Política

Las extravagancias ponen en boca de todos la campaña del PP canario

Candidatos que se tiran en parapente o se suben a caballitos de madera se alternan con vídeos propios del siglo pasado y, faltaría más, la estelar actuación musical de Luisi Castro

El vídeo de Alarcó con el caballito es de 2016, pero ha vuelto a ser noticia en toda España. DA
El vídeo de Alarcó con el caballito es de 2016, pero ha vuelto a ser noticia en toda España. DA

“Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti.” La cita de Oscar Wilde, que ayer recordaba El Confidente de DIARIO DE AVISOS, se ajusta a la perfección con el gran impacto mediático que está teniendo la campaña del Partido Popular (PP) en Canarias, cuyas extravagancias han logrado un tremendo eco, tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación generalistas, sean isleños o estatales. Desde candidatos que, como Manuel Domínguez, se lanzan en parapente para visualizar el drama de los atascos crónicos en las carreteras tinerfeñas hasta los que, como Antonio Alarcó, aparecen subidos a un caballito de madera para resaltar la importancia de la infancia, pasando por el vídeo casero del PP majorero, rodado con medios del siglo pasado, dado que con un teléfono móvil básico hubiera quedado mucho mejor. Por no hablar de Luisi Castro, la simpar alcaldesa de Güímar, que pretende convencer a sus vecinos para que la reelijan cantando y bailando éxitos de ABBA o Alaska y Dinarama.

Manuel Domínguez, en parapente para denunciar el drama de los atascos diarios en la TF-5. DA
Manuel Domínguez, en parapente para denunciar el drama de los atascos diarios en la TF-5. DA

Desde luego, algunas extravagancias aparentan ser un desastre, por mucho que alguna otra, como la de Domínguez, se antoje un acierto, pero la realidad es que, como decía Wilde, la campaña del Partido Popular en Canarias está, hoy en día, en boca de todos. Justo lo que quieren todos. ¿Importa, siquiera, que lo de Alarcó no sea ni actual?

Seguramente, el caso de Guillermo Díaz Guerra, candidato a la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife, sea el mejor para explicar este fenómeno. Recién salido de una operación quirúrgica, Díaz Guerra tuvo que ser hospitalizado la semana pasada por un contratiempo del que, felizmente, ya se encuentra recuperado. En el ínterin apareció en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje: “No pueden tener los mismos derechos un inmigrante o un grancanario que un chicharrero”. Tan lamentable tuit ha sido rechazado tanto por el PP como por el propio candidato, quien lo achacó a un error de la persona contratada para llevarle las redes sociales durante la campaña, pero semejante desatino ha devuelto a Díaz Guerra a la primera página de la actualidad, tan reñida como está a menos de dos semanas del superdomingo previsto para el próximo día 26. Además de ampliar el nivel de su conocimiento popular como candidato (recuerden, otra vez, a Wilde), Díaz Guerra ha logrado poner el foco en el debate buscado, que nos es otro sino resaltar que la capital tinerfeña es la única que tiene un albergue para las personas sin hogar en toda Canarias, con lo que ello supone en cuanto a la demanda del mismo por parte de residentes en el resto de Tenerife o en otras islas, saturando así tales dependencias.

En las antípodas, pero con similares resultados a Díaz Guerra, se encuentra Domínguez, candidato al Parlamento de Canarias por Tenerife y a ser reelegido como alcalde de Los Realejos, uno de los municipios norteños cuyos vecinos sufren, día sí y día también, el caos circulatorio en la TF-5, fruto de años de desidia de las autoridades insulares y regionales. Con su mensaje bien claro (“La solución a las colas no puede seguir en el aire”) junto a la imagen que acompaña a estas líneas, es obvio que el realejero se apunta un tanto, por extravagante que parezca el proceder, es innegable el acierto.

 

Luisi Castro, en el centro de la imagen interpretando un tema de Alaska. DA
Luisi Castro, en el centro de la imagen interpretando un tema de Alaska. DA

Pero si hablamos de extravagancia y el PP de Canarias, hay que detenerse en Luisi Castro, cuyo estilo, tan apartado de lo habitual, no es solo una actitud electoral, sino que se trata de su inconfundible sello personal. Castro ha sido capaz de presentar un proyecto que supuestamente suponía una inversión de 30 millones de euros para su municipio, Güímar, sin importarle que estuviera dibujado con un lápiz en plena revolución tecnológica, mientras que su presencia en programas de telebasura de gran seguimiento, como Sálvame y similares, ha sido una constante durante estos cuatro años. Para esta campaña, además de recorrer todo Güímar en una guagua muy similar a la clásica carroza carnavalera, Castro ha vuelto a llamar sobremanera la atención con un vídeo en el que baila canciones como Waterloo y Mamma mia!, ambas de ABBA. Incluso, llega a cantar el estribillo de ese himno reivindicativo del libre albedrío que es ¿A quién le importa?, incluido en el tercer disco de los míticos Alaska y Dinarama y, por supuesto, grabado para siempre en la memoria de varias generaciones de españoles. Gustará más o menos, pero el resultado, de nuevo, es que la popular Luisi ha vuelto a ser noticia en las principales televisiones y periódicos, tanto en Canarias como en toda España, para entusiástica alegría de sus numerosos seguidores. Dejamos para el final ese vídeo añejo del PP de Fuerteventura, donde una mujer acude una tienda y, aunque le ofrecen chaquetas de color naranja o verde, ella se queda con la azul que iba a buscar desde el inicio, cual metáfora de la fuga de votos desde el PP hacia Ciudadanos y Vox. Cuando se les hace ver lo horrible del vídeo, la respuesta no puede ser más sincera: “¡Buenos días! Efectivamente, suspenso en Audiovisuales, cutre nivel Dios pero…”. Pero ese vídeo lo ha visto toda España y, por supuesto, toda Fuerteventura.