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H10 Costa Adeje: el laboratorio pionero del confinamiento en España

Se cumplen hoy 100 días del primer positivo por coronavirus en Tenerife, que obligó a aislar a un millar de personas en un hotel de Adeje y que activó un protocolo sanitario sin precedentes
Fachada del Hotel H10 Costa Adeje Palace, que permaneció rodeado de un cordón de seguridad policial y sanitario durante 14 días. Sergio Méndez
Fachada del Hotel H10 Costa Adeje Palace, que permaneció rodeado de un cordón de seguridad policial y sanitario durante 14 días. Sergio Méndez
Fachada del Hotel H10 Costa Adeje Palace, que permaneció rodeado de un cordón de seguridad policial y sanitario durante 14 días. Sergio Méndez

Cuarenta y ocho horas después de la mayor tormenta de arena sobre Canarias en el último medio siglo, que desfiguró el Archipiélago con un color sepia desconocido y obligó a cerrar sus aeropuertos, las Islas se colocaron bajo el gran foco mediático internacional después de que un turista italiano hospedado en el hotel H10 Costa Adeje Palace, de cuatro estrellas, resultara infectado por coronavirus el 24 de febrero y las autoridades sanitarias decretaran, en una medida sin precedentes, el confinamiento de sus 893 clientes y alrededor de medio centenar de empleados que trabajaban en ese momento.

El primer positivo por Covid-19 en Tenerife y segundo de España –tres semanas después del caso de un turista alemán en Hermigua (La Gomera)-, activó todas las alarmas en un momento en que los contagios se propagaban sin control en Wuhan (China), foco inicial, comenzaban a sacudir Italia y la Organización Mundial de la Salud le daba vueltas a elevar la epidemia a categoría de pandemia.

El mundo volvió su mirada hacia el establecimiento adejero, cerrado a cal y canto y custodiado por un gran despliegue policial. Se montó, casi de la noche a la mañana, un hospital de campaña junto a la puerta principal de recepción al que dirigían sus objetivos, desde que despuntaba el sol hasta que se ocultaba tras La Gomera, una decena de televisiones nacionales y extranjeras.

La medida de aislar el hotel abrió un debate político entre los partidarios de la decisión y quienes consideraban que cabían otras alternativas menos drásticas. En un artículo publicado en la revista científica Emergencias, los profesionales del Servicio Canario de la Salud y del Servicio Canario de Urgencias que participaron activamente en el operativo durante los 14 días de la crisis, señalaron que la cuarentena “estuvo justificada como medida de salud pública, ya que el conocimiento sobre el agente infeccioso era escaso en el momento de dictar la orden de confinamiento”, y subrayaron que la gestión sentó un precedente sobre el uso de los hoteles como recursos asistenciales y de confinamiento de pacientes leves.

Los responsables sanitarios del operativo atribuyeron el éxito de la gestión a la coordinación del equipo multiprofesional y a la disponibilidad de los medios humanos y materiales necesarios. En la publicación se indica que fue necesario aplicar “una logística sanitaria y organizativa basada en la medicina de catástrofes pero adaptada a un entorno urbano, en unas situaciones médicas singulares y un escenario sin precedentes en España”. En ese sentido recuerdan como “situaciones más próximas” las del hotel Metropole, en 2003, durante la epidemia del SARS, y la del hotel Metropark, en 2009, por el H1N1, ambos en Hong Kong, en los que se estableció una cuarentena de siete días a los huéspedes.

El director del hotel junto a las responsables del operativo sanitario. J.C.M.
El director del hotel junto a las responsables del operativo sanitario. J.C.M.

siete positivos

En total se registraron siete casos positivos por Covid-19 en el hotel del sur de Tenerife (seis ciudadanos italianos y una clienta británica), una cifra que revela la eficacia de la estrategia aplicada para contener los contagios, la gran prioridad del equipo sanitario formado por 13 médicos, 42 enfermeros, 4 auxiliares administrativos y 10 técnicos de gestión logística. Los profesionales transformaron el complejo hotelero en un “pseudohospital” y separaron a los clientes sanos de los huéspedes sospechosos, en un escenario marcado por la incertidumbre permanente sobre el nivel de contagios entre turistas y trabajadores.

