güímar

La ciencia le da la razón a Thor Heyerdahl 73 años después de la expedición Kon-Tiki

Según desveló la revista Nature y recogen los diarios y publicaciones más prestigiosas del mundo, el ADN revela la presencia de nativos americanos en la Polinesia siglos antes de la llegada de europeos
The Times recogió el viernes el resultado que confirma la teoría de Thor Heyerdahl / DA

Setenta y tres años ha tardado la ciencia en darle la razón al explorador noruego Thor Heyerdahl (1914-2002). La revista Nature recogía el 9 de julio una conclusión científica que respalda la intuición inicial de Heyerdahl y el resultado que buscaba con la expedición de la balsa Kon-Tiki desde Perú a la Polinesia en 1947. Compara ese estudio los genomas de 807 individuos de 17 islas del Pacífico y 15 grupos de nativos americanos en la costa del Pacífico. Alexander Ioannidis, becario postdoctoral en la Universidad de Stanford, y sus colegas, destacan las cruces que habrían ocurrido alrededor del año 1200 entre polinesios y amerindios.

La noticia ha trascendido desde el viernes en todo el mundo a través de los principales periódicos y revistas del planeta (The Times, Le Monde, National Geográfic, BBC…). Y en Tenerife, donde vive, su viuda (segunda esposa, 1991-2002), la exactriz francesa Jacqueline Beer (1932), no podía contener la emoción: “Seguro que ya está enterado allí arriba. Hoy podrá estar más tranquilo, porque ahora nadie le podrá decir que estaba loco o que fue un complot, como le dijeron en su país, Noruega, en una conferencia tres semanas antes de morir”.

Jacqueline Beer ha sido durante la ausencia de Heyerdahl, la primera valedora de mantener su legado en Pirámides de Güímar, donde el explorador y antropólogo noruego creó, con la ayuda de su amigo y compatriota, Fred Olsen, un parque etnográfico donde uno de sus grandes atractivos es una réplica de la balsa Kon-Tiki.

Jacqueline Beer, el año pasado, en una exposición del 105 aniversario del nacimiento de su exmaridio / SERGIIO MÉNDEZ

Su viuda, emocionada y orgullosa

Emocionada y orgulllosa, Jacqueline Beer, viuda de Thor Heyerdahl, nos comentaba ayer desde su residencia en Puerto de la Cruz, que “ha sido fantástico, es el reconocimiento que Thor esperó siempre hasta el último día de su muerte en Italia”, recordando pasajes de las duras críticas que recibió en vida de “los duros científicos”, que insistían que los peruanos no sabían navegar, “algo que hoy queda desmentido”, dijo la que fuera Miss Universo en 1954 y que hoy con 87 años sigue viviendo en Tenerife, donde compartió diez años con el gran explorador noruego al que nunca ha dejado de idolatrar.

 

El viaje de 101 días desde Perú a la Polinesia de los seis nórdicos fue una aventura  llena de riesgos / DA

En 1937, el entonces joven (23 años) antropólogo Thor Heyerdahl y su esposa Liv desembarcan en Fatu Hiva, una isla de las Marquesas, para su luna de miel. Heyerdahl está fascinado por las leyendas locales, según las cuáles los ocupantes de la isla provenían del Sol Naciente. Diez años más tarde, se embarcó desde Perú, en una balsa realizada con nueve troncos de madera unidos con lazos de cáñamo, para demostrar que ese viaje de este a oeste es posible. El 7 de agosto de 1947, después de 101 días en el mar, él y sus cinco compañeros noruegos encalló en un atolón de Tuamotu, después de 7.000 kilómetros de navegación agitada, proporcionando una brillante demostración de la viabilidad de tal deriva.

La odisea de Kon-Tiki se convertirá en legendaria -en 1950 logró el Oscar al mejor documental y el libro que escribió Heyerdahl sobre la expedición vendió más de 50 millones de copia-, pero hasta el día de hoy, los círculos académicos continuaban debatiendo febrilmente la hipótesis de Heyerdahl. Ahora, un estudio ha demostrado no solo que podrían tener razón, sino que lo hicieron.

El estudio

Escondido en los genomas de los residentes modernos de esas islas hay un poco de ADN de los nativos americanos, y la señal es tan uniforme que solo podría provenir de un niño de raza mixta nacido mucho antes de la llegada de los europeos, probablemente hace 800 años, según Paul Willis, director de Antropología de la Universidad de Uppsala en Suecia. Un estudio complejo dado que en la Isla de Pascua, por ejemplo, los cuerpos de los muertos eran quemados.

El análisis genético del estudio recogido por Nature de científicos de varias universidades, confirma índices de diferente naturaleza, que combinan lingüística y botánica. “Otros investigadores notaron que la batata, que sabemos que era originaria de América y que se usaba ampliamente como cultivo, llegó a la Polinesia siglos antes de que los marineros europeos llegaran al Pacífico”, recuerda el profesor Alexander Ioannidis, de la Universidad de Stanford. Además, “el nombre de la batata, en muchos idiomas polinesios, kumara , se asemeja al nombre indígena utilizado para designarlo en ciertos idiomas del noroeste de América del Sur”, dejando, eso sí, una duda que se recoge un amplio artículo en Le Monde: “Pero no sabemos si los amerindios desembarcaron en Polinesia, o si fueron los polinesios quienes descubrieron América antes de Cristóbal Colón”.

Se como fuere, ahora se resuelve una incógnita, que ya trató de despejar Heyerdahl desde aquella luna de miel en Marquesas: “Los vientos alisios venían de América, y, por tanto, los primeros habitantes de estas islas, también”.

TE RECOMENDAMOS