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Investigadores de la ULL estudian el impacto sobre la radioactividad ambiental de la tormenta de polvo sahariano de febrero

Investigadores del Laboratorio de Física Médica y Radioactividad Ambiental, del Grupo de Observación de la Tierra y la Atmósfera y del Departamento de Medicina Física y Farmacología, todos de la Universidad de La Laguna, han publicado recientemente un trabajo que estudia el impacto sobre la radioactividad ambiental de la tormenta de polvo sahariano que golpeó […]

Espectrorradiómetro de imágenes de media resolución (MODIS), NASA durante los días de la tormenta de polvo. | DA

Investigadores del Laboratorio de Física Médica y Radioactividad Ambiental, del Grupo de Observación de la Tierra y la Atmósfera y del Departamento de Medicina Física y Farmacología, todos de la Universidad de La Laguna, han publicado recientemente un trabajo que estudia el impacto sobre la radioactividad ambiental de la tormenta de polvo sahariano que golpeó el archipiélago canario el pasado mes de febrero. El trabajo, titulado Impact of a massive dust storm on the gross alpha, gross beta, 40K, 137Cs, 210Pb, 7Be activities measured in atmospheric aerosols collected in Tenerife, Canary Islands, ha sido publicado en la revista Atmospheric Environment.

En él se evalúan los niveles de radioactividad alfa y beta total, así como la actividad de los radionúclidos K-40, Cs-137, Pb-2010 y Be-7 en aerosoles atmosféricos recogidos durante la tormenta de polvo sahariano que asoló al territorio canario entre el 22 y 24 de febrero de 2020. Durante el domingo 23 de febrero, la concentración de partículas en el aire (PM10) llegó a superar el nivel de 3.000 μg·m−3, como puede verse en este enlace al Twitter de la AEMET, colocando a Canarias en el número uno del ranking mundial de los lugares con mayor riesgo para la salud, a consecuencia de la contaminación ambiental. Así, los niveles de radioactividad alfa, Cs-137 y K-40, mostraron valores anormalmente debido al incremento de la concentración de polvo en suspensión procedente del interior de Argelia.

La aplicación del análisis de componentes principales ha permitido al equipo investigador de la Universidad de La Laguna discernir las distintas contribuciones en la dinámica de estos episodios de polvo sahariano en suspensión. Por un lado, se ha observado una componente sahariana sensu strictu basada en los niveles de K-40, Cs-137, niveles de radioactividad alfa (gross alpha) y partículas PM10. Por otro lado, se identifica una componente heterogénea que representa la influencia de las masas de aire procedentes del Atlántico Norte y de la Europa continental, basada en los niveles de Be-7, Pb-210 y radioactividad beta.

Un análisis fino de los datos anteriores, realizado con una técnica de análisis de conglomerados, también ha permitido desentrañar con mayor detalle el origen de las masas de aire que transportan el polvo en suspensión y que impactan sobre las Islas Canarias. Esta técnica ha favorecido definir tres componentes diferenciadas: un agrupamiento «oceánico», que representa la contribución de las masas de aire que proceden del océano Atlántico, caracterizadas por una baja concentración de los radionúclidos en estudio y de materia particulada en suspensión; un agrupamiento «continental», con una distribución de valores intermedios para los parámetros medidos y, finalmente, el agrupamiento «calima», que responde a los episodios de intrusión de calima que se viven de forma recurrente en las islas.

Entre las conclusiones del estudio, el equipo de investigadores de la Universidad de La Laguna, también pertenecientes al Servicio General de Apoyo a la Investigación (Segai) de la misma institución, destaca el uso de los radionúclidos K-40 y Cs-137 como radio-trazadores de los episodios de intrusión de polvo en suspensión de baja altitud que se registran cada vez con mayor frecuencia en los meses de invierno en las Islas Canarias.

Estudios como el realizado, concluyen los autores del trabajo, permiten la detección y monitorización de elementos radioactivos presentes en el polvo en suspensión, lo que facilitará en un futuro la estimación del riesgo radiológico potencial que estos episodios pueden representar para la población que vive en las islas