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El agua regenerada, una alternativa a más de 6 años de sequía en Tenerife

El Cabildo desbloquea 170 millones de euros estatales para infraestructuras de saneamiento y depuración, aunque harán falta más acciones para garantizar el suministro en las medianías
Cultivo. DA
Javier Parrilla, consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca, asegura que centrará sus esfuerzos en hacer llegar el agua a las medianías. SERGIO MÉNDEZ
Javier Parrilla, consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca, asegura que centrará sus esfuerzos en hacer llegar el agua a las medianías. Sergio Méndez

La isla de Tenerife arrastra una sequía que se ha venido prolongando durante más de seis años y que ha tenido sus peores consecuencias en los cultivos de papas, viñas y cereales. Las previsiones científicas señalan que cada vez lloverá menos, un descenso del 16% hasta final del siglo, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Esta situación, consecuencia de veranos más largos y calurosos en las Islas, “preocupa” y “mucho” al consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo de Tenerife, Javier Parrilla. La alternativa a la escasez de lluvia pasa, según el consejero, por conseguir que a corto y medio plazo, el agua de regadío de la Isla sea mayoritariamente regenerada.

Si bien a principios de esta semana se aprobó la inversión estatal de 170 millones para obras de saneamiento y depuración en la Isla, algo que según Parrilla será una “garantía” para restituir el agua del territorio, conseguir otras infraestructuras necesarias no será algo “automático”, advierte el consejero.

El principal reto en Tenerife en este sentido es llevar el agua de riego a las medianías. En esta línea, desde el área de Agricultura, Ganadería y Pesca centrarán sus esfuerzos en el presupuesto de 2020 en el ramal izquierdo de la EDAR nordeste, la que lleva el agua hasta Valle de Guerra, y que supondrá una inversión de 50.000 euros.

Otras acciones indispensables son, según el consejero, el depósito regulador entre el límite de La Laguna y Tacoronte y un proyecto de canalización que “eleve aguas y las lance” desde el Valle de La Orotava hasta la Isla Baja. De los 6 millones de inversión que el consejero dispondrá, asegura que 5 millones se irán para caminos y estructuras hidráulicas.

Para conseguir que el agua regenerada cobre importancia en su uso agrícola, además de invertir en infraestructuras, Parrilla adelanta que habrá que hacerse una labor de concienciación respecto a los productores, indicándoles que esta agua es “de altísima calidad, muchísima mayor que la que pueda tener cualquier balsa en estos momentos”.

En Balsas de Tenerife (Balten), Parrilla señala que el litro de agua regenerada se vende a 45 céntimos, mientras que la de galería lo hace a 61 céntimos. “En economía de escala, esto supone un gran ahorro para el productor”, señala.

Las multas millonarias que ha tenido que pagar el Cabildo Insular por los vertidos de aguas negras en Tenerife, responden, según Parrilla, a una gestión “deficiente” que se basaba en sacar aguas de galerías de los pozos, usarlas y devolverlas al mar “en muy mal estado”, durante años.

Ahora, Parrilla apunta que todas estas aguas “habrá que regenerarlas y volver a usarlas”. Asimismo, asegura que “habrá elementos de producción de agua regenerada en Fonsalía”, y que “en ningún caso, esas aguas se deberán tirar al mar en el futuro”.

No obstante, el consejero insular señala que no se llegará al uso del 100% de agua regenerada para los cultivos, “también se necesitará el agua blanca y el de mar”. El consejero admite que el agua de mar desalinizada tiene sus inconvenientes, como la generación de salmuera, y señaló que deberá optimizarse la generación de energía eléctrica, algo que confía que “pronto se logrará”.

“VAMOS A BUSCAR TERRENOS PARA TRABAJAR LA SEMILLA DE LA PAPA BLANCA”

La papa blanca que se usa habitualmente para freír puede producirse en Tenerife, pero no su semilla. Aún no se han encontrado en la Isla terrenos donde se den las condiciones exigidas por la Unión Europea para producir la semilla. Esto obliga a los productores locales a comprar en países como Inglaterra o Dinamarca semillas de “tercera” o “cuarta” generación.

Javier Parrilla adelanta que desde su área “buscarán los terrenos que cumplan con los requisitos para trabajar la semilla”, y confía en que se consiga. “No tener una semilla de primera generación implica que, con el tiempo, la producción comience a caer y caer, independientemente del coste que ya supone importarla”.

A nivel de comercialización, asegura que se está haciendo “un gran trabajo” con el producto que se cultiva en la Isla. Aunque el problema, señala, es que en el mercado estas se señalizan como “originarias de Inglaterra”, porque la semilla no es canaria.

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