LA LAGUNA

Mascarillas inclusivas desde Tejina

Elsa Calero ha diseñado junto con una costurera una mascarilla que lleva un vinilo transparente, lo que permite la lectura labiofacial a las personas sordas

Mascarilla inclusiva Tejina
La mascarilla permite a las personas sordas poder leer los labios, manteniendo así el protocolo de seguridad. Fran Pallero

La nueva normalidad que ha impuesto la crisis de la Covid-19 ha traído consigo la obligación del uso de las mascarillas, que se han convertido ya en un elemento indispensable del día a día, siendo las quirúrgicas, las FFP2 o las de tela las que habitualmente más se ven en la calle. Sin embargo, estas mascarillas suponen un problema para las personas sordas, que no pueden leer los labios de su interlocutor, y, por lo tanto, saber qué le están comunicando.

Consciente de esta problemática, Elsa Calero Dévora, vecina de Tejina y propietaria en este núcleo, desde hace cuatro años, de la tienda E. Calero, se lanzó a diseñar, junto con una costurera, Cande, un modelo de mascarilla con un vinilo transparente que permite la lectura labiofacial. “Soy también promotora de la comunidad sorda, y un día en mi tienda hablando con dos amigos sordos, hace como dos meses, cuando solo podíamos trabajar con cita, mi amiga estaba súper enfadada porque no me podía entender al no poder leer mis labios, y me contaba que se sentía muy triste porque cuando iba a comprar lo tenía que llevar todo escrito, y me sentí muy mal, porque es un paso hacia atrás en el tema de la integración”, relata.

A raíz de esto, Elsa se puso a buscar por Internet información sobre mascarillas que pudieran ayudar a esta comunidad, “vi un modelo e intentamos hacerlo lo más parecido posible y quedó perfecto, después de nueve pruebas, que si quitar un centímetro por aquí, este vinilo no me sirve, porque este es más manejable que este, que si este filtro no nos servía, el tejido tenía que ser algodón…, salió esta mascarilla, que es la que llamamos Sonrisa Accesible”.

Elsa elabora las mascarillas junto con Cande, una costurera que “conozco de siempre y sé que es una profesional y que ha hecho trabajos grandes, porque para trabajar el vinilo una máquina de costura normal no sirve, sino una profesional, y ellas las hace en su casa”, añade. “El trabajo está bien hecho, es artesano y queda perfecta -destaca-. Es lavable, y solo hay que tener un poco de cuidado con el vinilo, hay que ponerle un antigrasa y limpiarlo con una servilleta sin agua, para que eso cree una película para que cuando respiremos no se llene de vapor”.

De momento, estas mascarillas las está usando ella en su comercio y ha repartido algunas entre amigos y camareros de locales de Tejina. “Hay dos cafeterías donde las están utilizando porque tienen clientes sordos”, apunta.

Mascarilla inclusiva Tejina
Elsa Calero es la promotora de esta iniciativa. Fran Pallero

“Empezaremos a comercializarlas en mi tienda a partir de la próxima semana, como producto local y bajo pedido, pero no puedo hacer grandes cantidades, porque tendría que homologarlas y tener el certificado”, así como la logística necesaria para poder hacerlas a gran escala, algo que ella no puede asumir. “Mi tienda es pequeñita y estoy yo sola y una costurera, hasta un colegio de niños sordos me ha pedido 400 mascarillas y qué bueno sería que se pudiera hacer, pero me es imposible -lamenta-. También me han escrito logopedas con niños que tienen autismo, me han llamado de Correos, restaurantes… Ojalá se consiguiera hacer en grandes cantidades, que alguna institución o empresa nos apoyara”.

Elsa Calero afirma que sus amigos sordos “están contentísimos con la mascarilla, de poder entenderme porque me leen los labios fácilmente”. “Estamos muy contentas, cuando ves la cara de la gente y, sobre todo, cuando son personas sordas, me emociona muchísimo -enfatiza-. Para mí ha sido estupendo poner este granito de arena, y ha sido una motivación también tras esto de la Covid-19, porque como autónomos la situación de ahora es tan difícil…, para mí esto ha sido una vía de escape y una motivación”.

Además, esta tejinera considera que la mascarilla no solo puede ser útiles para las personas sordas, sino para todo el que trabaja de cara al público “porque ofreces también a los clientes que te vean, sonreirles, seguridad y tranquilidad. Estas mascarillas se podrían utilizar en centros de salud y cualquier sitio con atención al público”. “Hasta me ha venido gente mayor que me decía que qué bien para poder llevar los labios pintados -bromea-, porque tienes bastante espacio entre tu boca y el vinilo y no te choca con la boca”.

Y es que en esta nueva normalidad no hay que perder de vista el mantener la inclusión de todos los colectivos en cualquier situación.