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Natacha Aguilar: “Canarias puede y debe liderar la investigación de cetáceos”

Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, conocemos su labor investigadora realizada durante 20 años en diversos proyectos, "queda mucho por hacer y donde hay más carencias es en compaginar la maternidad con la investigación y el apoyo a las familias"

La bióloga marina Natacha Aguilar ha centrado sus investigaciones en el estudio de los cetáceos de aguas profundas que habitan en Canarias. | DA

La bióloga marina Natacha Aguilar ha centrado sus investigaciones en el estudio de los cetáceos de aguas profundas que habitan en Canarias. Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, instaurado por las Naciones Unidas en 2015 para concienciar y dar visibilidad a las mujeres que forman parte de este ámbito, conocemos su labor investigadora realizada durante 20 años en diversos proyectos y como componente del equipo de investigación en Biodiversidad, Ecología Marina y Conservación.

-Tres de cada 10 investigadores científicos en el mundo son mujeres, y el número de catedráticas y profesoras de investigación no llega al 25%. ¿Cuáles son las causas para que no se rompa ese techo de cristal?

“Queda mucho por hacer y donde hay más carencias es en compaginar la maternidad con la investigación y el apoyo a las familias. La investigación es una actividad muy comprometida que exige mucha dedicación y se hace con todo el amor del mundo, porque es apasionante, pero cuando compites con la familia, si no hay suficiente apoyo para poder aunar las dos actividades, nos obligan a elegir. Los techos de cristal se van difuminando y si hubiera un apoyo real no habría tantos problemas. Debe haber un apoyo especial a las investigadoras y a las científicas con respecto a la maternidad. Ese es el reto de la sociedad para incorporar las científicas a la investigación, y que escalen hasta los más altos puestos”.

-¿Puede vivir dignamente solo de la investigación?
“No está bien pagada, pero te paga la belleza y el placer de trabajar en lo que te gusta. Se ha mejorado algo, aunque queda mucho por hacer, primero en reducir la burocracia para que nos podamos dedicar a enseñar e investigar, y segundo en la recuperación de los jóvenes investigadores que tenemos repartidos en el extranjero. Es fundamental que todo ese conocimiento repercuta en el beneficio del país. El 90% de mi financiación ha sido internacional, con varios contratos europeos, premios y becas y proyectos internacionales. En mi caso busqué fondos fuera para traerlos a mis investigaciones en Canarias. Un ejemplo, la marina de Estados Unidos nos ayuda desde hace 15 años en la investigación de los zifios en El Hierro”.

-¿Por qué eligió el estudio de los cetáceos de profundidad?
“La implicación en los cetáceos nació porque son una especie cuya conservación significa que, a través de ella, preservamos también el conjunto del medio marino. Además son muy interesantes porque son animales terrestres que volvieron al mar hace 30 millones de años y sufrieron unas adaptaciones fisiológicas y ecológicas dramáticas para adaptarse a cazar, vivir y criar”.

-El plástico está generando una alarma medioambiental…
“Es el gran impacto directo que los seres humanos en el medio ambiente, con una notable mortandad causada por estos residuos. Es esencial controlar el plástico y requiere tanto decisiones individuales, de cada persona y familia, como medidas gubernamentales como las de la Unión Europea y el Gobierno de Canarias para erradicar su uso. Es dramático, pues cada año mueren cientos de cetáceos y tortugas por su ingestión”.

-¿Cómo puede un cetáceo comer plástico?
“Las grandes ballenas ingieren toneladas de agua y luego la filtran para quedarse con el plancton, el pescado y los plásticos que estén flotando. Y a un desecho de plástico se le van incrustando larvas, algas…, así que es fácil confundirlo con un invertebrado marino, como una medusa. Se ha estimado que solo un 10% de los plásticos que están en el mar están en superficie, por lo que el resto se ha ido hundiendo y será consumido por la fauna que vive en las profundidades”.

-Otro de los grandes problemas es el de las colisiones…
“Las Islas son un lugar de alto tráfico marítimo y alta concentración de cetáceos, por lo que tenemos que trabajar en reducir la velocidad en las zonas de alta concentración o bien modificar las rutas marítimas para evitar que los buques transiten por las zonas de mayor concentración de cetáceos. Canarias está declarada como una zona de especial sensibilidad al tráfico marítimo, precisamente por sus valores naturales y por la dependencia de la población de la mar, para beber, comer y el turismo”.

