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Reclaman que la salud mental sea una prioridad en Canarias

La federación de asociaciones conmemora hoy el Día Mundial de la Salud Mental reivindicando mayor inversión en recursos de cuidado y un acceso justo e igualitario
Enrique González, presidente de la Federación Salud Mental, ayer, durante el foro sobre salud mental. / DA

La actual situación de pandemia mundial está teniendo importantes efectos sanitarios, sociales, económicos, laborales y personales que afectan de forma directa e importante a la salud mental de la población. Los niveles de ansiedad, miedo, soledad, distancia social, restricciones, estrés e incertidumbre se han extendido e incrementado en los últimos meses, lo que hace aún más urgente que la salud mental se convierta en una prioridad global, y se comiencen a paliar, desde los distintos ámbitos implicados, las carencias de los sistemas sanitarios. Ante esta realidad, la Federación Salud Mental Canarias conmemora hoy el Día Mundial de la Salud Mental, con la presentación de la campaña Invisibles, en la que se reivindica ante las instituciones públicas de la comunidad autónoma la necesidad urgente de invertir en este campo de la salud y contar con recursos y un número de profesionales adecuado y suficiente para atender las necesidades de la ciudadanía.

Estas demandas fueron trasladadas en el foro online Salud mental: una prioridad en Canarias, celebrado ayer, por el Comité Pro Salud Mental Canarias de la federación (formado por personas con problemas de salud mental), así como por portavoces de las familias. El acto contó con la participación de la directora General de Programas Asistenciales del Servicio Canario de Salud, Elizabeth Hernández; el director general de Dependencia y Discapacidad del Gobierno de Canarias, Miguel Montero; la consejera de Economía, Conocimiento y Empleo, Elena Máñez, y la presidenta del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo de Tenerife, Marián Franquet.

Con carácter abierto y acceso gratuito, se trató de un evento accesible, que dispuso de intérpretes de lengua de signos y un espacio de debate, con intervenciones del público y de los medios de comunicación.

Salud mental y bienestar

Con la inesperada crisis de la COVID-19 y las medidas de confinamiento que se han tenido que tomar a nivel mundial, la población general, y las personas con problemas de salud mental en particular, han visto mermada o empeorada su salud psíquica. Los medios destinados a este ámbito eran ya insuficientes antes de la pandemia, y la federación alerta de un previsible desbordamiento de las demandas de atención en servicios de salud mental en los próximos meses.

La federación quiere dar voz a las más de 670.000 personas que conviven con algún trastorno mental en Canarias, de las cuales 63.000 acudieron a servicios sanitarios de salud mental en 2019, lo que se traduce en que solo el 9% accedió a la atención social, comunitaria y psicológica. Estas cifras demuestran la alta incidencia de estos problemas en las islas, la desatención y la falta de cuidados existente, y la importancia de disponer de una red de recursos que garantice la salud integral de las personas.

La salud mental y el bienestar son un derecho humano, y las reivindicaciones hoy deben ser más globales que nunca para que las personas puedan contar con servicios gratuitos y universales. Para ello, es preciso un aumento de la inversión, necesidad que traspasa el ámbito sanitario, y es que hay que tener en cuenta que la salud mental es un problema transversal relacionado estrechamente con el empleo, la educación, la discriminación y exclusión social, la pobreza, la discapacidad, etc.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas ha tenido, tiene o tendrá un problema de salud mental. Las mujeres, la población infantil, migrantes, personas sin hogar, mayores o internas en centros penitenciarios son algunos de los grupos sociales más vulnerables y sensibles a desarrollarlo. En 2030 estos problemas serán la primera causa de discapacidad en el mundo.

Reinvidicaciones

El Comité Pro Salud Mental Canarias está formado por personas con trastorno mental que representan activamente a las seis asociaciones que componen la Federación Salud Mental Canarias: Afes Salud Mental y Salud Mental Atelsam en Tenerife, Salud Mental La Palma, Salud Mental Afesur en Gran Canaria, Asomasamen en Fuerteventura y El Cribo en Lanzarote. Este comité es un órgano asesor fundamental para la federación, que propone iniciativas, establece posicionamientos, intercambia experiencias y buenas prácticas, lucha contra el estigma y elabora la agenda de reivindicaciones.

Ruth Reyes y Davinia Fumero son dos de las mujeres integrantes. “La salud mental tiene que ser una prioridad porque es un pilar para que podamos llevar una vida plena y desarrollar nuestros proyectos de vida, pero para ello hacen falta más profesionales en Atención Primaria y Psicología, con formación específica, citas más frecuentes y que se atiendan las necesidades individuales”, declaran.

Para Enrique González, presidente de la federación, “una asignatura pendiente y urgente es el aprendizaje en habilidades y gestión emocional en cualquier etapa de nuestra vida, pero especialmente en la infancia”.
En el ámbito laboral, las empresas deberían implantar medidas de conciliación y condiciones laborales adecuadas, evitando situaciones de acoso, discriminación o explotación. “La sociedad nos pone trabas, aún cuando nosotras nos aceptamos y trabajamos por nuestra recuperación, por lo que debemos ponernos firmes y exigir nuestros derechos”, manifestó Nieves Correa.

Esta realidad ha llevado a que los actos conmemorativos del Día Mundial de la Salud Mental 2020 se centren en reivindicar que esta sea una prioridad para los estados y en las inversiones a nivel global. Desde la entidad regional y el movimiento asociativo se han puesto todos los medios y se continúa trabajando para paliar y minimizar los efectos de la pandemia sobre la salud mental.

“La coordinación y cooperación entre entidades del tercer sector, junto con la administración pública, han demostrado ser de vital importancia”, destaca González. Enrique Polo, miembro del Comité Pro Salud Mental concluye diciendo: “No somos invisibles. Las cifras hablan alto y claro, necesitamos más recursos”.

 

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