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Canarias inicia el curso con la duda de si tendrá que decretar más medidas o doblegará la curva

La presión en el sistema de salud aumenta y se espera que en aproximadamente 10 días pueda comenzar a descender el número de casos diarios detectados; de lo contrario, islas como Gran Canaria o Lanzarote podrían enfrentarse, incluso, a confinamientos

Una enfermera de la UCI del HUC se dispone a atender a un paciente en estado crítico por coronavirus. | Fran Pallero

Doblegar la curva es una expresión a la que nos habituamos en los primeros meses de la pandemia. Era el objetivo a conseguir con el duro confinamiento. Y ahora estamos en una tesitura similar, porque, si bien la población no está sometida a una cuarentena general obligatoria, las cifras llaman más a la alarma que a la esperanza. Ayer se constituyó un récord diario de contagios en Canarias, con 367 en una sola jornada. Se trata de la demostración de que la incidencia del coronavirus es mayor en esta segunda ola que en la primera, hecho por el que el Ejecutivo regional ha decretado, en cada uno de los últimos Consejos de Gobierno celebrados, medidas más restrictivas para hacer frente a la enfermedad. Y hay dos puntos del mapa señalados como los que mayor número de positivos reúnen: las capitales de Gran Canaria y Lanzarote, que ya superan, en términos proporcionales, la tasa de la Comunidad de Madrid, región más afectada de todo el país.

Así las cosas, las Islas afrontan esta semana con la mirada puesta en el regreso a las aulas, que cada vez se aproxima más (día 15), y con las dudas de la comunidad educativa en torno a los protocolos dictados. Hoy comparecerá en comisión parlamentaria la consejera de Educación, Manuela Armas, que dará a conocer exactamente los términos en los que se producirá ese reencuentro presencial entre el alumnado. Pero el ámbito académico no es el único que protagonizará los próximos siete días: la famosa curva debe marcar un punto de inflexión, a partir del cual pase a tener una tendencia negativa y, por ende, los casos detectados desciendan; que las altas aumenten y los fallecimientos no se incrementen. De este modo, se reduciría la presión asistencial, que cada vez preocupa más, y, especialmente, en Gran Canaria, donde se concentran 51 de las 58 hospitalizaciones de la última semana.

Las islas no capitalinas tampoco están exentas del riesgo de tener que adoptar restricciones. El umbral está fijado en 100 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días para imponer a los establecimientos de hostelería y restauración la medianoche como hora de cierre obligatoria, o para prohibir las reuniones de un número superior a las diez personas en cualquier ámbito -público o privado- y tipo de recinto, sea abierto o cerrado. Y El Hierro, con un valor de 83 para el parámetro anteriormente mencionado, roza ya la cifra límite de la primera escala de medidas.

En el segundo escalafón, situado en los 600 casos, se decretaría confinamiento en todo el territorio insular, algo a lo que se arriesgan, por el momento, únicamente Gran Canaria (143,32) y Lanzarote (103,7). A pesar de ello, la Administración autonómica confía en que, en un plazo aproximado de 10 días, se revierta la situación, como resultado de las pautas recogidas en el Boletín Oficial de Canarias tras el acuerdo del Consejo de Gobierno.

COMPARATIVA

Si se toma como referencia el indicador de casos diagnosticados en los últimos 14 días, Canarias presenta una tasa de 130,49 positivos por 100.000 habitantes por debajo de la media nacional (189,61), de acuerdo con el Ministerio de Sanidad.

A la cabeza de España en incidencia acumulada en los últimos 14 días están la Comunidad de Madrid, con 416,39 positivos por 100.000 habitantes; Aragón, con 378,76; y Euskadi, con 309,63.

Por encima de esos indicadores estarían dos municipios urbanos de Canarias: Arrecife, la capital de Lanzarote, con 444,31 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días; y Las Palmas de Gran Canaria, con 422,72.