salud y bienestar

Àlex Yáñez: “Al igual que en EE.UU., nuestros índices de obesidad y sobrepeso infantil son preocupantes”

Hablamos con Álex Yáñez de la Cala, barcelonés que lo está petando en Instagram con sus consejos sobre actividad física y nutrición. Es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, máster y doctorando en esas mismas materias

Nació en Barcelona hace 28 años, es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y, actualmente, doctorando en esa misma materia. Abrió su cuenta en Instagram para compartir fotos de su viaje a Japón, y no fue hasta un año después cuando uno de sus clientes le comentó que debería de compartir con más gente sus fantásticos consejos sobre nutrición. Hoy suma 90,000 seguidores en esa red social, a los que ha bautizado como ‘curcuminos’ -por eso de que la cúrcuma es una especia anti-inflamatoria, antioxidante y dicen que anti-cancerígena-, y a los que aconseja casi a diario sobre como adoptar hábitos saludables y hacer una alimentación más consciente.

-¿Cuál es la misión de Alex Yáñez como profesional de la nutrición?
“Pues la verdad es que mi misión es sobre todo abrir los ojos a la gente que compra en el supermercado o compra en cualquier tienda y que sepa realmente lo que compra. Que no compre algo que crea que le están vendiendo o algo que le anuncian en televisión, sino que, realmente, compre lo que está en los ingredientes y lo que realmente va a ingerir”.

-Son populares tus publicaciones analizando los productos de los lineales de diferentes cadenas de supermercados ¿Te reconocen cuando entras?
“La verdad es que no, porque voy cambiando. Intento no estar en los mismos siempre, porque a veces en los supermercados de una población en una ciudad hay diferentes tipos de alimentos, porque depende de la población es más específico un tipo de producto u otro. Pretendo cambiar y luego intento pasar suficientemente desapercibido. Intento disimular cuando viene la gente. La gente me dice que ‘no tendrás problema para grabarte’ pero soy vergonzoso para grabarme, y que la gente me vea pensando ‘¿qué hace este tío grabándose en un supermercado?’… Paso bastante desapercibido. Intento no dar la nota [ríe] mucho”.

-“Curcuminos” ¿De dónde viene el apelativo de curcuminos con el que has bautizado a tus seguidores?
“La cúrcuma. Es una especia muy beneficiosa para nuestra salud: es antiinflamatoria, antioxidante, anticancerígena… Tiene muchísimos beneficios. El principio activo de la cúrcuma es la curcumina y me pareció un nombre así, comercial, y la verdad es que empecé con la tontería de decir ¡curcumina! ¡curcumino! A la gente le gustó, y nada, es que fue algo anecdótico. Pero como si me llaman Mr. Cúrcuma o Doctor Cúrcuma me gusta, pues de ahí curcumina (ríe) me hace mucha gracia”.

-Hay una pregunta que se hace mucha gente cuando hablamos de alimentación equilibrada o saludable ¿es más caro comer sano?
“Realmente muchas cosas sí, porque, por ejemplo, un aguacate sabemos el precio que puede tener, y un bollicao también sabemos el precio que tiene, y una cosa es mucho más económica que otra. Pero también se puede decir que a lo mejor en vez de comerte dos bollicaos te puedes comer una manzana, perfectamente, o a lo mejor un bocadillo pequeño. Realmente hay que organizarse bien. Cuando ya has cogido la costumbre, hacerlo y saber qué cocinar y qué comprar, no llega a ser más caro, pero sí que es más difícil. Y para hacer una receta saludable, es más complicado que hacer una receta con mucho azúcar, con muchas grasas… pero es coger la costumbre. Y desgraciadamente sí, desgraciadamente sí”.

-Y la que hacen a continuación sobre este mismo asunto… ¿Es importante saber cocinar para seguir una dieta saludable?
“Si quieres hacerlo bien, sí. Normalmente tenemos la costumbre de a cualquier alimento, si está insípido, echarle sal. O cualquier sopa echarle la pastillita de caldo, que no son ingredientes muy recomendables. Y si pusiéramos un poco de sal o una pastillita, pero si ponemos una pastillita cada día de caldo, de cualquier marca comercial, que su principal ingrediente es sal, segundo, glutamato monosódico, azúcares, grasa de palma, etc… Hay que tener un poco más de conocimiento para saber qué es sano y qué no es sano. Pero como yo siempre digo, perderemos cinco minutos, ganaremos mucha salud. Realmente es una inversión que sale a cuenta, ¿no?”.

-¿Qué opinas sobre la suplementación? ¿Crees que es necesaria?
“Tenemos que diferenciar dos campos. Si diferenciamos el de la patología, muchas veces sí. Incluso, se están viendo muchos estudios ahora que se compara con algún fármaco y tiene muchos menos efectos secundarios. Depende siempre de la suplementación, hay suplementación de poca calidad que, obviamente, no es recomendable en ningún caso. Y luego hay que diferenciar para la persona sana. Para una persona sana que haga actividad física y que se alimente bien, no es necesario ningún suplemento: con la actividad física ya va a tener una suficiente cantidad de antioxidantes y con la alimentación también. Así que tenemos que diferenciar que si no hay patología previa, realmente es un gasto de dinero total.

