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Las 30 plazas para personas sin hogar del Paco Álvarez ya están ocupadas

Un enfermero atiende a los ‘sintecho’ allí acogidos para comprobarles la temperatura y cualquier síntoma relacionado con el coronavirus, mientras que desde Atención Social, en caso de que se necesite ampliar nuevamente el cupo, ya preparan un nuevo recurso para aumentarlo

Las personas sin hogar son uno de los colectivos más vulnerables en el actual estado de alarma decretado por la pandemia del coronavirus. El Ayuntamiento de Santa Cruz, consciente de ello, ha puesto desde el minuto uno de estas crisis todos los medios necesarios para su atención y también protección frente a la epidemia. Prueba de que las medidas están dando resultado es el hecho de que el pabellón municipal Paco Álvarez, habilitado como recurso de urgencia para acoger a personas sin hogar, ha visto como las 25 plazas iniciales, y la ampliación de cinco más que se realizó ayer mismo, ya están ocupadas.
Esta alta ocupación ha llevado al área que dirige Marta Arocha, al estudio de nuevos espacios susceptibles de operar como recursos de acogida de estas personas que actualmente viven en las calles de Santa Cruz. “En caso de que sea necesario, habilitaremos nuevos espacios”, detalló ayer a DIARIO DE AVISOS. En el caso del pabellón Paco Álvarez, las personas acogidas reciben a su llegada una muda de ropa, un kit de aseo y también cuentan con una zona de duchas. Además, un enfermero se encarga de controlarles la temperatura y estar pendiente de cualquier síntoma relacionado con el Covid-19.
En el caso del Centro Municipal de Acogida (CMA), explica la concejala que desde que se decretó el estado de alarma se trabaja con puertas cerradas para evitar cualquier tipo de contagio. Esto supone que no se admiten nuevos usuarios, sino los 100 que de forma habitual usan este recurso municipal. “También se ha habilitado una zona por si se detectara algún síntoma de la enfermedad”, añadió Arocha.
En cuanto al comedor, también se decidió que se entregaría la comida en picnic a cada usuario para evitar contagios. De esta forma, el albergue también se encuentra sometido a estrictos controles para evitar cualquier tipo de contaminación, dado que sigue siendo el único punto de la capital donde se da una aglomeración de gente.
Según los últimos datos aportados por el Instituto Municipal de Atención Social, en el mes de febrero pernoctaron en el Centro Municipal de Acogida y en el Centro de Mínima Exigencia de Santa Cruz 240 personas. A este número habría que sumar las 171 (102 en situación de calle y 69 en asentamientos) que no utilizaron los servicios del albergue municipal. Esto supone que durante el pasado mes el número de personas sin hogar en Santa Cruz alcanzó las 311. Desde el IMAS se hace un seguimiento mensual al número de personas que de una forma u otra pernoctan en las calles la capital.
Así, el número de sintecho oscila entre las 300 y 400 personas, dependiendo de la época del año. Gracias al seguimiento que se realiza desde la Unidad Móvil de Atención (UMA), en estos momentos se tienen localizadas a estas personas y permite su traslado si fuera necesario a los nuevos recursos que se habiliten.

Agradecimiento

La labor que está realizando el Ayuntamiento con las personas sin hogar en estos días tan duros para toda la población ha hecho que algunas de ellas hayan querido mostrar su agradecimiento por la atención que están recibiendo. En una carta manuscrita entregada a la directora del Centro Municipal de Acogida, uno de los usuarios que ya se encuentra en alojado en uno de los recursos del Consistorio mostró su gratitud con todo el personal.
En la misiva puede leerse como alaba la profesionalidad de todo el personal del albergue, desde las chicas de la limpieza, pasando por la UMA, la cocina, administración o seguridad, y destaca que “deberían sentirse orgullosos todos los canarios de que no solo exista el albergue, sino de que exista una clase profesional que cuide sin pensar en ellos y sus familiares de personas desamparadas”. Y, concluye, “su labor social y humanitaria en esta situación de epidemia como la que vivimos nos hace pensar a las personas que estamos aquí albergados que esto sí es profesionalidad y que estamos en buenas manos”.

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