crisis migratoria

Adama y Amagor, dos senegaleses en busca de un sueño fronterizo

Los migrantes acogidos en el campamento de Las Canteras cuentan a DIARIO DE AVISOS su odisea: “Tuvimos que pedir un préstamo para pagar el motor y la barca con los que viajamos ilegalmente a Tenerife”
Los migrantes senegaleses Adama Marone y Amagor Dione posan con el autor del reportaje. DA

Muchos senegaleses arriesgan su vida en vano por el sueño de un futuro mejor. Es una realidad. Las mafias manipulan a los jóvenes senegaleses con falsedades sobre la pandemia y bulos sobre su regularización en Europa. Les dicen, por ejemplo, que debido al alto número de muertos por COVID-19 en España ahora hay trabajo, o que la Unión Europea ha ordenado regularizaciones masivas de inmigrantes por la pandemia.

Grandes mentiras para captar nuevos pasajeros de un viaje sin retorno y con altas dosis de peligrosidad. La consecuencia es que un ejército de decenas de miles de jóvenes espera en la costa a que llegue su hora de zarpar rumbo a Canarias.

Organizaciones humanitarias que trabajan en Senegal, como la asociación Diáspora Desarrollo Educación Migración (Diadem), se han atrevido a denunciar los engaños sistemáticos de los traficantes. Badara Ndiaye, presidente de Diadem, advierte de que “las mafias animan a los jóvenes a ocupar los empleos de los fallecidos por la pandemia en España y en Europa”. Algo así como empleos vacantes por defunción.

“Lamentablemente, la realidad es otra. Llegan sin oportunidades, allí tampoco hay trabajo. Es un viaje perdido porque los jóvenes no tienen información”. “Y peor aún”, añade Ndiaye, “han sido manipulados”.

Pero la manipulación de las mafias va más allá. Moustaphá confiesa estar harto a sus 20 años de ver cómo se organizan viajes ilegales que no llegan a buen puerto. Reconoce también las mentiras de los traficantes que confunden a las generaciones más jóvenes. “Hay desinformación circulando por África, que dice que debido al número de muertes producidas por la COVID, Europa está regularizando inmigrantes ilegales”, asegura este joven de Saint Louis.

Adama Marone y Amagor Dione son dos de los tantos senegaleses inmigrantes irregulares que actualmente están confinados en el antiguo cuartel de Las Canteras, en La Laguna, junto con otros cientos de marroquíes. DIARIO DE AVISOS pudo contactar con estos dos jóvenes para saber de primera mano la realidad que están viviendo los inmigrantes ilegales en el campamento de Las Canteras.

Hay que reseñar que en toda la región entre Dakar y Saint-Louis, y también al oeste y suroeste de Kaolack, la mayor parte de la población habla wólof. En Casamance y en el oeste de Senegal se utiliza el wólof junto con el mandinka y el diola. El idioma oficial de Senegal es el francés. La entrevista transcurrió en una conocida cafetería de La Laguna (San Benito), donde ambos senegaleses desayunaron churros con chocolate.

A lo largo de la entrevista, Adama se erigió en el traductor, ya que habla un poco más el español que su amigo Amagor Dione, con el que preparó la ruta ilegal para llegar a Canarias (Tenerife).

A la pregunta de cómo llegaron a Tenerife, Adama Marone (35 años de edad) comentó que “no fue nada fácil, especialmente porque tuvimos que sacar un préstamo en el banco de un millón de Franco CFA para pagar el motor y la barca (cayuco) con la que teníamos que viajar a Canarias, junto con 118 personas más”. “Ese préstamo -agrega- fue dividido con mi amigo Amagor Dione. Es decir, la mitad para cada uno, con el objetivo de pagar los gastos del viaje”.

Más adelante, Adama señaló que recuerda que estuvieron nueve días navegando de Senegal a Tenerife, “pasando mucho frío y en algunos momentos el mar estaba muy malo. Para comer lo hacíamos en cuatro turnos. Teníamos bastantes provisiones para el trayecto. Llegamos a Tenerife el día 9 de octubre de 2020, arribando por el Sur”.

A lo largo de estos últimos cinco meses que llevan en Tenerife, tanto Adama como su socio y amigo Amagor coinciden en que no están felices en Tenerife, “especialmente porque nosotros lo que queremos es que el Gobierno nos facilite la salida con destino a Europa. Hemos dejado mujeres e hijos y padres en Senegal, con el propósito de buscar una mejor vida, pero lo estamos teniendo muy difícil para poder salir de Tenerife. Sobre todo, porque la política de extranjería por parte del Gobierno local y estatal, junto con la Unión Europea, nos pone muchos obstáculos. ¿Dónde están nuestros derechos universales?”.

Respecto a las causas que motivaron abandonar Senegal de forma ilegal, Adama no dudó en comentar que “la falta de dinero y trabajo supone el declive social de nuestro país, especialmente en el sector de la pesca, uno de los grandes motivos para abandonar Senegal de manera ilegal”.

En lo que respecta a la convivencia en el campamento de los refugiados ilegales en Las Canteras, ambos senegaleses manifestaron que “no es fácil convivir con tantas personas de diferentes países. Hay muchos problemas de organización, sobre todo en lo que se refiere a los protocolos de los Derechos Universales Humanos”. Del mismo modo, prosiguen los dos inmigrantes ilegales, “la comida no es del todo buena y en la mayoría de las ocasiones, es poca. La convivencia con los marroquíes no es fácil, depende del día y el momento”.

Por otro lado, y en lo que se refiere al trato policial con los inmigrantes, Adama comentó que “en lo que se refiere a nosotros, podemos decir que nos están tratando muy bien. Sin embargo, el Gobierno no responde a las demandas que estamos reinvindicando en lo que se refiere a políticas de fronteras”.

En otro orden de cosas, y referente a una futura salida de Canarias hacia Europa, los dos migrantes coinciden en que “lo vemos con mucho pesimismo, pues creemos que tendremos que estar retenidos aquí durante varios años. Sobre todo, para acogernos a la ley de arraigo”.

Hay que recordar que la ley de arraigo social es una vía para poder obtener una autorización de residencia por circunstancias excepcionales. De hecho, es la opción más utilizada por los extranjeros que se encuentran en España y quieren regularizar su situación.

Adama y Amagor aclararon que no reciben “dinero alguno del Gobierno de Canarias. El pago de nuestro teléfono móviles lo hacen nuestros familiares desde Senegal”.

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