“Hemos sido una gran familia de casi mil miembros”, señaló en sus primeras declaraciones en la misma puerta del hotel nada más finalizar los 14 días de aislamiento, Jesús Oramas, el director del hotel H10 Costa Adeje Palace, que destacó la capacidad de respuesta ante una situación inédita y elogió la profesionalidad del personal sanitario y de los trabajadores del complejo vacacional, así como las muestras de cariño de los huéspedes. “Ibas por los pasillos y los clientes te abrazaban, nos animaban y llorábamos juntos. ¡Venga, que esto no es nada, ya queda menos!”, nos decían.

Entre los gestos que no olvidará el director del hotel ocupa un lugar especial los mensajes y dibujos, cargados de cariño y reconocimiento, pintados por los niños en cartulinas. “Cada día nos sorprendían con carteles de ánimo que pegaban en distintas zonas del hotel. También hicieron una cajita de cartón para depositar mensajes de apoyo para el equipo de trabajadores y sanitarios, pero al final lo que cayó dentro no fueron frases de aliento, sino dinero. Se recaudaron más de 2.000 euros en dos días para una ONG”.

La coordinadora general del dispositivo sanitario y directora médica de la Gerencia de Atención Primaria de Tenerife, Clara Gironés Bredy, manifestó a este periódico que “el mejor de los regalos que nos llevamos fue la sonrisa de la gente y su mirada de confianza hacia nosotros”. Admitió que uno de los momentos críticos fue la coordinación de las salidas. Ultimar el dispositivo gradual de evacuación de los huéspedes, de 24 nacionalidades, con embajadas y consulados resultó más complicado de lo previsto. “Cada Gobierno quería repatriar de una manera diferente y cuadrar con cada cónsul desde el Ministerio de Sanidad hacia abajo no fue fácil”.

Por su parte, Marcela Posca Maina, directora del Servicio de Urgencias Canario en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, reconoció que al principio reinaba un clima de cierto temor entre los coordinadores de las acciones por el posible rechazo de los huéspedes hacia ellos a raíz del confinamiento. “Pero fue todo lo contrario. Pronto entendieron la situación y la relación fue muy fluida entre todos. Verlos salir aplaudiéndonos fue muy emocionante”, manifestó.

Ramón Pinto, director de Enfermería de Atención Primaria, sintetizó en dos palabras el resumen del estado anímico del colectivo que lidera: “Orgullo y felicidad”. De sus ojos se escapó alguna lágrima al despedirse del personal del hotel. “Lo pasaron muy mal, y tanto ellos como nosotros dimos todo, los equipos respondieron de forma maravillosa”, remarcó, y elogió la labor de los psicólogos y traductores.

El jefe de Recepción despide a los últimos clientes confinados. J.C.M.
El jefe de Recepción despide a los últimos clientes confinados. J.C.M.

despedida viral

La imagen que dio la vuelta al mundo fue la salida del último grupo de huéspedes nada más levantarse la cuarentena. De noche y en fila india abandonaron el establecimiento aplaudiendo a los trabajadores del hotel y al personal médico y de enfermería, entre las lágrimas de algunos de ellos. Una escena que se viralizó en las redes sociales y que corroboró la irreprochable gestión de una lucha sin cuartel de dos semanas contra un poderoso enemigo que ya amenazaba con arramblar Europa. “Ver la imagen de las personas aplaudiendo con emoción tras el fin de la cuarentena es el mejor reclamo turístico que puede haber”, llegó a afirmar en el Parlamento el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres.

Nadie imaginaba que varias semanas después todos los hoteles del país bajarían la persiana. Una hipótesis que a priori no cabía en cabeza humana, como tampoco la de contemplar playas, calles y paseos de las zonas turísticas sin un alma. Hoy, cien días después del histórico confinamiento, seguimos descontando fechas al calendario para volver a ver aviones repletos de turistas enfilando las pistas de los aeropuertos canarios y escuchar el sonido de las maletas rodando por la recepción de los hoteles.

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