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El final más triste para el jugador más alegre

La noticia del adiós de Nico Richotti cogió por sorpresa esta semana a los aficionados aurinegros que tenían al escolta argentino como gran referencia
Richotti, entrando a la cancha como jugador del Iberostar Tenerife, en un partido de este curso. / DA

Llegó como Nico, se va como Don Nicolás. Richotti será eterno para el CB Canarias que adornó su impopular decisión de prescindir de los servicios del leal capitán anunciando que su número, el 5, colgará siempre del techo del pabellón Santiago Martín sin que nadie más pueda lucirlo en el club lagunero.

Richotti se imaginó una vez defendiendo a Juan Carlos Navarro, a Sergio Rodríguez, a Lull… También soñó con defender los colores de su selección, la albiceleste, la absoluta. Y cuando alguien con el tesón del de Bahía Blanca se propone algo, lo acaba consiguiendo. En su caso, todo llegó siendo jugador del CB Canarias, el equipo al que llegó casi de rebote.

Y es que tras una primera experiencia europea en Italia, Richotti, el hijo de Marcelo, llegó a Tenerife para jugar en la Liga EBA con el San Isidro. Allí ya mostró su explosividad y la capacidad que tenía en sus piernas para anticiparse a cada acción defensiva y para ir hacia la canasta con potencia.

Richotti ejecuta el triple con el que el Iberostar Tenerife ganó en la pista del Breogán en la pasada campaña. / ACB Photo

El filial del Real Madrid fue su escala antes de regresar a la Isla. Lo hizo en un mano a mano con otro escolta de talento, el estadounidense Dave Fergerson, con el que compitió por ocupar una vacante en la plantilla del Canarias, entonces en LEB Oro, que dirigía Alejandro Martínez.

No hubo duda en el técnico tinerfeño. Se quedó con Nico. A partir de ahí el bahiense empieza a escribir su propia historia. Título de la Copa del Príncipe, título de campeón de la LEB Oro y ascenso en dos años.

Por fin iba a verse cara a cara con la Bomba y todos esos jugadores a los que antes estudiaba por la tele, entre ellos sus compatriotas, gente como el Chapu Nocioni, argentinos de calidad que eran legión en el baloncesto español.

Por ese entonces Richotti ya era el elegido. Favorito de los aficionados por su compromiso dentro de la pista y por su cercanía fuera de la misma, el argentino iba a conseguir pronto otro de sus sueños, jugar con Argentina. Mucho trabajo, muchas horas en la pista y en el gimnasio, mucho tiempo delante del dvd estudiando rivales y mucho descaro para convertirse en el jugador más espectacular de la Liga Endesa en 2014 cuando los aficionados laguneros ya llevaban su imagen tatuada en el corazón.

Dos lesiones graves, dos títulos históricos, la Basketball Champions League y la Copa Intercontinental, participaciones en la Copa del Rey y eliminatorias por el título y una cláusula, esa fatídica letra pequeña incluida en su contrato que permitía al club prescindir de sus servicios en el adiós más triste del jugador más alegre.

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