Arico

El caserío de Icor se moviliza contra el abandono de las Administraciones

Los vecinos del histórico núcleo de Arico, declarado BIC, hartos de las promesas políticas incumplidas, se rebelan para evitar su desaparición colocando crespones negros y pancartas

Los vecinos del caserío de Icor, situado en la carretera general del Sur entre Arico Viejo y Fasnia, están hartos de que las promesas políticas se las lleve el viento. Se quejan de una “dejadez absoluta” de todas las instituciones públicas, especialmente del Ayuntamiento, al que acusan de “incumplir año tras año todos los compromisos” a los que llegó con la asociación de vecinos. Este paraje de una docena de casas de piedra y teja en las medianías del Sur, que ya habitaba una veintena de personas en 1778, fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Canarias en 1984 por su valor arquitectónico, etnográfico, arqueológico y paisajístico.

Los vecinos lamentan que el Conjunto Histórico de Icor siga hoy “abandonado a su suerte” y recuerdan que la mayoría de propietarios se han marchado o han fallecido. Por ello exigen a las Administraciones soluciones para preservar y hacer revivir uno de los caseríos más bellos del sur de Tenerife. El presidente de la asociación de vecinos, Germán Borges, y el secretario, Pedro David Díaz, explicaron a DIARIO DE AVISOS que las reivindicaciones que plantean, respaldadas por la Asociación de Vecinos Polegre del barrio de Teguedite, son servicios elementales para hacer la vida más sencilla, fijar la población en esta zona, generar economía rural y evitar el abandono sistemático de fincas y casas.

Esos compromisos no cumplidos, algunos de los cuales se contrajeron hace 10 años con la asociación de vecinos, incluyen la mejora del estado del firme de las calles y, sobre todo, de la carretera que conecta Las Eras con Icor (principal vía de comunicación con la autopista de la mayor parte de los vecinos de núcleos como Chajaña, Los Morales, Lomo Centeno, Madre del Agua y La Florida, entre otros); acometer el acceso al caserío de Fuente Nueva después de años esperando por esta obra; la limpieza, retirada de vegetación y el mantenimiento del entorno; instalar alumbrado público y trasladar el suministro eléctrico a las casas que aún no disponen de este servicio en pleno siglo XXI; habilitar una zona de recogida selectiva de residuos en el entorno del caserío, y dotar a la zona de mayor vigilancia después de varios robos registrados en viviendas y fincas.

El vaso de la paciencia vecinal ya ha rebosado, tal como se escenificó en la última reunión de la junta directiva de la asociación de vecinos, celebrada el pasado 27 de febrero, que acordó pasar a la acción y emprender una serie de iniciativas para llamar la atención frente al “desamparo” que sufren. Entre ellas, la colocación de varias pancartas en la carretera general del Sur, la instalación de crespones negros a lo largo de la vía y en balcones y ventanas de los vecinos de la zona, “para demostrar que estamos de luto ante tanta dejadez y desprecio institucional”, y la creación de una página en Facebook denominada Icor quiere vivir y revivir.

La junta directiva de la asociación de vecinos insiste en que las demandas que plantea son “absolutamente básicas”. “No estamos pidiendo piscinas ni campos de fútbol de césped, simplemente servicios elementales para poder vivir”.