Santa Cruz

José Sabaté: “No conviene bajar impuestos si eso merma la prestación de servicios o hacer inversiones”

El concejal de Hacienda de Santa Cruz ya trabaja en cuáles serán las líneas del Presupuesto para el próximo año

José Sabaté (PSOE) , concejal de Hacienda de Santa Cruz. Fran Pallero
José Sabaté (PSOE) , concejal de Hacienda de Santa Cruz. Fran Pallero

Llega desde la empresa privada y lo hace con la prudencia propia de quien entra por primera vez a gestionar los dineros públicos, una prudencia que, por otra parte, es deseable que siempre vaya de la mano de un político. José Sabaté (PSOE) es el concejal de Hacienda de Santa Cruz, y como tal ya trabaja en cuáles serán las líneas del Presupuesto para el próximo año. Aunque aún es pronto para señalar prioridades, señala que “los compromisos adquiridos en campaña serán una de ellas”. Entre estos, la vivienda social o la rehabilitación de edificios singulares, como el de Ireneo González o el Templo Masónico. En cuanto a los impuestos, “no hay margen para bajarlos”, admite, para aclarar que “tampoco conviene plantearnos bajar impuestos si eso nos merma la posibilidad de prestar servicios o realizar las inversiones que al final la ciudadanía de Santa Cruz demanda”.

-¿Cómo se encontró el Ayuntamiento, financieramente hablando?
“La verdad es que está saneado. Además, hay un gran equipo en el área de Hacienda, y en todas las que me competen. Debo decir que los concejales que me precedieron hicieron una buena labor, sobre todo Alberto Bernabé, que fue el que tuvo que afrontar una serie de cambios importantes”.

-Se encontraron ustedes con más de 3.000 facturas impagadas. ¿En qué punto está ese tema?
“El pago de facturas no es un problema de tesorería, sino de Intervención. El año pasado hubo una modificación en la ley con la introducción de unas normas que hacen más laborioso el trabajo de la Intervención, lo que ha provocado una acumulación del trabajo. Además, esto se ha visto agravado por el hecho de que la persona en funciones de interventor y que tenía su plaza en otro ayuntamiento se marchó a ese otro consistorio coincidiendo con nuestra llegada, y hasta que no cubramos de nuevo el puesto de interventor general estamos con menos efectivos. En cualquier caso, se le está buscando solución y se reducirán los plazos en breve”.

-¿Tienen ustedes un importe aproximado de esas facturas?
“Varía mucho. Si tenemos facturas pendientes de electricidad que son importantes, en cuánto se las fiscaliza, lógicamente, se reduce mucho el importe, porque se paga de inmediato, con lo cual ahora mismo no se cuál puede haber, porque todos los días entran y salen facturas”.

-¿Ya prepara usted el Presupuesto del próximo año?
“Lo que hemos iniciado es el procedimiento dando una serie de instrucciones a todos los servicios de gasto. En cuanto al cálculo de los ingresos, normalmente, la mayor parte entran en Hacienda, por lo que tenemos un previsión de cuantía y plazos. El resto de áreas deben enviar sus previsiones, justificadas, y este año además se ha incluido una planilla para que reflejen los gastos de inversión. Cuando se remitan a Hacienda haremos una puesta en común y veremos cómo casar ingresos y gastos. Lo normal es que intentemos satisfacer los deseos de gasto de cada área, pero siempre con un presupuesto equilibrado. Una vez que comprobamos que la planificación es correcta, es decir, que lo que incluyen se puede ejecutar, pasaremos a la elaboración del Presupuesto”.

-Habla usted de comprobar que se puede ejecutar…
“Me refiero a que, cuando se inicia un proceso, de una obra, por ejemplo, hay que cuantificar en el tiempo su ejecución. Lo primero es tener el proyecto, luego licitar, adjudicar y un plazo para ejecutarlo. Al final, si pretendes hacer la obra en un año, el inicio de obra difícilmente se va a producir dentro del año, con lo cual incluir todo lo que no se pueda hacer dentro de ese año no parece lógico”.

