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Lourdes Soriano y Benítez de Lugo: “El callejón de las monjas’ reúne amores prohibidos, platónicos y eternos”

En 2014 fue galardonada con el Premio a la Mejor Labor de Promoción de la Gastronomía dentro de los XXIX Premios de Gastronomía DIARIO DE AVISOS.
La escritora Lourdes Soriano y Benítez de Lugo. Fran Pallero
La escritora Lourdes Soriano y Benítez de Lugo. Fran Pallero
La escritora Lourdes Soriano y Benítez de Lugo. Fran Pallero

Lourdes Soriano y Benítez de Lugo (San Cristóbal de La Laguna, 1948) ha escrito seis libros relacionados con el mundo gastronómico, y con los que ha obtenido diferentes reconocimientos nacionales e internacionales. Además, en 2014 fue galardonada con el Premio a la Mejor Labor de Promoción de la Gastronomía dentro de los XXIX Premios de Gastronomía DIARIO DE AVISOS. Licenciada en Filología Románica, se dedicó a la enseñanza desde 1973 hasta que se jubiló en el año 2006. Su primer libro lo escribió en 2002, Aprenda con la cocina, literatura, ortografía, vocabulario gastronómico, con el que recibió el Gourmand World Cookbook Awards al libro de cocina más innovador del mundo 2002. A partir de ahí, escribió cinco libros más dentro del mundo de la gastronomía: Fábulas culinarias con moralejas en su jugo (2004), Todas las recetas con gofio (2006), Cocina las letras con el principito (2013), Do, re… ¡Mi comida! Cocina con ritmo (2015) y Serendipias en la cocina (2016). Fue después de este último cuando se animó a escribir su primera novela: El callejón de las monjas, a partir de una historia que le había contado hace años un hermano suyo sobre el amor entre una monja de clausura y un noble, y que había tenido lugar en La Laguna en el siglo XVII. Un libro con el que Lourdes Soriano estuvo diez años documentándose y trabajando y que publicó a finales de 2019, alcanzado el pasado enero su segunda edición. La escritora no descarta volver a ambientarse en esta ciudad su próxima historia. “La Laguna da para mucho, es una ciudad preciosa, Patrimonio de la Humanidad y con muchas historias”, destaca.

-¿Cómo resumiría la trama de ‘El callejón de las monjas’?
“Es una historia de amor de tres parejas ligadas a través del tiempo, tres amores totalmente distintos: el primero, el prohibido, castigado con la pena de muerte, como así sucedió. Luego, el segundo, el amor platónico. Y el tercero es el amor perfecto y eterno. Y es una novela histórica, está todo documentado, aunque al ser novela, me he permitido algunas licencias, pero estuve más de diez años documentándome e informándome para hacer este libro. Arranca con esa historia de la monja encerrada pidiéndole a Dios que le perdone y está segura de que algún día se reencontrará con su amado cuando hayan redimido el pecado. Es la historia de amor de una monja con un noble que vivía en el Palacio de Nava, frente al convento, y al que la Inquisición ajustició, a él lo decapitaron en la plaza del Adelantado, y a ella la obligaron a ver cómo le cortaban la cabeza desde el convento y ella fue emparedada de por vida. Luego, viene el amor platónico, el de la Siervita con Amaro Pargo. La vida de ella fue de sacrificio y yo digo que nació como predestinada a redimir los pecados, y que el amor de Amaro Pargo fue platónico y solo eso, porque ha habido muchas novelas que dicen que tuvieron amores y me propuse hacer valer a la Siervita y darle su lugar. Y luego es el amor perfecto, cuando nace una niña que ya ha sido redimida, y es una parte muy bonita, natural y fluida. Y acaba con toda la historia que empezó del amor entre la monja y el noble, y cuenta como lo conoció y su amor prohibido. El libro habla de la redención”.

-¿De dónde le surgió la idea para escribir este argumento?
“La idea venía desde 2004. Un jueves santo, en la plaza del Adelantado, mi hermano Alfonso acababa de escribir la historia de las casas de La Laguna y nos contó a mi marido y a mí la historia de sor Úrsula y de Jerónimo Grimón, y entonces mi marido, que andaba detrás mía para que escribiera una novela, me miró y me dijo: Lourdes, esta es tu novela. Y entonces empecé a buscar información, pero me resultaba muy difícil y era un tema muy descarnado. Después se quedó embarazada mi hija, y como me veía incapaz de escribir la novela, escribí un libro de cocina para mi primer nieto, que fue el libro Cocina las letras con el principito. Y luego nació mi segundo nieto y le escribí otro. Después mi marido enfermó de cáncer y estuve dedicada totalmente a él, y cuando él falleció en 2014 empecé a escribir un libro a mi tercera nieta, que se lo había prometido a mi marido, el de Serendipias en la cocina. Y cuando terminé con él, pues me puse con la novela. Y una noche, no me preguntes si fue despierta o soñando, me vino a la mente la estructura del libro, y ya empecé a escribir la novela, dedicada a mi marido”.

-Publicó el libro en noviembre de 2019 y el pasado enero alcanzó ya la segunda edición, ¿contenta con el resultado?
“Estoy contentísima, una librería de La Laguna me dijo que fue el boom de las Navidades. Ahora, con todo esto, está parado, pero lo quiero subir a Amazon, estoy trabajando en ello para convertirlo en ‘ebook’ para venderlo y descargarlo a través de Amazon. Eso no creo que tarde mucho”.

-¿Está trabajando ya en su próximo libro?
“Tengo pendiente escribir algo para un cuarto nieto que nació, pero ahora no tengo la cabeza para escribir, estoy muy bien, pero no me puedo concentrar y para escribir una novela tengo que concentrarme. Pero sí, por supuesto que pienso escribir, un cuento u otra novela. En cuanto tenga la idea, ya es ponerse a escribir”.

-¿Estará también ambientado en La Laguna?
“El otro día me lo estaba planteando, que tengo que buscar algo diferente, basado en La Laguna, quizás una leyenda, pero yo creo que sí, yo nací en La Laguna y me trae tan buenos recuerdos… Además, La Laguna da para mucho, es una ciudad preciosa, Patrimonio de la Humanidad y con muchas historias”.

-¿Cuándo comenzó a escribir?
“Empecé a escribir en el año 2000. Todos los sábados teníamos unas tertulias literarias en La Matanza, y había un poeta que me daba sus poesías para que se las corrigiera y le escribí un prólogo en un libro suyo de sonetos, y se me quedó esa musicalidad. Y mi marido me dijo que escribiera mis recetas y le dejara el libro a mi hija, y como tenía la musicalidad de la poesía las escribí en verso”.

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