medio ambiente

La concentración de CO2 en Izaña ya alcanza valores de hace 3 millones de años

Emilio Cuevas alerta del espectacular aumento en la atmósfera de este gas que produce el efecto invernadero, el 30% en 35 años

Centro de Investigación Atmosférica de Izaña. DA

El observatorio de Vigilancia Atmosférica Global de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Izaña registró en abril el récord histórico de las mediciones de concentración media diaria de dióxido de carbono (CO2), con 415 ppm (partes por millón).

El dato, facilitado por el Ministerio para la Transición Ecológica, indica que el observatorio de Mauna Loa (Hawái) también superó dicho umbral a principios de este mes, lo que confirma una tendencia de crecimiento de este gas de efecto invernadero a nivel mundial.

El director del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña de la Aemet, Emilio Cuevas, señaló que “el ritmo de crecimiento interanual se ha acelerado el 30% en los últimos 35 años, ya que en 1984, el incremento anual era del 1,8 ppm/año y en la actualidad es del 2,3 ppm/año”. En cuatro ocasiones se ha rebasado esta cifra con un máximo en la serie de datos (que se inicia en junio de 1984) de 416.7 ppm el día 18 de abril.

“Significa que la concentración en la atmósfera de este gas que produce el calentamiento se está acelerando y de momento estamos lejos de cualquier descenso, ya que está aumentando de forma espectacular”, advirtió Cuevas. “Que se haya superado el umbral de 415 ppm nos coloca en territorio inexplorado para la humanidad, ya que desde que habitamos la Tierra no se había dado un registro similar”, afirmó.

Al respecto, indica que habría que retroceder 3 millones de años para obtener una concentración similar de CO2 en la atmósfera, momento en el que los seres humanos no existían. Previsiblemente el año 2020 se volverá a superar las 418 partes por millón de CO2 y desea que ojalá en 2050 comience a observarse a nivel mundial “al menos una estabilización”. Muy probablemente nunca más haya concentraciones por debajo de 400 ppm. “La estabilización sería un logro muy importante. El reto es que cada año no suba”, insistió.

Medir la concentración de CO2 en atmósfera limpia no es fácil y por ello no hay muchos observatorios en el mundo que realicen este tipo de medidas de tan alta precisión. Son solo 30 laboratorios y están ubicados en zonas alejadas de los focos de emisión, de las fuentes de contaminación, apartadas de continentes y en zonas elevadas, como Hawái, Samoa, Tasmania, el Polo Sur, Alaska o Tenerife.

Hacen falta, además, condiciones muy especiales “y un cuidado exquisito a la hora de hacer la medición”, que exige un proceso continuo de cribado de la señal de entrada y de un complejo sistema de calibraciones para garantizar que los datos finales tengan gran precisión y exactitud y sean comparables.