EDUCACIÓN

Rosa Aguilar, rectora de la ULL: “No podemos recibir menos dinero o tendremos que cerrar servicios”

La rectora de la Universidad de La Laguna, Rosa Aguilar, espera que el Gobierno regional transfiera a los centros públicos el total de los fondos Covid enviados por el Estado

ROSA AGUILAR
La rectora de la Universidad de La Laguna, Rosa Aguilar, espera que el Gobierno de Canarias transfiera en breve el dinero que le corresponde de los fondos COVID-19. DA

La Universidad de La Laguna (ULL) comenzó el pasado 5 de octubre un atípico curso en el que el coronavirus marcará el presente de sus más de 20.000 estudiantes. La rectora de la institución, Rosa Aguilar, reconoció a DIARIO DE AVISOS que “adaptarse a algo nuevo” siempre es complejo y fundamentalmente en la organización. También abogó por la enseñanza en las universidades públicas de Canarias ante la petición de instituciones privadas, como la del Atlántico Medio, que ha pedido títulos que ya se realizan en La Laguna y en Las Palmas.

Cuestionada por la valoración del inicio del curso, Rosa Aguilar reconoció que “hay mucha variedad de casuísticas, porque esta presencialidad adaptada con la que nos hemos dotado para seguir este curso tan diferente, viene de la premisa de que cada centro, y dentro de cada uno cada titulación, tiene unas características diferentes para abordar esa presencialidad. Hay algunos en los que esta primera semana se han formado grupos reducidos para los estudiantes de primero, para favorecer su primer contacto con la Universidad. Son los alumnos que más nos preocupan porque hay que fomentar la socialización, que puedan formar ese grupo de compañeros con los que compartir los conocimientos, los apuntes, etc., y es importante que consigan esa red social. En algunos centros se han realizado estas sesiones para los estudiantes de primero y otros han comenzado directamente las clases online con grupos rotatorios”.

Al ser preguntada por cómo se está adaptando la comunidad universitaria a estos cambios, la redactora afirmó que “adaptarnos a algo nuevo siempre es complejo, y fundamentalmente lo que está resultando más complejo es la organización, los horarios diferentes de los alumnos, que varían según las asignaturas, y para el profesorado, adaptarse a dar las clases con las cámaras y los micrófonos en estos primeros días sin alumnos. El uso de la pizarra, aunque cada vez tenía un menor protagonismo, sigue siendo importante en determinadas titulaciones como física, matemáticas, química, biología, etc., donde hay que hacer el desarrollo de un problema o fórmula. Tras hablar con los profesores, la impresión es que los estudiantes quieren venir a las clases, están deseosos de estar en las aulas, y todavía nos estamos adaptando. Aunque no hay un problema que nos haya hecho cambiar de estrategia, ha sido una semana diferente, pero esperamos acostumbrarnos a esta nueva realidad e ir cogiendo velocidad”, reflexionó.

La Universidad de La Laguna tiene preparados los planes de contingencia para continuar la docencia si la situación sanitaria se complicara. “Soy optimista y está en nuestras manos poder seguir dando clases de forma presencial. Y, por parte de la Universidad, comenzamos el plan de cribado de todos los miembros de la comunidad educativa, que será una medida de vigilancia más. A partir de esta primera semana hemos comenzado todo de forma excepcional, tenemos un gran equipo en la ULL”.

MÁS DE 1.000 PRUEBAS PCR

Dentro de las medidas que ha adoptado la Universidad de La Laguna están las pruebas PCR a todos los militantes del colectivo universitario. Cuestionada por esta importante medida, Rosa Aguilar afirmó que “la prueba se le hará a toda la comunidad universitaria que se inscriba de manera voluntaria. Tenemos previsto realizar 1.000 pruebas semanales. Tenemos presupuestado para hacerlas durante 20 semanas y, si nos llegan los fondos Covid, ampliaremos las semanas y las pruebas si fuera necesario”. Los test los harán el Instituto de Enfermedades Tropicales y participan, además, el Gabinete de Análisis y planificación “para hacer aleatoriamente los grupos seleccionados”. El servicio de tecnología implementó el programa para que al llevar la muestra al Instituto, los resultados se envíen tanto al usuario como al Servicio Canario de Salud de una forma segura con un SMS. La prueba se realiza por la mañana y por la tarde ya tendrán el resultado”.

Rosa Aguilar está defendiendo con ímpetu que no se recorten los presupuestos para los centros universitarios públicos. “En el ejercicio de 2020 hemos tenido que hacer frente a los gastos para paliar los efectos de la Covid-19, tanto para continuar la docencia de forma virtual, sufragar las ayudas extraordinarias para el alumnado, reforzar contratos de seguridad y limpieza, realizar diversas obras en residencias, colegios mayores, o equipar cerca de 300 aulas con todo lo necesario para llevar a cabo una docencia virtual. Ante esta nueva realidad, no podemos recibir menos dinero o tendremos que cerrar servicios”, afirmó.

