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La depresión, la epidemia del siglo, afecta a 2,4 millones de españoles

Si no se recibe el tratamiento profesional adecuado, este problema, que afecta al plano emocional, familiar, laboral, los estudios o las relaciones sociales, puede derivar en el suicidio

Mañana se celebra el Día Mundial de la lucha contra la Depresión para concienciar a la población sobre esta enfermedad.. DA

La depresión es una de las epidemias del siglo XXI. Mañana se celebra el Día Mundial de la lucha contra la Depresión para concienciar a la población y la sociedad sobre esta enfermedad. Según la OMS, más de 350 millones de personas en todo el mundo sufren depresión, un problema que afecta no solo en el plano emocional, también en otras áreas importantes como la familiar, la laboral, los estudios o las relaciones sociales. En muchas ocasiones, cuando es grave y la persona no recibe el tratamiento adecuado, puede derivar en suicidio. En España la sufren 2,4 millones y cada día se suicidan 10 personas en nuestro país, lo que lleva a más de 3.500 españoles fallecidos cada año.

La depresión es un desajuste que hace que la persona que la sufre se sienta mal durante la mayor parte del tiempo, sin ningún motivo aparente. Existen diferentes tipos, pero la característica común a todas ellas es la presencia de un estado de ánimo basado en la tristeza persistente, vacío o irritabilidad, seguido de ansiedad, trastornos del sueño, falta de apetito, temor, falta de energía, disminución de la autoestima, sentimiento de culpabilidad y, en la mayoría de los casos, pensamiento de suicidio o muerte. Todos estos síntomas, cuando se dan en conjunto, afectan de manera considerable a la persona. La depresión requiere de tratamiento profesional lo antes posible, para evitar que se cronifique y comience a perjudicar gravemente otras esferas de la vida y genere consecuencias irremediables.

Origen y receta

Su origen puede ser por factores endógenos (genéticos o fisiológicos) o exógenos (factores ambientales como el estrés laboral, embarazo, conflictos familiares, etc.). Incluso determinados fármacos precipitan la depresión como, por ejemplo, los tranquilizantes hipotensores, desbloqueantes y procainamida. En personas hospitalizadas, el aislamiento y la inmovilización pueden desencadenar una crisis. Cada persona es un mundo y la mente humana es un universo por descubrir, pero vivimos en una sociedad cada día más individualista y deshumanizada, y la mayoría de los casos de depresión son de origen afectivo. Para atender a una persona con depresión, hay una receta con tres ingredientes: comprensión, empatía y atención.

El coordinador nacional de la Fundación de Ayuda para la Depresión (Anaed), José Ramón Pagés, afirmó que “hace unos años, estábamos solos en la lucha contra la depresión, pero también en una lucha solitaria para que el resto de la sociedad le diera visibilidad a una enfermedad que se va a convertir en la primera causa de discapacidad en el mundo en el 2030 y que ya es la primera causa de discapacidad entre las mujeres”.
En España, 2,4 millones de personas sufren depresión y el coste personal, familiar, profesional y económico alcanza proporciones insostenibles. Además, es la primera causa de muerte no natural en jóvenes después de los accidentes. Según el INE, el número de muertos por autolisis bajó entre 2017 y 2018 (de 3.679 en 2017 a 3.539 en 2018).

Enfrentar la situación

Pagés lamentó que no haya “verdaderos planes en las administraciones, es decir, una hoja de ruta y un presupuesto asignado para hacer frente a esta situación”. Cada vez son más “las personas que entienden que la depresión es una enfermedad, no un estado de ánimo”, y que hay que tratarla como tal. “En el Ministerio de Sanidad cuentan con datos como para saber cómo actuar, y ya reconocen que hay un problema que solucionar”. La Unión Europea “recomienda que los planes estratégicos deben incluir la salud mental y ejecutar, con especial mención a las catastróficas consecuencias de la depresión no tratada”.

“Hace falta hablar con libertad de la depresión para que sea reconocida por la sociedad. En muchos medios de comunicación todavía se piensa en el efecto Werther, una teoría de 1774 que dice que los suicidios se contagian si se cuentan, cuando hace ya muchos años que la OMS recomienda hablar de ellos de manera responsable”.

Por tanto, para Pagés, “los Ministerios de Sanidad, Bienestar Social y Educación, junto a las Consejerías de las Comunidades Autónomas y con el apoyo de los medios de comunicación deben ejecutar acciones transversales para que la depresión sea reconocida”. El INE ha mejorado la publicación de datos, adelantando dos meses la difusión sobre los suicidios, aunque “lo ideal es que fueran tan inmediatos como los de accidentes de tráfico o las víctimas de violencia de género, además de la creación de un número nacional de prevención del suicidio”, finalizó.

Desde Anaed aconsejan a los afectados y a sus familiares acudir al médico de cabecera que lo derivará a un especialista psiquiatra y/o psicólogo; comer bien, ya que el estómago es el segundo cerebro, y la actividad y su estado de salud afecta directamente al cerebro y al estado de ánimo; y realizar ejercicio físico, de moderado a intenso, que nos ayudará a mover el cuerpo, quemar sustancias tóxicas y generar hormonas beneficiosas.