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Vuelta al cole y vuelta a los duros debates políticos, aun con el virus

Las comparecencias que acogió ayer el Parlamento de Canarias no estuvieron exentas de polémica, con rifirrafes entre representantes de distintas formaciones y un tono bronco
La Cámara regional acogió ayer dos debates sobre el futuro del Archipiélago en las comisiones parlamentarias de Educación y Turismo. DA
La Cámara regional acogió ayer dos debates sobre el futuro del Archipiélago en las comisiones parlamentarias de Educación y Turismo. DA
La Cámara regional acogió ayer dos debates sobre el futuro del Archipiélago en las comisiones parlamentarias de Educación y Turismo. DA

El tono bronco que se instauró al finalizar el proceso de desescalada, con una moción de censura en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife -que tal y como reconocieron sus protagonistas, se fraguó en los momentos más delicados de la crisis sanitaria-, regresó ayer de la mano de los mismos partidos que se hicieron con el poder en la capital chicharrera (CC y PP) a través del referido mecanismo, que se esmeraron en tratar de incendiar las comparecencias planificadas en el Parlamento regional.

En dicho foro se abrían dos grandes debates sobre el futuro de las Islas: Educación y Turismo. En el referente al plano académico, se abordaba el porvenir más inmediato; el polémico regreso a las aulas y el enorme revuelo en toda la comunidad educativa, que hasta ahora había empleado el término “incertidumbre” para describir su situación. La consejera del ramo, Manuela Armas, detallaba, durante su primera intervención, los aspectos reflejados en el protocolo que se aplicaría para la enseñanza en el Archipiélago, en caso de que abrieran los centros el día 15, como está programado en un principio.

Tal fue el nivel de detalle de la responsable autonómica, que hasta recordó que los niños han de poner su nombre a las mascarillas, a fin de evitar que se las intercambien por error. No obstante, también reconocía que la fecha elegida para el comienzo del curso podía variar en algunas islas o, incluso, en la comunidad autónoma, en concordancia con lo que había manifestado, horas antes, el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, en los micrófonos de la Cope.

Las circunstancias epidemiológicas de Gran Canaria, Lanzarote y El Hierro, islas que, o ya superan los 100 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días o están a punto de hacerlo, no harían posible la apertura de las infraestructuras educativas, de acuerdo con lo expuesto con ambos responsables. Por tanto, no será hasta el día 10, en un encuentro del Consejo de Gobierno regional, cuando se decidirá exactamente el listado de instalaciones que abrirán, así como las que seguirán con el cerrojo echado.

Un margen de antelación que Manuela Armas tildó de “lógico”, teniendo en cuenta que distarían cinco días entre la toma de una decisión y la vuelta a las aulas. Sin embargo, la diputada de Coalición Canaria Beatriz Calzada acusó al Ejecutivo de haber estado los últimos tres meses “mirando para Madrid”. Habló de “inquietud y preocupación”, como si la exposición de la consejera no hubiera tenido lugar, y se mostró inquieta por un posible incremento del absentismo escolar. En una tesitura similar, Lorena Hernández, del Partido Popular, que llegó a calificar de “caos” el panorama en torno a la comunidad educativa y su reincorporación este mes, con medidas emanadas, desde su punto de vista, de la “improvisación”.

“La pandemia no la controla ni el presidente, ni el rey de España, ni el Papa. El 10 se tomará la decisión, es lo lógico, no sé qué improvisación o disparate encuentran”, contestaba Armas. Y cuando la sesión iba a terminar, la política del PP interrumpía a la presidenta de la Comisión para pedirle una aclaración a la consejera, gesto ante el que esta última decía: “De verdad, hace años que no estoy aquí en el Parlamento como diputada, pero desde luego que las cosas han cambiado mucho; este rifirrafe al acabar (…) no lo había visto en la vida”.

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