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Fallece Javier Muguerza, una de las grandes figuras de la filosofía española

El legendario profesor de la Universidad de La Laguna impulsó el estudio de la disciplina en Tenerife, donde dejó su legado, perpetuado con una cátedra que lleva su nombre
Javier Muguerza, durante una de las conferencias que ofreció en Tenerife. Sergio Méndez
Javier Muguerza, durante una de las conferencias que ofreció en Tenerife. Sergio Méndez
Javier Muguerza, durante una de las conferencias que ofreció en Tenerife. Sergio Méndez

Javier Muguerza, el responsable de la modernización de la filosofía española, falleció ayer en Madrid a los 82 años de edad. Nacido en 1936 en Coín (Málaga), fue catedrático emérito de Ética en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) entre 1979 a 2006. Muguerza sobresalió en los años 70 como un profesor carismático en la Universidad de La Laguna, cuando esta constituía una trinchera de pensadores y docentes libres junto a una comunidad de estudiantes que albergaba ansias de democracia aún en plena dictadura franquista. Su apellido quedó grabado para siempre en la memoria colectiva de aquella generación.

Comenzó su carrera docente como ayudante de José Luis López Aranguren en la cátedra de Ética de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid y pasó a encargarse, tras la expulsión de este, de las enseñanzas de Fundamentos de Filosofía en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la misma universidad, hasta la creación de la Universidad Autónoma de Madrid, en la que enseñó varios años. Obtuvo en 1972 la cátedra de Fundamentos de Filosofía en la Universidad de La Laguna, donde permaneció hasta 1977, tras lograr la plaza de Ética y Sociología en la Universidad Autónoma de Barcelona. Además, fue cofundador y director del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desde 1986 a 1990. También presidía desde su fundación el Comité Académico de la Enciclopedia Ibero-Americana de Filosofía.

Fue uno de los principales representantes de la filosofía española de la generación de los sesenta, y entre su extensa obra destacan: La concepción analítica de la filosofía (1974), La razón sin esperanza (1977), La alternativa del disenso (1988), Desde la perplejidad. Ensayos sobre la ética, la razón y el diálogo (1990), con varias ediciones y traducciones, o Ética de la incertidumbre (1998), así como al menos cinco obras inéditas.

En 1990 fundó Isegoría. Revista de Filosofía Moral y Política. Además, escribió y publicó una ingente cantidad de artículos. Javier Muguerza ha contribuido como nadie a la modernización del pensamiento español, dando a conocer y comentando lo mejor que se publicaba en otras lenguas, particularmente en lo tocante a la filosofía analítica, a la teoría crítica y a las corrientes morales y políticas anglosajonas y alemanas, además de tener muy en cuenta todo lo que se escribía en español y prestar una especial atención al espíritu del pensamiento práctico kantiano. La deuda que tiene contraída la filosofía en castellano con él es muy difícil de calcular. Fue “seguramente el intelectual español más influyente de la segunda mitad del siglo XX, responsable de la modernización de la filosofía española”, afirmaron desde la Facultad de Filosofía de la UNED.

El ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, describió a Javier Muguerza como un “nombre clave en la filosofía contemporánea española y creador del Instituto de Filosofía del CSIC”.

Profunda inspiración

En la Universidad de La Laguna (ULL), el profesor y filósofo Javier Muguerza dejó una profunda huella, pues contribuyó a que se redactara el primer plan de estudios de Filosofía con el que contó la ULL y la impulsó como disciplina independiente dentro del centro académico. El filósofo siempre estuvo presente en los proyectos iniciados en la facultad, participando en tesis, trabajos y oposiciones.

En agradecimiento a su labor, la institución le nombró profesor honoris causa en 2007, y en 2011 creó la Cátedra Cultural sobre Filosofía y Pensamiento Javier Muguerza. Esta mención supuso para él “un agobio, pero también una satisfacción”, en el sentido de que le llenaba de “responsabilidad”, pero también constituía un pretexto para venir con más frecuencia a La Laguna, “donde me siento como en mi casa”, afirmó.

Desde entonces, este foro organiza todos los años Jornadas Filosóficas de Primavera y Otoño, además de las Conferencias Javier Muguerza, que tienen como objetivo principal contribuir a la reflexión sobre asuntos relevantes de interés social y promocionar y divulgar la producción filosófica desde todos sus ámbitos, orientándola tanto a estudiantes de Filosofía del centro como a los alumnos y profesores de otras disciplinas.

Además, a partir de la generosa donación de escritos, papeles y correspondencia, pronto se abrirá el Fondo Bibliográfico que llevará su nombre tras su clasificación y catalogación.
Los codirectores de la Cátedra que lleva su nombre, Pablo Ródenas y Vicente Hernández, y el secretario, Roberto Rodríguez, recordaron que realizó “una tarea ingente como docente, contribuyendo a la creación de los estudios filosóficos en nuestra universidad y a la dotación de una adecuada plantilla de profesores para la Enseñanza Media y Superior de Canarias”.

“inolvidable maestro”

A título personal, Ródenas señaló ayer a DIARIO DE AVISOS que “Muguerza dejó una impronta muy grande en La Laguna y en la sociedad canaria, a la que amaba y entendió perfectamente. Además, fue un cariño recíproco, pues la Universidad de La Laguna es la institución que más ha hecho por el reconocimiento de su figura como filósofo a nivel mundial. Nuestro título Honoris Causa fue el único que aceptó porque no le gustaba ese tipo de reconocimientos y, excepcionalmente, lo recogió”. Ródenas valoró su copioso trabajo filosófico y recordó que, “en el cara a cara, Javier era un personaje inolvidable y un maestro reconocido”.

Otro de sus alumnos, el tinerfeño José Francisco Álvarez, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la UNED, recordaba en 2017 que “he tenido el honor de coordinar dos libros homenaje a Javier: uno cuando cumplió 70 años, llamado Disenso e incertidumbre, y otro cuando cumplió 80, Diálogos con Javier Muguerza”, en el que 47 autores escriben sobre él en casi 800 páginas. “Entre los dos libros, continuó, hay un panorama amplio de lo que ha sido su enorme influencia en la filosofía iberoamericana. Su presencia en Canarias en los años 70, en plena dictadura y sin poder viajar por no tener pasaporte, sin duda le permitió avanzar en su relación iberoamericana, que ya tenía y que fue importante para establecer los puentes con lo que representaba el exilio español en América”.

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