-Precisamente, una de las críticas del mandato pasado era el escaso porcentaje de ejecución de las inversiones…
“Hay veces que se es demasiado optimista y se quiere meter todo, cuando lo que hay que meter es lo que realmente vas a gastar. Si haces la planificación temporal del proyecto, lo que se adquiere es el compromiso de dotarlo de recursos en los siguientes ejercicios”.

-El equipo de gobierno anterior presentó el Presupuesto en vigor como el más expansivo de la historia del Ayuntamiento y lo cifró en 270 millones. ¿Se van a manejar ustedes en esas cifras?
“Lo que aumente o no un presupuesto de un año a otro depende de la regla de gasto que se impuso en 2012. Según el criterio que marca esta regla, que podemos calificar como raro, ese crecimiento se dirime en base al crecimiento medio de la economía, que se establece como incremento máximo, y además se ha de hacer partiendo de la ejecución presupuestaria del año anterior. Esto último es un disparate. De hecho, ahora mismo, hay negociaciones entre la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el Estado para que se mida sobre el presupuesto inicial, porque si se han hecho mal las previsiones, y no se pueden cumplir, se partiría de una cifra más baja que si se usara la del presupuesto inicial. Todo esto nos obliga a ser muy cautos y meter dentro de presupuesto todos los gastos. Si a esto sumamos que el endeudamiento se ha reducido mucho, quedan 25 millones, que cancelaremos antes probablemente, tenemos las líneas entre las que manejarnos para elaborar el Presupuesto”.

-¿Aún queda deuda?
“Son 25 millones, que comparado con lo que había es prácticamente nada. Básicamente, hay un préstamo que vence en 2020, y otros tres que vencen en 2025 y 2027, y el importe total se aproxima a 25 millones”.

-Entonces, ¿el Presupuesto de 2020 será igual de expansivo que el actual?
“Insisto en que hay que ser riguroso y haber aprobado un presupuesto expansivo está muy bien, siempre y cuando se apoye en ingresos suficientes. De lo que se trata es de ser rigurosos y meter lo que realmente vas a hacer para así dar la oportunidad a otras áreas de realizar sus proyectos”.

-¿Cuáles serán las prioridades para el próximo año?
“Se verán cuando tengamos todos los datos. Evidentemente, no habrá dinero para todo lo que queramos hacer, habrá prioridades en inversión y otras, como los compromisos que se adquirieron con los barrios en campaña, que son proyectos que desarrollaremos. Por ejemplo, uno de los que ya estamos iniciando es el tema de las viviendas sociales, que por cuestiones de crisis o por los motivos que fueran no tuvieron actividad en los mandatos pasados. También es cierto que con el marco de la ley de gasto era difícil afrontarlo, la cosa ha ido mejorando, pero va siendo hora de que nos pongamos al día, porque ha habido, digamos, baja actividad en los últimos dos, tres mandatos”.

-Además de la vivienda social, ¿hay alguna otra prioridad que tenga en mente?
“También hay otras como, por ejemplo, los tres edificios emblemáticos en la ciudad, que son una prioridad, y me refiero al de Ireneo González, el Palacio de Carta y el Templo Masónico. El más avanzado es el de la Casa de Carta, que incluso se paró un par de días porque se encontró un aljibe y se tuvo que pedir directrices al Cabildo, que hay que decir que respondió con celeridad y se pudo seguir. En el caso de Ireneo, se hizo ya la adjudicación del proyecto y está en fase de redacción, y el Templo Masónico está en fase de adjudicación de los dos proyectos. Hay más edificios emblemáticos que tenemos que ir afrontando”.

-En cuanto a la política fiscal, ¿hay margen para bajar impuestos?
“Hay muy poco margen para bajar y creo que tampoco conviene plantearnos bajar impuestos si eso nos merma la posibilidad de prestar servicios o realizar las inversiones que al final la ciudadanía de Santa Cruz demanda. Cuando visitas los barrios y ves determinadas carencias y aceras que son impracticables, problemas de movilidad, lo que te planteas no es bajar impuestos. El planteamiento debe ser el de incrementar los ingresos, algo que no tiene por qué hacerse vía impuestos, sino con otras figuras, como, por ejemplo, mediante la firma de convenios. En cualquier caso, no hay margen para bajarlos”.