sanidad

1.300 millones de afectados por las enfermedades tropicales ‘olvidadas’

Basilio Valladares y Jacob Lorenzo, que lideran el Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias, reconocen que “llegarán tarde o temprano y debemos estar prevenidos y vigilantes”

Jacob Lorenzo, primero por la izquierda, y Basilio Valladares, segundo por la derecha, junto a otros investigadores del Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias. | DA

La pandemia del coronavirus puede suponer un retroceso en la salud de 1.300 millones de personas afectadas en todo el mundo por alguna de las enfermedades tropicales calificadas como desatendidas, una veintena entre las que está la leishmaniasis, la enfermedad del sueño, dengue, chagas, chikungunya, zika, dracunculiasis, pian o incluso las mordeduras de serpientes. Ayer se celebró el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) una jornada para dar visibilidad a estas infecciones que proliferan en poblaciones pobres y desfavorecidas, especialmente en el ambiente caluroso y húmedo de los climas tropicales. Están causadas por virus, bacterias, hongos, parásitos, helmintos (gusanos) o protozoos. En el África subsahariana, el impacto del conjunto de estas patologías es comparable al de la malaria y la tuberculosis.

“Si queremos acabar con el azote de las enfermedades tropicales desatendidas, necesitamos urgentemente inyectar una nueva energía y esfuerzo, y trabajar juntos en nuevas maneras para conseguir la prevención y el tratamiento de todas estas enfermedades, a todos los que lo necesitan”, señaló el director general de la OMS, Tedros Adhanom.

Debido a la situación geográfica del Archipiélago, el Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias vinculado a la Universidad de La Laguna desarrolla una importante labor de formación, investigación y vigilancia de estas patologías, así como en búsqueda de tratamientos o vacunas definitivas.

El alma mater e impulsor del centro, Basilio Valladares, señaló que “la pandemia del coronavirus nos ha demostrado que no nos podemos despistar, que una enfermedad puede llegar a todos lados en un mundo globalizado”. Precisamente, el pasado viernes, Valladares explicó en una charla a los alumnos de un Instituto las consecuencias del cambio climático y su relación con la entrada de nuevas enfermedades. “No hay que asustarse, pero sí hay que saber lo que entra para poder controlarlo. Una persona está hoy en la India, contagiarse con la Leishmaniosis y llegar a Canarias en 24 o 48 horas, o una persona pudo contagiarse en China de un virus y 24 horas más tarde aterrizar en Alemania, Francia o Italia. En el año 1100 los mongoles salieron cerca de donde nació el coronavirus y tardaron 200 años en llegar a Grecia e Italia, conquistando pueblos y territorios, y trajeron la peste hasta Europa. Esa peste luego tardó 300 años más en llegar a Canarias (en 1580). Aquí el SARS-CoV-2 pudo llegar en 24 horas de China a Europa”, reconoció.

El director del Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias, Jacob Lorenzo, destacó la importancia de esta jornada mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas. “Cuando las comparamos con enfermedades infecciosas que afectan a países desarrollados, vemos que se han quedado de lado y todavía están más olvidadas por el impacto del coronavirus. Si alguna de estas patologías afectara a países desarrollados, ya se habrían encontrado vacunas o tratamientos efectivos” lamentó. “Hay enfermedades tropicales que ya nos suenan, como la malaria, y otras se conocen menos porque su prevalencia o no es tan alta o afecta a países pobres”.

Lorenzo recordó que ningún país está ya exento de recibir este tipo de patologías ya que “han dejado de ser “enfermedades tropicales” principalmente por dos aspectos: “El primero ha sido el calentamiento global, que hace que cada vez tengamos climas más tropicales o subtropicales en casi todo el mundo; y, en segundo lugar, el transporte y el comercio internacional hacen que se transmitan fácilmente los vectores que transmiten estas patologías, como los mosquitos o simplemente con contactos con sangre”.

Fachada del Instituto de Enfermedades Tropicales. | DA
Fachada del Instituto de Enfermedades Tropicales. | DA

50 profesionales en sus laboratorios

Según explicó su director, los casi 50 profesionales que trabajan en el Instituto de Enfermedades Tropicales realizan muchas investigaciones “enfocadas principalmente al estudio de enfermedades emergentes o tropicales, pero otros laboratorios se encargan en el desarrollo de vacunas, algunas para enfermedades como la leishmaniosis o la malaria, también tenemos un laboratorio y una red de vigilancia entomológica para evitar que las enfermedades transmitidas por mosquitos, garrapatas, etc., entren en Canarias”. Asimismo, y vinculado al coronavirus, el laboratorio de alertas biológicas está diagnosticando este tipo de patología y anteriormente el ébola. “Somos un laboratorio autorizado por el Gobierno de Canarias y capacitado por el Instituto de Salud Carlos III. Dentro de nuestros estudios está también la investigación en colaboración con el Hospital Doctor Negrín y el Servicio Canario de la Salud para validar el uso del ozono para la reutilización de equipos”.

Lorenzo se mostró preocupado porque se recorten los fondos para las redes colaborativas entre diferentes Institutos y Centros del país, y recordó nuestra cercanía con África y la llegada de vectores transmisores de enfermedades a Canarias y a la Península: el último fue el virus del Nilo Occidental que causó siete fallecidos y 80 infectados en Andalucía. “Llegarán tarde o temprano y debemos estar prevenidos y vigilantes”, finalizó Jacob Lorenzo.