la victoria de acentejo

“Lo único que pedimos es poder vivir tranquilos en nuestras casas, no aguantamos más”

Propietarios e inquilinos del edificio Viña Vieja, en La Victoria, se quejan de los reiterados gritos, ruidos y amenazas de una vecina que desde hace casi dos décadas no los deja domir

Propietarios e inquilinos del edificio Viña Vieja, en la calle Pérez Díaz de La Victoria de Acentejo, llevan años viviendo una pesadilla. O más bien un “infierno”, como muchos describen la situación, porque una vecina les hace la vida imposible con gritos, ruidos de todo tipo, patadas y golpes en las paredes, música a todo volumen, peleas con el novio y otros familiares y amenazas continuas.

Los escándalos que provoca siempre son por la noche, con lo cual no pueden dormir y muchos tienen que levantarse casi de madrugada para ir a trabajar y estar con el sueño interrumpido, incluso durante varios días, les supone un estrés añadido. Ya se han ido muchas personas del inmueble porque la convivencia es insoportable y otras están medicadas por crisis de ansiedad.
“Todos los días estamos pendientes si vamos a dormir o no por la noche”, apunta Víctor, uno de los perjudicados.

“Llevamos décadas con este problema. Lo único que pedimos es vivir tranquilos en nuestras casas, ya no aguantamos más. Es un vacío de poder terrible, estamos totalmente desamparados”, añade Manuel.

Lo dice porque la Comunidad de Propietarios ha acudido a todas las instituciones para buscar ayuda, desde el Ayuntamiento, hasta el Diputado del Común, han presentado denuncias por parte de los dos bloques ante la Policía Local, la Guardia Civil y los juzgados número 3 y 4 de La Orotava y en todas las ocasiones la han eximido de cualquier responsabilidad.

“El argumento es siempre el mismo, que la señora está enferma y por esto tenemos que entenderla” y que al ser propietaria, “no pueden sacarla de su vivienda”. Sin embargo -aclaran- ese no es su objetivo. Solo reclaman “que alguien le eche una mano y la ayude a rehabilitarse”.

También a título particular muchos fueron a hablar con el alcalde, Juan Antonio García Abreu, y con su antecesor, Haroldo Martín, quienes le contestaron que no podían hacer nada en este caso.
El edificio tiene 20 viviendas en cada portal y todos “sufren, algunos más, otros menos” la situación, pero hay quienes no se quieren involucrar y la ayudan porque les da lástima ya que -coinciden- tiene problemas de adicciones, pero cuando está bien “es muy educada y correcta”.

Hubo una época en la que estuvo “tranquila, pero ahora ha vuelto a las andadas porque está con un novio que encima ha amenazado a muchos vecinos”, señala Carlos.

“Una cosa es decírtelo y otra es estar ahí, cuando son las tres de la mañana y empieza a gritar que la van a matar, tira muebles, o toca los porteros para que le abran la puerta o para pedir cigarrillos, mantas, dinero, lo que sea”, declara.

El último escándalo lo protagonizó el domingo con la Guardia Civil de por medio que tuvo que acudir a su casa “porque no podía abrir la puerta”, confirman desde la Comunidad. Y la mayoría de los vecinos estalló porque aseguran que “ya no pueden más” y temen que “algún día ocurra una desgracia”.

En junio de 2012 uno de los perjudicados presentó una denuncia a la Guardia Civil por hechos que ocurrieron entre 1 de marzo y el 1 de junio de ese año. En la misma dejó constancia que muchos de los vecinos “tienen miedo de esta persona, ya que es agresiva y que se sabe que en su domicilio se consumo drogas, y que debido a esta situación hay personas con diversos problemas de migrañas, alteración del sueño y crisis de ansiedad”y añadió que “algún vecino ha tenido que ir al psicóloco por miedo, no subiendo ni siquiera al ascensor por si esta mujer le pudiera hacer algo malo”.

El 17 de octubre del año siguiente los responsables de la Comunidad se dirigieron ante el equipo de Intervención Familiar del Ayuntamiento, comunicándole el actuar de esta señora “que continuamente grita e insulta a todo el mundo y se muestra desnuda en el balcón”. Advirtieron en el escrito que la situación ha sido comunicada a la Guardia Civil, que en diversas ocasiones se ha llamado al 012 por sus conductas violentas y que los vecinos “viven en un continuo estrés teniendo que cambiar hábitos y rutinas”.

La última denuncia que presentaron data del 7 de enero de este año ante el Juzgado Número 3 de la Villa por “amenazas, incluso de muerte y molestias de todo tipo” delante de los niños. Por todo ello, solicitan una orden de alejamiento hacia todos los vecinos “que tienen miedo porque parece que mentalmente no está bien”.

En diciembre del año pasado acudieron al Diputado del Común y su respuesta fue que “el asunto debe ser planteado ante los Tribunales de Justicia”.

“No te dan ganas de llegar a tu casa”, confiesa Manuel, quien a veces los fines de semana, se va con su mujer a dormir a casa de familiares o amigos para poder descansar, “porque de lunes a jueves es imposible”.

Aseguran que la Guardia Civil y la Policía Local “ya no le hacen caso a los vecinos y no acuden cuando los llaman porque saben lo que hay” pero dicen que no ocurre lo mismo cuando lo hace ella. “Ese es el problema, estamos totalmente desamparados”, se lamentan.

El Ayuntamiento ha dado todos los pasos correspondientes, según el alcalde
Juan Antonio García Abreu aclara que se trata de un problema de particulares y por lo tanto, “la competencia municipal es prácticamente nula”. Aún así, el Ayuntamiento ha dado todos los pasos correspondientes a través de los servicios sociales “que hacen un seguimiento continuo” y de la Policía Local, “que acude cuando hay un escándalo público, perno no podemos generar que la señora abandone su vivienda”, sostiene. El regidor “empatiza” con los vecinos y les ha requerido que le hagan llegar las denuncias para intentar una reunión con la administración judicial a fin de que ésta entienda “que es una situación que se está desbordando”.

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