los realejos

Ultimátum del alcalde al Cabildo para que controle los rebaños de cabras

Domínguez asegura que no va a permitir que los propietarios de los animales provoquen destrozos en espacios públicos y privados y exige un control por parte de las administraciones competentes

“He intentado ir por las buenas y tengo la limitación competencial que tengo, pero hay determinadas cosas que no se pueden permitir, como lo ocurrido el jueves”. Así de contundente se muestra el alcalde de Los Realejos, Manuel Domínguez, cuando se refiere a la situación que provocaron algunos rebaños de cabras en el entorno de la Iglesia de Santiago Apóstol, donde destrozaron los jardines públicos y propiciaron un gran colapso en la circulación. Un hecho que obligó a levantar acta policial por deterioro de la propiedad y por un atentado al mobiliario.

El pastoreo incontrolado y el deambular de las cabras por el municipio, “sin ningún respeto por la propiedad privada ni por la vía pública” no es un problema nuevo, data desde hace varios años atrás. Según el mandatario, lo ha trasladado en varias oportunidades al Cabildo de Tenerife en aras de buscarle solución “pero sus responsables no han tomado cartas en el asunto”.

Eso ha conllevado muchas quejas por parte de los vecinos, porque le arañan los coches, y se meten en su salón o en su jardín para comerse las plantas y fincas completas, cuenta Domínguez.

“He intentado mediar con el Cabildo para que se consiga una ruta para el pastoreo y se ordene la situación, pero no se ha hecho nada después de cuatro años”, insiste. Por eso, confiesa que ya “está harto y ha decidido tomar medidas”. La primera será requerir una reunión en los próximos días con el área insular de Ganadería para darle un ultimátum y que busque una solución en el corto plazo.

En caso de no conseguirlo, no dudará en tomar medidas, como puede ser precintar algunas actividades ganaderas que se producen en el municipio en determinados sitios. Y lo mismo le exigirá a la Corporación insular que haga en los barrancos “porque aquí no hay control higiénico ni nada y no se puede seguir en esta línea hasta que tengamos que lamentar algo”, apunta.

Además, algunas instalaciones “no cumplen las medidas de distancia respecto a las viviendas, ni higiénicas y por lo tanto, en ese aspecto tendré que actuar”, recalca.

No obstante, aclara que muchos propietarios de ganado “no son del municipio e incluso me atrevería a decir que la mayoría, pero no sé si el Gobierno tiene controlado, por ejemplo, el número de cabezas y si esos animales están tabulados o no”.

Manuel Domínguez asegura que todas las semanas recibe a vecinos en su despacho que se quejan de que estos animales han rayado sus coches, o denuncian que en los altos de un nicho de un cementerio hay personas que les dan de beber utilizando el agua pública. “Son cosas que son demostrables, que están ahí y ya está bien, porque hemos llegado a un punto en el que no hay respeto ni civismo hacia los demás y como alcalde, me toca actuar”, insiste.

El regidor municipal precisa que las zonas más perjudicadas son la de Tigaiga, “donde la situación es sumamente grave”, y en La Romántica, en el Toscal Longuera, cuyos vecinos “están muy cabreados” y le exigen responsabilidades.

Pulgas en un colegio

También recuerda que en el año 2016 hubo un problema de pulgas que afectó al CEIP Agustín de Espinosa por un asentamiento ganadero que se encontraba en el barranco de Godínez y sobre el que hay un informe policial al respecto. Ese hecho generó una recogida de firmas por parte de la dirección y el AMPA del centro y obligó a tomar medidas de inmediato.

“Le daré una última oportunidad a quien tiene las competencias y en caso de que no hagan nada tendré que hacerlo yo”, reitera Domínguez.

Aún así, es consciente de que tomar cartas en el asunto “será complicado” por todo lo que este tipo de medidas después conllevan. “Van a aparecer los defensores de los animales, aunque estos últimos son los menos culpables, quienes tienen la responsabilidad son quienes se dedican al pastoreo”, sostiene.

Al respecto, indica que los cabreros en determinados momentos se van, se duermen, “y las cabras hacen lo que les da la gana. Hemos tenido que acudir más de una vez, porque estaban solas, perdidas y provocando perjuicios como los que ocurrieron en jueves en el entorno de la Iglesia de Santiago Apóstol”, puntualiza el regidor.

Reuniones con los ganaderos

Asimismo, dice que desde el grupo de gobierno se han hecho convocatorias y reuniones con los ganaderos para resolver este problema, “y no hay forma”. Aunque no puede certificarlo, “los vecinos me trasladan que las maneras de muchos propietarios de animales son muy agresivas y por eso también les da miedo contarlo”.

Al hablar del pastoreo caprino en los barrancos a nadie se le olvida lo ocurrido en el año 2012 con Toño, el cabrero del barranco de Tafuriaste, en La Orotava, quien, tal y como lo había advertido, se quitó la vida el día en que se cumplía el plazo dado por el Ayuntamiento para desalojar sus cabras del lugar tras las denuncias de los vecinos por un brote de fiebre Q.

Desde ese momento, el Cabildo de Tenerife prometió buscar alternativas a un problema de difícil solución como es elaboración del Mapa Caprino insular, una herramienta fundamental para regularizar el pastoreo y las rutas de los rebaños.

Dos ordenanzas mantienen una vigilancia especial en el pastoreo
La Ordenanza Municipal sobre Tenencia de Animales, así como la Reguladora de la Limpieza de Espacios Públicos y Gestión de Residuos Sólidos Urbanos y el bando municipal específico decretado por el alcalde, mantienen una vigilancia especial en el pastoreo con cabras en espacios públicos. Las sanciones por el incumplmiento de cualquiera de ellas van desde los 90 hasta los 200 euros. “Hasta el momento se ha ido aplicando la sanción de la vía pública por excrementos en la calle, aunque en los últimos tiempos ya no tiene efecto e incluso los problemas se han incrementado”, confirma Manuel Domínguez.

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