la orotava

Apoyo institucional unánime a la feria de artesanía de Pinolere

Un total de 200 artesanos participan en la 34 edición de la muestra dedicada a los cuchillos tradicionales canarios
Asociación Cultural Pinolere
Representantes de las diferentes administraciones y de la Asociación Cultural Pinolere junto a los galardonados con los Cho Feriantes de Honor de este año. Fran Pallero

El Ayuntamiento de La Orotava, el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias garantizaron ayer su apoyo a la Feria de Artesanía de Pinolere, que este año celebra su 34 edición, por la importancia que tiene para Canarias. Lo hicieron durante el acto de apertura de la muestra, en el recinto etnográfico del barrio orotavense, donde permanecerá abierta hasta el domingo por la noche con la participación de 200 artesanos.

El viceconsejero regional de Industria y Comercio, Justo Artiles, fue el primero en hacer público su compromiso que, prometió, “se verá reflejado en los próximos presupuestos” dado que la artesanía es un sector “estratégico” en las islas.

En la misma línea se pronunció el alcalde villero, Francisco Linares, quien felicitó a los hombres y mujeres que desde hace 35 años “trabajan por todo y a cambio de nada” para que la feria sea una realidad.

También recordó que hace tres décadas atrás, Pinolere no estaba ni siquiera situada en el mapa y fueron las distintas corporaciones quienes le dieron un impulso y la colocaron en el “mapa mundial” de la cultura, la artesanía y el arte.

“Por eso es fundamental el apoyo institucional de las tres administraciones, porque no hacerlo sería una temeridad”, sostuvo el mandatario.

Por último, el presidente insular, Pedro Martín, subrayó que la muestra ha conseguido “mucho más que convertirse en la capital de la artesanía de Canarias” y por eso el Cabildo seguirá respaldando el trabajo que hace la Asociación Cultural que lleva su nombre. “Pinolere tiene futuro y ahí van a encontrar al Cabildo”, enfatizó, antes de inaugurar de manera oficial el evento, dedicado a los cuchillos tradicionales canarios.

Durante el transcurso del acto se entregaron los Cho Feriantes de Honor, una distinción que la asociación otorga a instituciones, empresas o personas en reconocimiento al trabajo y la labor que realizan en pro de dignificar, divulgar y apoyar la cultura popular canaria.

Este año recayeron en la modalidad empresarial en 7 Islas, 7 Quesos, de la joven empresaria Edelmira Alonso Padrón, mientras que la institucional fue para la Asociación Cultural Raíz del Pueblo de La Oliva, Fuerteventura, que se fundó en 1967, y desde entonces dinamiza social y culturalmente este municipio de forma ininterrumpida.

Conviene recordar que La Oliva también será hoy protagonista en el acto homenaje a las mujeres caladoras por conservar las tradiciones.

En el apartado individual el galardón recayó en el exdirector de Patrimonio del Gobierno de Canarias Miguel Ángel Clavijo por su compromiso personal y profesional con la Asociación Cultural Pinolere y la cultura canaria.

Este último dejó claro que “el patrimonio cultural debe estar por encima de los intereses partidistas” y puso como ejemplo lo conseguido con la declaración de Risco Caído como Patrimonio de la Humanidad.

Por último, el Premio de Artesanía y Patrimonio de La Orotava fue para el arquitecto y pintor egipcio Mohamed Osman “por la defensa, a través de su pintura, de las tradiciones y arquitectura de Canarias y, en particular, de la Villa”. La propuesta de la asociación cultural fue ratificada por unanimidad del Pleno de la Corporación.

LOS OSCAR DEL PATRIMONIO CULTURAL

Estos reconocimientos, que se han convertido en una especie de “los Oscar del patrimonio cultural”, como los definió ayer Miguel Ángel Clavijo, reunieron a concejales, consejeros, y alcaldes de otros municipios del Norte de la Isla, como fue el caso de la mandataria de Los Silos, Macarena Fuentes y El Sauzal, Mariano Pérez. Otro infaltable fue el exsenador y eurodiputado Isidoro Sánchez, y también se presentó el expresidente insular Carlos Alonso.

A diferencia de otros años, hubo menos formalidad y el tiempo acompañó en todo momento. El sol y el calor no fueron un impedimento a la hora de recorrer el recinto, visitar tranquila y pausadamente cada uno de los puestos, y disfrutar del trabajo de los artesanos y artesanas del Archipiélago que, como dijo uno de los presentes, “nunca dejan de sorprendernos”.

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