TODOS LOS FONDOS

Por otro lado, las dos universidades públicas esperan que la Consejería de Educación haga efectivo el envío de la totalidad del importe de los fondos Covid, casi seis millones de euros. “Los fondos que se enviaron desde el Estado a las comunidades con una cantidad concreta destinada a la enseñanza superior. Canarias recibió 17,5 millones de euros a repartir entre las dos universidades, Formación Profesional, el Conservatorio de música y otros estudios Superiores. Según la propia consejera nos correspondían a las universidades 12 millones, pero la realidad es que nos dicen que nos ingresarán un millón. Las dos universidades reclamamos esos cinco millones, porque tendríamos un agujero muy grande en las cuentas, pues hemos tenido que atender desde marzo miles de necesidades independientemente de si teníamos dinero, y ahora tenemos que conseguir los fondos. Un ejemplo es el aumento de 1,4 millones de euros con respecto a un curso normal del coste de la limpieza, para que toda la comunidad pueda acudir con seguridad a las aulas”, destacó.

Otra de las disputas que tienen abiertas las dos universidades públicas con el Gobierno de Canarias viene marcada por la aprobación para que una de las instituciones privadas imparta el Máster de Formación del Profesorado en ESO y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas y los grados de Maestro en Educación Infantil y de Maestro en Educación Primaria, títulos con los que ya cuenta La Laguna. Rosa Aguilar se mostró muy contrariada y aseguró que “evidentemente la implantación de nuevos títulos que ya estamos impartiendo en la ULL y en Las Palmas supone un gran problema. Estos títulos tienen un gran número de créditos de prácticas, que se realizan en los colegios de la Consejería. Si, a día de hoy, ya tenemos grandes problemas para que nuestros estudiantes puedan realizar sus prácticas, con estos nuevos titulados perderemos el número de prácticas y bajará la calidad”, reconoció.

PREOCUPA LA CALIDAD

Aguilar pidió reflexionar sobre “la calidad que estamos dando a nuestros títulos. En el caso de la ULL, la Facultad de Educación está situada en el Ranking de Shangai entre las 301 y 400 mejores del Mundo, y entre la tercera y la décima mejor de España, por su docencia y su investigación. Lo que le transmitimos a nuestros estudiantes no es cómo resolver un problema, sino abrir su mente para que resuelva cualquier problema. En el caso de la educación es especialmente importante, porque llegará a nuestros niños, y tenemos una sociedad cambiante, por lo que tenemos que tener buenos profesores para enseñar estas actitudes de aprender aprendiendo”.

Por último, preocupa a la rectora lagunera la sobrecarga que se producirá en el mercado laboral, “ya que nuestros estudiantes van a tener menos empleabilidad, al haber más titulados en las calles de los necesarios. Enfermería, el Grado de Psicología y el Máster en Psicología Aplicada, y ahora el de Profesorado, “son titulaciones que necesitan prácticas. Las universidades públicas tenemos que dar una buena docencia, con las horas prácticas, y para eso necesitamos que nos atiendan de una forma prioritaria. Tanto La Laguna como Las Palmas estamos en disposición de incrementar el número de plazas en el Máster de Formación de Profesorado para cubrir una posible necesidad, siempre que nos den los recursos humanos para tutorizar los trabajos de fin de máster y las prácticas”, finalizó Aguilar.

“Hemos perdido plazas en bibliotecas y salas de estudio para asegurar la salud”

Dentro de la nueva realidad, las residencias y colegios mayores han tenido que afrontar cambios y una reducción de plazas. La ULL dispone de 569 plazas en sus cuatro alojamientos, pero este año se han ofrecido 411. La rectora Rosa Aguilar afirmó que “evidentemente hemos perdido plazas en todos, sobre todo en el Colegio Mayor Santa María y en la Residencia Universitaria Parque de las Islas, porque solamente podíamos ofertar plazas en habitaciones individuales con baño individuales. En colegios y residencias teníamos habitaciones dobles, e incluso baños compartidos para dos habitaciones dobles. Esta situación nos ha hecho perder unas 160 plazas. Además, en estos colegios se ha trabajado para que no hayan tantos espacios donde se reúnan, sino que estén en sus habitaciones, mientras que se han adecuado los comedores con mamparas, y los offices donde tomar un café o un cortado se han puesto en salas más amplias para favorecer la ventilación y la distancia social. Ha cambiado la dinámica de los colegios mayores, pero tengo que poner un diez a los residentes, pues se están comportando de una forma excepcional, siendo responsables y aportando soluciones a los problemas planteados”.

También se ha trabajado en mejorar la seguridad sanitaria en las bibliotecas y las salas de estudios. “Las bibliotecas estaban abiertas con cita previa para el préstamo de libros y desde el pasado 5 de enero se han abierto también como salas de estudio. Tenemos alrededor de 1.400 puestos de lectura y estudio, si bien, debido a las restricciones de aforo para cumplir con las medidas sanitarias, hay que solicitar cita previa para hacer uso de ellos. Como hay tres turnos horarios, hay tres colores y el estudiante sabrá en todo momento que se sentará en una silla y una mesa que está limpia. En las salas de estudio hemos tenido que procedimentar un mecanismo donde hemos perdido casi dos tercios de sus plazas de aforo, pero asegurando la seguridad sanitaria de nuestros alumnos”, destacó Aguilar.