hayek. Reconoció que ahora las matemáticas son “una ciencia de moda y muy demandada por el entorno profesional”, por lo que mostró “su preocupación” por la falta futura de docentes.
Seguidamente, Inmaculada Perdomo fue la encargada de glosar los méritos de la catedrática de Filosofía Ángela Sierra, una “maestra, referente y mujer sabía”, que logró que “el estudio de los clásicos fuese una auténtica aventura y disfrute”. Histórica figura feminista, contribuyó a la visibilización y el “avance de la igualdad”.
Ángela Sierra afirmó que trabajó por “una universidad más libre y democrática” y compartió la “pasión de convertir a la ULL en un ámbito de pluralidad social y de excelencia académica”. Denunció la “subestimación” con la que se ha tratado a la Universidad de La Laguna.

Carmen Jiménez describió los méritos de Marisa Tejedor, exrectora de la ULL, con 48 años de docencia e investigación. “Se esforzaba por transmitir con pasión sus enseñanzas”. Alabó una “vocación investigadora incuestionable” y un prestigio “nacional e internacional”.
En su discurso, Marisa Tejedor afirmó que nunca le han faltado “la ilusión y las ganas”. “He recorrido todos los escalafones como profesora hasta lo más alto”, y de hecho fue testigo de la puesta en marcha de la entonces incipiente estructura científica de este país. “Estoy muy orgullosa de haber sido la primera rectora de la ULL. He sido pionera, pero también la comunidad universitaria que me votó”. Afirmó que ser universitaria “es una forma de encarar la vida”.
Personal Administrativo y de Servicios
En cuanto a las distinciones al Personal de administración y servicios, el ex-rector Eduardo Doménech fue el encargado de presentar a Ángeles Betancor, de la que valoró su gran compromiso al servicio de la institución entre 1988 y 2018 al ocupar varios cargos en los que demostró “competencia, dedicación y un exquisito trato humano”. Además destacó los reconocimientos también a “integrantes del PAS” y, además, guardando el “principio de paridad de género”.
Betancor agradeció la concesión de la distinción y, especialmente que se reconozca la dedicación del personal de administración y servicio, por lo que consideró que era un reconocimiento colectivo “a las compañeras y compañeros que se esfuerzan por lograr día a día una universidad mejor”. La ULL “me ha dado mucho más de lo que le he ofrecido”.

, Ramón Rojas Hernández, Ángela Sierra González y María Luisa Tejedor Salguero. |DA
La directora del Servicio de Biblioteca, Carmen Julia Hernández, fue la destacar la labor de Fernando Rodríguez Junco, con una dilatada trayectoria vital destacó varios aspectos, como su presencia en el movimiento estudiantil y sindical a finales del Franquismo y su elección como concejal de La Laguna a inicios de la democracia. Tras ocupar varios cargos administrativos, fue director de la Biblioteca Universitaria entre 1998 y 2006 y, posteriormente, se especializó en acceso abierto y evaluación, así como su contribución a la nueva Ley de Bibliotecas de Canarias. Destacó entre sus cualidades su preocupación por la institución, su visión estratégica, sus virtudes profesionales y el compañerismo.
En su turno de agradecimiento, Rodríguez Junco mostró su “sorpresa, emoción y gran agradecimiento” por esta distinción. Recordó sus casi cuatro décadas en la institución, siendo “testigo de su crecimiento y modernización, aunque menos de lo que había deseado”, evolucionado hasta lograr por fin la implantación de una forma de “gestión profesional y cooperativa que pone el acento en el servicio público”. Señaló la “gran calidad humana de la comunidad universitaria”. También tuvo un recuerdo especial para algunas personas que le acompañaron en su trayectoria y que ya no están, como su hermano José Julio, a quien debe su dedicación al mundo de las bibliotecas; el antropólogo Fernando Estévez; y su compañera en el servicio Marta Ouviña.
Por su parte, el profesor Vicente Navarro Adelantado presentó los méritos de Ramón Rojas Hernández, director del Servicio de Deportes. Gestionó un servicio “maduro y engrasado”, que si no crecía más era por limitaciones presupuestarias. Destacó su actividad como proponente de muchos convenios para hacer que creciera este servicio. Rojas se esforzó por potenciar el deporte “sin violencia e inclusivo, premiando y potenciando la participación de la mujer”. Para Navarro, Rojas es un “humanista del deporte”.
El homenajeado reconoció “al personal del servicio y otros compañeros que han hecho crecer Deportes”. Afirmó que “para uno crecer debe ayudar a crecer a los demás”. Destacó que “es urgente aprender a ser no violentos y a no discriminar, y la Universidad de La Laguna debe convertirse en el lugar idóneo para ese importante reto”. Abogó por un deporte “saludable, cooperativo, positivo y que sirva para el desarrollo personal”.





