los realejos

Testigo de la ‘otra’ Semana Santa

El fotógrafo Isidro Felipe Acosta retrata los pasos procesionales, liturgias ancestrales y costumbres de pequeños pueblos de España
Isidro Felipe Acosta ha plasmado más de 50.000 imágenes de la ‘otra’ Semana Santa de España, un proyecto que comenzó hace siete años y que le llevó a visitar 32 ciudades y pueblos. DA
Isidro Felipe Acosta ha plasmado más de 50.000 imágenes de la ‘otra’ Semana Santa de España, un proyecto que comenzó hace siete años y que le llevó a visitar 32 ciudades y pueblos. DA
Isidro Felipe Acosta ha plasmado más de 50.000 imágenes de la ‘otra’ Semana Santa de España, un proyecto que comenzó hace siete años y que le llevó a visitar 32 ciudades y pueblos. DA

A Isidro Felipe Acosta siempre le gustó la fotografía de naturaleza. Hace un año y medio dio el salto a las Fiestas tradicionales en el Norte de Tenerife, un total de 264 imágenes que plasmó en un libro editado por la Asociación Cultural Pinolere. Y pese a que confiesa ser ateo, se ha atrevido con la ‘otra’ Semana Santa, un ambicioso proyecto que comenzó hace siete años, que todavía no ha finalizado, y gran parte del cual mañana publicará DIARIO DE AVISOS-EL ESPAÑOL en un suplemento especial de 24 páginas.

La idea original de este fotógrafo realejero era hacer un libro de “la otra” Semana Santa, es decir, de aquellas ciudades y pueblos más pequeños, con liturgias más recogidas y ancestrales, “que dejan un material espectacular para un fotógrafo”.

Es el caso de Bercianos de Aliste, el pueblo de Zamora en el que comenzó su aventura. Apenas llega a los 300 habitantes, pero el Viernes Santo se congregan hasta 10.000 personas para ver la procesión del Santo Entierro, en la que los cofrades visten las mortajas con las que después son enterrados. “Es una de las Semana Santa más intrigantes de España”, opina.

Lo mismo sucede en Medina del Campo, una ciudad de Valladolid en la que ese mismo día sale a la calle la mayor colección renacentista de cristos, todos de los siglos XV y XVI, o la fiesta de los Judíos Coliblancos y Colinegros -llamados así llamados así por el color de las colas que cuelgan de sus cascos- de Baena, Córdoba, declarada el año pasado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Sus protagonistas están vestidos con pantalón negro y chaqueta roja bordada artesanalmente, gafas de sol y enormes colas, un atuendo que rememora a la guardia real de la reina Isabel II y van tocando el tambor. “El efecto visual es tremendo. Es llegar a la ciudad, y casi la mitad de la población va tocando el tambor”, cuenta.

También en la provincia de Córdoba, pero en este caso en Puente Genil, salen en procesión más de 400 figuras bíblicas, que visten ropas de la época, llevan una careta de la imagen del personaje que representan, y portan en sus manos atributos o martirios en relación a su persona.

Las figuras son del Viejo y Nuevo Testamento pero también hay otras alegóricas, como la vida, la muerte o el demonio, u otras relacionadas con la religión, como pueden ser el Imperio Romano, el Judío Errante o los Dones del Espíritu Santo.

En esta ciudad hay incluso una Semana Santa específicamente para los niños, que tienen sus propias procesiones y pasos.

Se desarrolla entre la última semana de abril y la primera de mayo y tiene su punto álgido el día 3 de mayo, Día de la Cruz, equivalente en su versión infantil al Viernes Santo, considerado Fiesta Local.

Otra de las celebraciones que le llamó especialmente la atención es la representación de la Pasión Viviente de Jesús en Hiendelaencina, Guadalajara, un pueblo de 115 habitantes “donde parecía que estabas en una superproducción cinematográfica, porque el entorno en el que se desarrolla, de total recogimiento, es impresionante”.

Medina de Rioseco en Valladolid fue otro de los puntos marcados en el mapa, “una población de 5.000 habitantes en la que casi 4.000 son cofrades”.

“El punto común de todas ellas es la implicación de la sociedad y sobre todo, la cantidad de gente joven que participa, incluso como costaleros, todos tatuados, que ni siquiera salen en las fotos. Es un fenómeno bastante extraño”, recalca el fotógrafo realejero.

Una celebración rica

Isidro Felipe Acosta sostiene que la Semana Santa de España es muy rica, no solo por la orfebrería y los pasos procesionales, la mayoría de los siglos XV y XVI, sino también por las diferentes celebraciones que se hacen en esta conmemoración cristiana.

Aunque las cofradías y hermandades son colectivos a los que no resulta fácil acceder, como fotógrafo freelance no ha tenido problema hasta ahora. Eso sí, debe organizar todo perfectamente antes de acudir a cada acto, porque son procesiones en las que participan miles de personas, con un importante número de público y requiere una preparación previa.

Con meses de antelación envía a la Junta de Cofradías la solicitud del permiso para poder entrar en los espacios concretos, ya que es imposible hacerlo si no se está acreditado.

“En España hay dos tipos de Semana Santa, las que se celebran en las ciudades Patrimonio de la Humanidad y que procesionan por los cascos históricos en su mayor parte, las de las ciudades grandes y la de pueblos pequeños, con liturgias más recogidas y ancestrales, en las que parece que no ha pasado el tiempo. Son estas últimas las que me llamaron la atención”, indica por último Isidro Felipe Acosta.

Siete años, 32 ciudades y tirar de mapas para que los viajes cundan

Isidro Felipe Acosta comenzó a fotografiar ‘la otra’ Semana Santa hace siete años, cuando decidió irse fuera de la Isla en esas fechas. Desde entonces, ya visitó 32 pueblos y ciudades y todavía no ha acabado. “Quedan regiones de la zona Norte de España pero ya son puntos más concretos”, afirma. Además de documentarse sobre cada sitio en concreto, “tiró de mapas” para que los días cundieran al máximo ya que las distancias son importantes, y suele llegar varias horas antes para poder organizarse. Solo el primer año en Zamora hizo 13.000 fotografías y calcula que ya superó las 50.000

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