Se puede suplir lo típico. El suplemento más común es un batido de proteína, con una buena fuente proteica como puede ser una tortilla, unas claras de huevo bien cocinadas, una buena carne… se puede suplir esa suplementación, no sería necesaria. Otra cosa sería si habláramos de alto rendimiento, por ejemplo. De alto rendimiento ahí sí que variaría un poco, o personas con patologías. Ahí sí que podría ser beneficioso depende de qué suplementación, depende de la calidad de la suplementación y depende de la persona”.

-En tu experiencia como nutricionista, ¿qué hábitos cuesta más cambiar a la gente?
“El hábito que cuesta más cambiar es el que está adquirido. Ese es el problema. Una persona que crea que está haciendo algo bien y de repente le digas que eso está mal y que tiene que cambiar, es difícil, hay que ir con mucho tacto. Porque es decirle: todas tus creencias te las voy a romper y te voy a decir que esto no funciona. Por ejemplo, una persona que quiere curarse una rodilla y está haciendo fútbol en ese momento y se está haciendo más daño, hay que decirle que a lo mejor el fútbol en ese momento…, recupérate, opta más por bici, por un entrenamiento de ciclo indoor, por ejemplo, y vamos a descansar ahí. O alimentarse, ‘creo que estoy comiendo estoy porque me va bien’ o ‘he quitado las grasas porque las grasas me van a engordar’. No, si el problema no son las grasas, el problema es el azúcar o los ingredientes. Come grasas, come frutos secos, aceite de oliva, todo eso va a ir bien. Entonces, romper ese mito es difícil, y si nos ponemos a ver si la alimentación o el ejercicio, yo creo que la alimentación es más fácil, pero moverse… Mucha gente se alimenta bien, pero está en el sofá todo el día. Esa persona decirle “muévete, camina”, no hace falta que vayas a entrenar y a levantar pesas, camina, vete a moverte. Eso a veces sí que es difícil porque cuesta encontrar el tiempo, hasta que lo encuentras. Luego ya es algo que te engancha, pero cuesta. Cuesta decir muévete del sofá”.

-Los datos son muy confusos. Recientemente España ha recibido el “título” de país más sano del mundo. Sin embargo, los niños españoles son los más obesos de Europa ¿Cómo explicarías esto?
“Esas encuestas en lo que se fijan sobre todo es en la sanidad, la calidad de la sanidad, tiempo de atención de la sanidad. Entonces, aunque tengamos muy buena sanidad, muy buena gestión de la sanidad, no quiere decir que las personas sean sanas. Sí que van a estar bien atendidas. Entonces, claro, si miramos esos datos parece que todo vaya bien. Miramos los otros datos y justamente la provincia de la que vengo, Cataluña y Canarias, somos dos extremos de obesidad infantil. No nos cuadra mucho, solo hay que ver la alimentación que tenemos. Por ejemplo, aquí hoy lo he dicho, hoy he salido a correr y lo he grabado: he visto una escuela con niños en el mercado central y los he visto con plátanos. Y he dicho, ojalá hubiera más escuelas así, dando eso. Hice el primer trabajo de Máster sobre hábitos alimenticios en niños de la ESO, y la manera de ver si cumplían, aparte de una encuesta que les hacía de cuántas verduras comen a la semana, cuanto pescado, era mirando las basuras desde arriba: bollería, croissant, donuts, zumos, batidos de cacao… No me cuadraba que me decían que comían manzanas y ahí no había ninguna piel de manzana. Esa era la señal. Yo creo que nos queda mucho para ser el país más sano y ser un ejemplo, cuando he estado en países nórdicos y en países asiáticos no he visto niños con sobrepeso, no tanto como aquí. Y aquí, realmente, al igual que en Estados Unidos y en México, estamos en unos índices de obesidad y sobrepeso infantil para mí preocupantes. Deberíamos hacer algunas iniciativas más de choque para modificar eso, porque a largo plazo, cuando esta población crezca y envejezca, la era que viene después, va a ser difícil mantener a una persona con tanta patología”.

-¿A quién te gustaría poner a dieta?
“Realmente, que me hicieran caso, yo tengo claro dos casos que me gustarían. Me hacen caso, pero no lo suficiente: son mis padres. Cumplen algo, pero en casa de herrero, cuchara de palo, ¿no? Mi padre me va haciendo caso en algunas cosas, pero son bastante reacios [ríe]. Ya no me discuten algunas cositas porque saben que me doy la vuelta, pero si tuviera que poner a alguien a dieta, yo creo que los pondría a ellos dos. Que poco a poco se están cuidando, ¿eh? Pero poco a poco”.

-Un consejo para quien quiera empezar una vida más sana y lucir más saludable ahora que arranca la primavera y empieza la locura de la puesta a punto para el verano que tanto preocupa a muchos.
“Pues primero de todo, dejar lo que hablábamos antes: retos exprés de tres días, retos a base de batidos sin ninguna lógica, salvo dejarte la salud en ese intento. Moverte, ir al paseo marítimo que tenéis aquí, el tiempo que hace que es espectacular, tenéis la montaña y tenéis playa… Moveros, sacar esa media horita para desconectar, que sé que a veces es difícil, pero por la noche o por la mañana, media horita para desconectar y para relajarse. Y luego, intentar alimentarse bien: el verde, o sea, verduras, hortalizas, legumbres, la fruta… Todos esos grupos de alimentos coloridos. Si tienen más color, cuanto más color, mejor. Y yo creo que es la base. Si la base del plato realmente es esa parte y luego lo complementamos con algo más, ya va a ir bien, pero sobre todo movernos y alimentarnos con color”.