-¿Hemos regulado para su protección y conservación las aguas de Tenerife y La Gomera?
“La situación es dramática, desde 2003 no hay vigilancia sobre la población de calderones y es inadmisible en un recurso que mueve a casi 700.000 visitantes y unos 26 millones de euros. El Gobierno canario ha sacado a licitación su vigilancia tanto desde el mar como desde tierra, una medida esencial para los animales y para proteger la actividad económica legal (hay unos 40 barcos) de observación y otras 70 embarcaciones ilegales. Hay que poner un tope de barcos en la franja marítima Teno-Rasca”.

-Este impacto en su hábitat, ¿cómo les está afectando?
“Hay un estudio de la Asociación Tonina llevada por el doctor Jacobo Marrero (al que le dirigí la tesis) que ha demostrado que los calderones del sur de Tenerife tienen niveles de cortisol (hormonas de estrés común en todos los mamíferos) más elevados. Además hay colisiones entre los barcos de recreo y los cetáceos”.

-En Canarias vendemos la excelencia mundial de nuestro cielo, con leyes y normas para proteger sus observaciones, pero no hemos hecho lo mismo con nuestro mar y sus fondos…
“Tenemos una espectacular riqueza marina. Las Islas cuentan con algo muy especial en el mundo, 30 especies de cetáceos, 12 residentes durante todo el año y, de ellas cinco son especies de buceo profundo: el cachalote, el calderón de aleta corta; los zifios de Blainville y de Cuvier y el calderón gris, lo que nos convierte en un lugar único. Somos también uno de los pocos puntos calientes de avistamientos de calamar gigante. Canarias tiene tantas posibilidades para liderar investigación en aguas profundas como ya lo hace de las estrellas, lo que hace falta es impulsarla, y debe hacerlo. Somos pioneros a nivel mundial en el estudio de zifios, descubriendo cómo bucean y cómo se comunican, o que el Calderón que vive en Tenerife es el más veloz de los cetáceos de aguas profundas”.

-¿Qué investiga actualmente?
“Principalmente el comportamiento de los cetáceos de aguas profundas, el marcaje con dispositivos capaces de registrar su buceo, alimentación y vocalizaciones y, a la vez, sumergir hidrófonos y cámaras de profundidad para estudiar su relación con el entorno”.

La bióloga marina Natacha Aguilar ha centrado sus investigaciones en el estudio de los cetáceos de aguas profundas que habitan en Canarias.

-Tuvo un papel activo y reivindicativo en las prospecciones petrolíferas contra Repsol en aguas canarias ¿Hemos mejorado desde entonces?
“Hemos avanzado muchísimo. En 2001 estaba trabajando en Irlanda con hidrófonos submarinos cuando registramos pulsos sísmicos de búsqueda de petróleo producidos a 500 kilómetros de distancia. A la vez ya se estaban planteando las prospecciones en Canarias, así que elaboré varios informes sobre el impacto ambiental del ruido de la búsqueda de petróleo en los fondos del mar. Esa fue la primera vez que se le puso sobre la mesa que hacía falta estos estudios de impacto ambiental”.

-También recordamos la erradicación del uso del sonar en las maniobras navales que producían varamientos de zifios?
“La moratoria desde 2004 del uso del sonar en las maniobras militares en Canarias es única en el mundo, y desde entonces no han habido más mortalidades masivas de zifios en las Islas, cuando antes eran habituales”.

-El ruido permanente afecta no solo a los peces y mamíferos, sino también a los moluscos
“En 2010 estaba en Nueva Zelanda cuando unos mariscadores se pusieron en pie de guerra, porque decían que habían perdido miles de toneladas de vieiras, y lo achacaban a las prospecciones sísmicas frente a Australia. Como en el laboratorio de la Universidad de Auckland contaba con larvas realizamos un experimento del efecto del ruido sobre la vieira y se demostró que generaba malformaciones y mortalidad”.