la palma

La desesperación de una madre que quiere encontrar a su hijo

María del Mar Pérez pide al Diputado del Común que interceda ante Interior para que la UCO se desplace a la Isla e intente encontrar a su hijo, desaparecido desde hace dos años
Maria del Mar desaparecido los llanos digital
María del Mar necesita que se reactive la investigación con la participación del cuerpo especilizado en investigación criminal de la Guardia Civil. | DA
María del Mar necesita que se reactive la investigación con la participación del cuerpo especilizado en investigación criminal de la Guardia Civil. | DA.

La burbuja de desesperación y dolor en la que vive María del Mar Pérez desde que vio por última vez a su hijo, la tarde del jueves del 11 de mayo de 2017, cuando el joven de 26 años se despidió de ella con dos besos para vivir una vida que ha quedado en suspenso, se hace cada vez más oprimente y asfixiante. María del Mar, que confiesa su pesimismo indicando que “creo que mi hijo Alejandro está muerto”, se ha dirigido al Diputado del Común para que interceda ante el Ministerio del Interior – como ella ha intentado de forma infructuosa varias veces – para conseguir que agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) se desplacen a la Isla para iniciar una nueva búsqueda.

Más allá de las buenas voluntades y de la profesionalidad de los agentes de la Guardia Civil en La Palma, especialmente de los miembros de la Policía Judicial, las 72 horas inmediatamente después de la desaparición de Alejandro, según el testimonio emocionado de la madre, se cometieron una sucesión de errores. Se refiere especialmente a las horas que transcurrieron tras el hallazgo del coche de su hijo abierto en una pista agrícola de acceso a la costa de Los Llanos de Aridane, donde permaneció “una noche entera sin custodia” tras la denuncia de un alertante y la consideración oficial de la desaparición de Alejandro como “de alto riesgo”, según el protocolo policial. María del Mar, que dedica apenas unos segundos intentando evitar el rencor, a recordar como en las primeras horas uno de los agentes que la atendió intentó disuadirla para que no presentara la denuncia, solo quiere que el cuerpo especializado de la UCO, un órgano central del servicio de Policía Judicial de la Guardia Civil de España lidere la investigación, de la que dice “no entiendo por qué con la situación que tenemos no podemos lograr, como ocurre con otros casos, que se implique esta unidad policial”.

Imagen de Alejandro, desaparecido en mayo de 2017 y cuyo vehículo fue encontrado en una pista de la costa de Los Llanos. El joven no desapareció voluntariamente. | DA
Imagen de Alejandro, desaparecido en mayo de 2017 y cuyo vehículo fue encontrado en una pista de la costa de Los Llanos. El joven no desapareció voluntariamente. | DA

Entiende que este apoyo supondría una enorme respaldo para la unidad territorial que trabajó en el caso durante meses. Ahora espera que el Diputado del Común pueda contestarle y se dirija al Ministerio del Interior, algo que ya ha intentado sin éxito, subraya, “con la consejera de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias”, aunque no descarta que en algún momento pueda contestarle y dedicarle, dice, “unos minutos de su tiempo para pedirle ayuda”.

La madre de Alejandro, que desde hace casi dos años está sometida a un intenso tratamiento psiquiátrico a base de ansiolíticos y antidepresivos, y con apoyo psicológico semanal, suplica ayuda para que se reconstruya y analicen todos los detalles que rodearon la desaparición de Alejandro, cuya documentación oficial, tal como su Documento Nacional de Identidad, obra en sus manos dado que “casualmente mi hijo lo había dejado en una asesoría donde se estaba formalizando el traspaso de una moto”.

María del Mar dice que solo puede seguir adelante con respuestas, pero sobre todo quiere poder dar una explicación al hijo de Alejandro, su nieto, un niño que con solo seis años recibe tratamiento psicológico para encajar la ausencia de un padre al que, en una primera reacción infantil, cuando contaba con cuatro años, acusaba a su progenitor de “no quererle, de haberle abandonado”. Ián, que así se llama el nieto de María del Mar, “quiere ser policía para buscar y encontrar a su padre y traerle a casa de nuevo”, relata la abuela en la desesperación de un relato impotente, que verbaliza a veces de forma precipitada, otras intentando coger aire suficiente para sosegarlo. María del Mar no se ha personado en la causa, para lo que debería contratar un abogado, pero con lo que dice, “solo tendría acceso al sumario del caso” cuyo secreto fue levantado por la juez instructora en noviembre de 2017. Ella insiste en que todos sus esfuerzos están dirigidos a “buscar dar una respuesta a mi nieto y a saber dónde está mi hijo Alejandro”.

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