crisis coronavirus

Se encienden todas las alarmas para evitar dar pasos atrás en Canarias

Un incremento de casos en Santa Cruz, que supera los 100 por cada 100.000 habitantes, ha motivado que Tenerife pase a tener un indicador ‘rojo’ sanitario y se vea obligada a asumir medidas más duras
Tenerife lucha por tener la mejor carta sanitaria de cara a la temporada turística de invierno. Sergio Méndez

El temido día llegó. Si ya de por sí la mejor definición de este año 2020 es que ha estado compuesto por una incesante serie de infortunios, que ponen palos en las ruedas al progreso económico y social de Canarias, ayer la Consejería de Sanidad regional incluyó a Tenerife entre las islas con un semáforo rojo, en lo que a afección por el coronavirus se refiere. Es decir, que a partir de hoy se impondrán nuevas restricciones, a fin de evitar que la situación epidemiológica empeore y, por ende, las autoridades se vean obligadas a tomar medidas más drásticas, incluido otro confinamiento, que, en tal caso, se prevería selectivo, no general.

Gran Canaria sigue siendo el territorio más afectado. Según la última estadística dada a conocer por el departamento autonómico, se manejan los 4.658 casos activos, y en su capital, Las Palmas, se contaría con una incidencia acumulada (contagiados por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días) de 120,83. Es por ello que, durante los próximos 15 días, la ínsula vecina se mantendrá también con un indicador rojo. A la lista de zonas que despiertan más preocupación se sumaron esta semana, aparte de Tenerife, La Gomera y Fuerteventura; Lanzarote, por su parte, habiendo sido de las más afectadas por la pandemia, ha logrado mejorar sus datos, hasta el punto de ganarse el sello verde, igual que La Palma y El Hierro, que por el momento no experimentan cambios en este sentido.

Según el decreto publicado en el Boletín Oficial de Canarias (BOC), las pautas de prevención que se aplicarán en la Isla conllevarán la prohibición expresa de los eventos multitudinarios, de más de 10 personas, salvo la celebración de actividades culturales de carácter público que cuenten con autorización de la Dirección del Servicio Canario de Salud. Asimismo, los establecimientos de hostelería, restauración y terrazas, así como bares y restaurantes de playa, tendrán que acatar una hora de cierre no superior a la medianoche, sin que puedan admitirse nuevos clientes desde las 23.00 horas. Los centros de día no ocupacionales también se cierran al uso.

Cabe recordar que los semáforos rojos son asignados a las islas que cuentan con al menos un municipio con una incidencia acumulada (IA) superior a los 100 casos. En Tenerife ha sido Santa Cruz (120,83) el municipio que ha desajustado los indicadores, que hasta hace poco favorecían a la Isla y hacían soñar al sector turístico con recuperar músculo en la temporada de invierno. De hecho, la carta sanitaria tinerfeña había logrado que la Isla sorteara los vetos de viaje de países como Bélgica, que la señaló como única zona segura de toda España.

Alemania y Reino Unido observan, igualmente, desde la distancia. Y aunque el IA de las Islas sea de 53,22 -un récord, teniendo en cuenta que a principios de mes estaba en 106,99-, si la curva de contagios vuelve a aumentar se echará por tierra el esfuerzo de las últimas semanas, con la consiguiente respuesta del Gobierno canario, que ha llegado a afirma que “no nos temblará el pulso” a la hora de endurecer las limitaciones. Para no llegar a tal extremo, la ciudadanía ha de respetar el distanciamiento social de metro y medio, incluido en el ámbito doméstico, donde se originan más infecciones; se ha de emplear la mascarilla en espacios públicos, y se debe mantener la higiene de las manos con gel hidroalcohólico.

El epicentro nacional de contagios es, sin duda alguna, la Comunidad de Madrid, que ha reconocido estar desbordada para hacer cumplir las medidas de seguridad, solicitando más efectivos de Guardia Civil y Policía, del mismo modo que ha impuesto aislamientos en zonas puntuales. Ayer, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, dijo no compartir la gestión de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, resaltando que “no hay atajos” y que “hay que actuar con determinación”, sin tibiezas.

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